Huelgas indefendibles


Sin analizar en cuál de las dos partes está la razón, es irrenunciable defender el enfado mayúsculo de los ciudadanos que se ven esposados por las repercusiones de la huelga en Ryanair.

O las reclamaciones de la plantilla para mejorar las condiciones laborales en una compañía de bajo coste se producen en otro mes del calendario con menos volumen de vuelos o los afectados por la estrategia sindical se contarán por miles. Cierto es que si la empresa del estridente millonario Michael O’Leary estuviese en modo negociador, nada estaría sucediendo. Hoy todos pierden. Principalmente los que no son capaces de mirar las consecuencia de sus acciones en el largo plazo. El consumidor siempre tiene el poder de elección y primará a las empresas más serias. Esto también es competitividad.

Valora este artículo

0 votos
Comentarios

Huelgas indefendibles