Al concierto en avión oficial

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Qué tendrá el poder que provoca en quienes lo ostentan tan importante pérdida de prudencia? El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa deciden viajar en avión oficial desde Madrid a Castellón para asistir a un concierto. Así, con dos narices, el político se lía la manta a la cabeza y en vez de coger su veterano Peugeot 407 con el que se recorrió España cuando intentaba recolocarse en la cúpula del PSOE, moviliza su particular Air Force One con su correspondiente combustible, tripulación, escolta y demás séquito y a echarse unos bailes a costa del erario público. 

En la toma de decisión, poco le importó a Pedro Sánchez que se esté subiendo el impuesto al carburante que consumimos todos los españoles o que nos encontremos en plena temporada de huelgas de trabajadores de los aeropuertos. Él tenía ganas de llevarse a su esposa de marcha y si tienen un avión a su disposición, para qué ir en tren o en coche.

De acuerdo con que un presidente de Gobierno de un país como es España no puede plantarse en medio de un espectáculo de semejantes características y acercarse a la barra del chiringuito a pedir dos cervezas. La seguridad de tal alto mandatario lo impediría.

Pero si algo no puede ser, pues no puede ser. Se compra, por ejemplo un CD de todos los que conformen sus ídolos musicales y lo escucha en casa. De esta manera lo haríamos tantos españoles que todavía nos preguntamos por qué nos gobierna alguien que ha logrado obtener tan pocos votos.

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