Thriller de Franco en el hotel California


Hay circunstancias que ocurren a la vez y aunque no tengan nada que ver la una con la otra siempre hay alguien que les encuentra alguna relación. Al fin y al cabo llamamos constelaciones a figuras imaginadas en el cielo formadas por estrellas que en realidad están separadas por distancias que son inimaginables; más aún, hay quien cree que determinan sus humores y temperamentos el haber nacido en algún intervalo del año que en tiempos pasados coincidía con la posición de algunos astros, eso que se llama horóscopo. En fin, que a mí me ha resultado el equivalente de una carta astral, pero pop e histórica, el hecho de que hayan confluído en el tiempo la decisión final (esperemos) sobre el desolojo de los restos de Franco del Valle de los Caídos y el cambio en la clasificación del disco más vendido de la historia, destronado el rey del moonwalk, Michael Jackson por un recopilatorio de grandes éxitos de The Eagles.

No es tanto por las cifras de cada uno de los álbumes como por el significado de las canciones más representativas que en ellos se contenían. Si Michael Jackson hizo perdurar su imperio musical durantes décadas fue gracias a que 'Thriller' se lanzó con un videoclip portentoso para su época (aún lo es) con una recreación de la estética zombie con una coreografía que ya es mítica. Los muertos saliendo de sus tumbas es el tema de la canción que lideraba el ránking de discos más vendidos hasta que, por fin, un gobierno en España decidió que era ya hora de que el muerto que más muertos ha dejado por las cunetas del país saliera ya de su mausoleo de mármol. Todo encaja.

Para terminar de cuadrar las coincidencias, la derrota de Jackson ha llegado de las manos de una banda que tuvo su hito principal con 'Hotel California', famosa melodía que narra las peripecias de alguien que entra en un establecimiento algo decadente pero también tétrico que no puedes dejar jamás, en el que estás atrapado para siempre como una maldición. Tal cual es nuestro 'Hotel California' particular la reminiscencia del franquismo sociológico que aún ata a los principales partidos conservadores del país, tanto al PP como a Ciudadanos, por emperrarse en no querer soltar amarras de forma definitiva con los últimos residuos de la dictadura, y por residuos no me refiero tanto a los símbolos como la pequeña pero por lo visto determinante bolsa de votantes de ultraderecha a la que ninguno quiere renunciar. Como la estancia eterna en el hotel de The Eagles, la querencia por el aguilucho se nos está haciendo muy pesada ya.

De cara a la exhumación pusieron su rostro al sol de nuevo unos centenares de militares, unos retirados y otros en la reserva, para firmar un manifiesto de apoyo al dictador que, esperemos, debería tener consecuencias. La noble y honrosa actividad militar no puede quedar manchada por el proceder de estos traidores, pues eso son, que han despreciado sus juramentos y promesas de servir y defender la Constitución democrática de los españoles. Son militares traidores, no hay otra forma de definirlos y lo que merecen es una sanción que acarree la pérdida de cualquier dignidad; es una pena que no se arranquen los galones en público en medio del patio del cuartel, como se hacía en las películas clásicas, porque sería lo justo para estos desleales.

Que podríamos entrar a debatir que si plazos, que si tiempos, que si urgencias, lo que quieran. La única cuestión es que no es posible ser medio demócrata o cuarto de demócrata, y sólo se puede ser por completo rechazando de forma rotunda y sin complejos la dictadura y todos sus vestigios. Ya está. No hay más canciones.

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