Recta final


Último día de agosto y, al igual que la mayor parte de la ciudadanía, la clase política regresa de sus vacaciones con las miradas puestas en el 26 de mayo de 2019, fecha marcada para celebrar las próximas elecciones municipales, autonómicas y europeas. Una cuenta atrás que contará con todos los ingredientes típicos de una precampaña: unos intentarán hacer valer su gestión y otros harán todo lo contrario. Sin duda ahora tocará conocer qué candidatos pone cada partido, que si los calendarios no son muy distintos a anteriores comicios, conoceremos antes de que acabe el año prácticamente a todos los cabezas de lista. En Asturias se dará la situación de que el Presidente del Principado, Javier Fernández, no repetirá como candidato del PSOE, cediendo el testigo a Adrián Barbón. El resto de partidos no tienen oficialmente decidido nada, aunque Carmen Moriyón tiene todas las papeletas para convertirse en la elegida por el partido de Cascos a la presidencia regional.

Por un lado, como decía antes, toca analizar la gestión. A nivel local y regional seguro que los discursos en los mítines contra el Estado serán notorios, ya que el Gobierno de Rajoy asfixió las posibilidades de los ayuntamientos y de las comunidades autónomas, tanto en lo económico como en lo laboral. Algo que necesitan urgentemente las administraciones públicas son nuevos funcionarios con los que posibilitar a la función pública de personal renovado, acorde a los tiempos y con ganas de aportar su granito de arena a un país mejor. Tengo la esperanza que con el Gobierno de Pedro Sánchez se posibilite mejorar los servicios públicos, y para ello hay que llevar a cabo una transformación de la administración que evite que instituciones municipales y regionales vean frustradas sus necesidades en materia de personal.

En esta recta final de los mandatos municipales y de las legislaturas autonómicas y europea parece que la inmigración ocupará un papel capital, y lo digo a raíz de ver a países como Italia con un señor como Salvini en su gobierno, que a mí al menos me da puro pánico y decepción. Las noticias del auge de la ultraderecha alemana tampoco dan un buen augurio, pero yo prefiero ser optimista y esperar que la gente no vea en la derecha la solución a sus problemas. Para ello la izquierda debería dejar de autoinmolarse, aunque sea poco menos que parte de su existencia. Si la ciudadanía ve a los partidos de izquierdas divididos perderemos todos. No lo permitamos. A trabajar, a escuchar y a actuar en favor de nuestros vecinos.

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