Populismo e ignorancia con las sicav


Cada vez que asistimos a un cambio de Gobierno en nuestro país, algunos políticos hacen revivir el asunto de la supresión de las sicav, «esos instrumentos de los ricos para no pagar impuestos»…

Ni que decir tiene que suele tratarse de políticos populistas los que hacen dichas afirmaciones y son unos desconocedores profundos de lo que son y cómo funcionan estos instrumentos de inversión colectiva.

Como tales, se trata de sociedades que invierten el dinero de sus accionistas en los mercados financieros con el objetivo de generar una determinada rentabilidad. Es cierto que hasta hace algunos años solía tratarse de sicav familiares, controladas por una familia que ostentaba la mayor parte del accionariado. Pero, en la actualidad, hay muchas colectivas de verdad en las que cualquier inversor puede depositar su dinero, por poco que sea. Para que todos lo entiendan, no difieren demasiado de los fondos de inversión en cuanto a su funcionamiento, normativa, gestión y tributación. En cuanto a esta última, cabe señalar que esas sociedades lo hacen al 1 %, exactamente igual que los fondos de inversión. Pensemos que hoy en día un sencillo inversor con, por ejemplo, 10.000 euros, puede constituir una cartera formada por diferentes fondos de inversión y comprarlos y venderlos (mediante traspasos) sin generar impacto fiscal alguno (en las sicav el 1 %). Sus accionistas (partícipes en el caso de los fondos) tributan de acuerdo a la base imponible del ahorro (entre el 19 % y el 23 %) cuando rescatan el dinero (al igual que el sencillo inversor con su pequeña cartera de fondos mencionada anteriormente). No hay tributación ventajosa, por tanto.

Algunos políticos populistas e ignorantes han tildado a las sicav de «oscuros y opacos instrumentos para cobijar el dinero de los ricos». Nada más lejos de la realidad. Son productos muy transparentes y regulados por la CNMV, organismo regulador que conoce al detalle y en todo momento su composición y vela por el cumplimiento de toda la normativa que les afecta. Toda esa información, además, se halla disponible en la web de la CNMV para quién desee consultarla.

En Luxemburgo, país perteneciente a la UE, este tipo de instrumentos están totalmente extendidos y gozan de unas condiciones similares, aunque algo más ventajosas que en España. Crecen año a año (en España han perdido peso por el miedo generado hacia los inversores). Eso sí, resulta una jurisdicción algo más cara para los inversores que la española. Si en algún momento se suprimiesen las sicav en España, veríamos un flujo importantísimo de ahorro que se marchará legalmente a gestionarse desde Luxemburgo: recaudaremos menos, debilitaremos muy significativamente nuestra industria financiera y perderemos puestos de trabajo.

Autor Pablo Moro Socio director de Solventis

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