Todos en campaña


Pedro Sánchez se dispone a afrontar el inicio del nuevo curso político con todos los planteamientos de una campaña electoral, aunque no haya ninguna fecha de convocatoria a la vista. En realidad se trata de tener engrasada la maquinaria ante cualquier circunstancia electoral que pueda sobrevenir, y también con vistas a las autonómicas y municipales de mayo próximo, en las que al parecer rezumará a tope su progresismo. Se trata, en suma, de ir situando sus fuerzas en buenas condiciones para superar esa debilidad delatada por el hecho de que sólo cuenta con 84 representantes en el Congreso de los Diputados. Este objetivo estratégico es preferente. ¿Podría Sánchez adelantar las elecciones generales, como le sugieren algunos? No, no lo parece, porque lo considera demasiado prematuro y arriesgado. Su objetivo es aumentar, apuntalar y consolidar los apoyos, y en ello está. Por eso pone tanto empeño en convencernos de que no es ave de paso y que ha venido para quedarse. De hecho, todo lo que decide -y lo mucho que corrige sobre la marcha- apunta en esa dirección.

Konrad Adenauer, primer canciller de la República Federal Alemana y uno de los padres de la Unión Europea, decía que «en política lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno». Y en esto está Sánchez, dispuesto a ir tallando -también a golpe de improvisaciones- el perfil claro de un PSOE ganador por su habilidad o capacidad para sumar la mayoría necesaria. ¿Es algo fácil? No, y él lo sabe, por eso no dejará de apostar y siempre se apresurará a corregir (incluso con descaro) todo aquello que se le presente como un error.

¿Es fácil de ejecutar su estrategia con éxito? No lo parece, pero da la impresión de que es aquella en la que él se siente más cómodo y con la que más posibilidades cree tener. Y esto puede ser decisivo. Porque las fuerzas que tiene enfrente tampoco andan sobradas de certezas electorales. PP, Ciudadanos y Podemos navegan en unas incertidumbres aún no despejadas y sus posibilidades electorales también tendrán que ir decantándose paso a paso. De momento, la certeza es lo que menos abunda, pero quizá en un momento no muy lejano el panorama político empiece a aclararse y a apuntar en una dirección clara. Entonces sabremos quiénes han tenido mejor vista sobre los programas y las campañas que llevan al poder. De momento, todo son expectativas más o menos razonables sobre los propios comportamientos de nuestras fuerzas políticas.

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