Un nuevo país


Mañana sábado, día 8, y el próximo martes, día 11, son los días de Asturias (y Extremadura) y de Cataluña respectivamente. O al menos es así de manera oficial, según los calendarios, pero lamentablemente sospecho mucho que vamos a ver en ambos casos la escenificación de dos celebraciones ajenas o fuera de lugar a lo que deberían ser las fiestas de dos/tres comunidades autónomas. Empezando por la nuestra, la primera visita a Asturias de la Princesa Leonor, y concretamente a Covadonga, marcará el interés mediático de la jornada. En la segunda, y viendo cómo ha sido la propia campaña institucional de la Generalitat y el verano que llevamos a cuenta de los lazos amarillos, el independentismo intentará utilizar la Diada para sus propios intereses.

Mi país, España, tiene que cambiar. Y yo lo quiero cambiar. Me gustaría vivir en un lugar donde no haya culto público y pleitesía al catolicismo (tiene que quedarse en la esfera privada de cada individuo, y se tiene que garantizar su derecho a profesar la religión que quiera y a que se le respete por sus creencias), donde no se promocione y apoye una monarquía (institución claramente desfasada para los tiempos que corren), donde nadie quiera poner fronteras con la mitad de la población en contra (y fuera de toda lógica hoy en día). Quizás este nuevo país no lo vea a corto plazo, porque todos los cambios son muy lentos, pero el objetivo es ir presionando y aportando un granito de arena para ir enderezando poco a poco las cosas.

Corren tiempos convulsos. A las anunciadas elecciones locales, autonómicas y europeas del 26 de mayo de 2019, cabe la posibilidad (son rumores, pero cuando el río suena, agua lleva) de que tengamos que ir antes, unas solamente en Andalucía (para noviembre) y otras ya para todos (elecciones generales para marzo si no se aprueban los Presupuestos Generales del Estado). Todo ello sin saber si en Cataluña seguirán a golpe de lo que al señor Puigdemont le convenga, de si Pablo Casado se va a salvar o no de la denuncia ante el Supremo de su misterioso master y de si Pedro Sánchez, que estará el domingo en Oviedo, evitará los vaivenes y cambios de opinión (con respecto a lo que decía en la oposición) en estos 100 días en el Gobierno de España.

Por lo pronto me uno al Manifiesto leído en el Puerto de Tarna el pasado domingo, donde los compañeros presentes de la corriente Izquierda Socialista le pedimos a nuestro partido que dé pasos hacia un país republicano, laico y federal. Ni monárquico, ni sometido a las directrices de una religión ni de la mano de los separatistas. ¡Por un nuevo país! Feliz día de Asturias.

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