¡Qué grande es el cine!


Desde los tiempos de Balbín y su prestigioso La clave, la historia de La 2 ha estado vinculada al cine clásico y a los ciclos de género y de autor sin importar su procedencia. Generaciones de espectadores conocieron las obras maestras del blanco y negro porque estas se programaban con asiduidad y podían encontrarse al cambiar de canal cuando aún no había tanto espectro por el que zapear. Pero el aumento de la oferta televisiva ha acabado por relegar a las películas más significativas a las catacumbas. Tampoco las plataformas norteamericanas de streaming de mayor renombre han reservado un hueco relevante para los grandes filmes consagrados por el poso de los años y prefieren rellenar, entre serie buena y serie buena, con taquillazos y ficción fast food más actual.

Por eso es una buena noticia que La 2 anuncie que va a revalidar a partir de octubre su vocación cinéfila. A cambio de reducir a dos las noches dedicadas al cine español, conservando Versión española e Historia de nuestro cine, dedicará otros dos horarios estelares al cine clásico y al europeo. La 2 será siempre el reducto de una inmensa minoría, pero no hay que descartar el factor sorpresa.

Cuando hace unos años, por estrecheces presupuestarias, La 1 suspendió los estrenos de sus series y apostó por dedicar una noche a la semana a esas películas que hay que ver, como mínimo, una vez en la vida, títulos sagrados como Casablanca, Doctor Zhivago o De aquí a la eternidad consiguieron reunir a más de dos millones de espectadores en competencia directa con Gran hermano. Nunca hay que perder la esperanza.

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