La marea amarilla clama por el futuro de Alcoa

Una multitudinaria manifestación recorre las calles de Avilés para exigir a la continuidad de una fábrica ligada a la historia reciente de la comarca

Este es al ambiente de la manifestación de Alcoa Amarillo por las camisetas. Rojo por las bengalas y por la intensidad. Este es al ambiente que se está viviendo en la multitudinaria manifestación en defensa de Alcoa, en Avilés

Ha sido una manifestación histórica, sin apenas precedentes en las últimas décadas en Avilés. Una riada humana vestida de amarillo ha inundado la villa durante varias horas. Miles de personas, 50.000 según la organización, han expresado el clamor de la sociedad asturiana y han exigido el mantenimiento de la planta de Alcoa y de su empleo. Bajo el lema «Alcoa no se cierra», la ciudadanía, sindicatos, representantes políticos locales y regionales han arropado a los trabajadores en una emocionante jornada.

Hora y media antes la plaza del Vaticano de Avilés ya estaba prácticamente a rebosar. No habían parecido todavía los primeros espadas, pero centenares de ciudadanos se arremolinaban ya para dejar claro que apoyan a la plantilla de Alcoa y que no lo van a poner fácil si, finalmente, quieren cerrar una fábrica imprescindible para entender el pasado reciente de la comarca. Los más rezagados terminaban de preparar sus carteles. El resto esperaba, impaciente, la hora fijada para el comienzo. El comité de empresa ha conseguido lo que pretendía. Una auténtica marea amarilla se ha extendido por el centro de la ciudad, para exigir el mantenimiento de la planta y del empleo. Las camisetas son un reclamo fácil de identificar.

Los sindicatos han calculado que podrían haber metido en Avilés alrededor de 50.000 personas. De hecho, era imposible abarcar de un vistazo la cabecera y la cola de la manifestación. Tras salir de la plaza del Vaticano ha recorrido unos tres kilómetros, por las calles Francisco Orejas Sierra, Plaza de la Guitarra, González Abarca, la Cámara y la plaza de España. Allí el periodista José María Urbano ha leído el manifiesto institucional.

En el manifiesto final, se ha destacado que «todas las previsiones de asistencia se han desbordado y superado gracias al esfuerzo conjunto de los trabajadores, los sindicatos, las organizaciones sociales, administraciones públicas y de toda la ciudadanía para decirle alto y claro a la multinacional estadounidense que Alcoa no se cierra». Ha dirigido mensajes a los miembros del consejo de Administración de la empresa. «Alcoa es también algo nuestro. Un poco de todos y cada uno de los que estamos hoy aquí reivindicando que no pueden arrebatarnos lo que hemos creado con el fruto de nuestro esfuerzo colectivo. Y además, quieren hacerlo sin contemplar ninguna otra alternativa, sin ninguna posibilidad que no sea aumentar su negocio a costa de desertizar», ha denunciado. El Gobierno español tampoco se ha librado de mensajes: «Exigimos una política industrial clara y definida, no solo para la situación que en estos momentos atraviesa Alcoa, sino para el conjunto de la actividad industrial en España, porque deben darse pasos claros para solucionar todas las cuestiones que lastran el futuro de la actividad industrial, especialmente lo relacionado con el coste de la energía».

La última parte del manifiesto ha servido para hacer un llamamiento a seguir en la lucha. «La multinacional debe de implicarse en la búsqueda de alternativas. Y si no está interesada en que sea mediante su presencia, los trabajadores se lo tenemos que decir de forma muy clara y rotunda, que se haga a un lado para que sea en manos de otros, pero que no pretenda aplastar a 1.000 familias bajo el peso de su despótica decisión».

Los participantes han coreado eslóganes en defensa del futuro de la actividad. «Coruña y Avilés, la misma empresa es», han cantado los manifestantes, que han reclamado una solución conjunta para las dos fábricas amenazadas. Están dispuestos a dar la batalla y así lo han gritado: «La próxima visita será con dinamita» y «si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra». Tampoco ha faltado el sentido del humor. «Fuera yankis, pandilla de mangantes», han jaleado.

Una amplia representación de los principales partidos políticos y sindicatos se han sumado a la protesta ciudadana. Han marchado detrás de pancartas que resumen el lema: «Alcoa no se cierra».

Valora este artículo

4 votos
Comentarios

La marea amarilla clama por el futuro de Alcoa