El salto adelante de Los Oscos

El premio al Pueblo Ejemplar reconoce el esfuerzo vecinal de los últimos 30 años para modernizar la comarca más remota de Asturias


Oviedo

Los Oscos nunca han estado exactamente en el centro de los acontecimientos. Ni falta que les hace para ser un lugar donde pasan cosas interesantes en el siglo XXI. Los tres ayuntamientos (San Martín, Santa Eulalia y Villanueva) que comparten ese apellido forman una comarca bella y montañosa, bien conservada porque por allí han pasado pocas carreteras y casi ninguna industria desde que los romanos ocuparon el lugar conocido hoy como yacimiento de San Isidro (los arqueólogos aún discuten si ese recinto fortificado aprovecha un castro anterior construido por la población local antes de la llegada de las legiones o si es un legado auténtico del Imperio) para proteger las rutas de acceso a sus minas de oro en el Suroccidente de Asturias. Los vecinos tal vez cambiarían ese encanto de lo intacto por una vida más fácil, con mejores accesos a los servicios que se dan por sentados en otras partes de la comunidad autónoma, pero ser Pueblo Ejemplar anima a ver la botella medio llena y desterrar los malos augurios sobre el futuro y la viabilidad del medio rural asturiano.

«Hace treinta años, éramos como las Hurdes de Asturias. Ya no es así gracias a un trabajo atrevido y valeroso», proclamó el alcalde de Villanueva, José Antonio González Braña, pocos minutos después de enterarse de que el jurado había concedido el premio a la candidatura conjunta presentada por los tres concejos. A más de 150 kilómetros de distancia, Oviedo sigue estando lejos, pero la mejora de las carreteras hace el viaje menos complicados. Ya hace años que se desterró el trayecto sinuoso que exigía cinco horas para ir o volver a la capital autonómica. A favor de su argumento, el alcalde tiene el fallo del jurado, que viene a expresar la misma idea con más palabras.

A Los Oscos, con menos de 1.500 habitantes para unos 187 kilómetros de superficie si suman la población y la extensión de los tres concejos, como a tantos otros lugares de la Asturias rural se le han ido muchos habitantes en el último medio siglo. La crisis demográfica y las oportunidades de trabajo que ofrecen las ciudades aprietan al campo. Pero con la mezcla de las actividades tradicionales ligadas al campo y la explotación del creciente filón del turismo rural la comarca ha encontrado en las últimas décadas una fórmula de supervivencia a la que se le busca futuro. La necesidad, además, ha reforzado los lazos de unidad entre las tres partes de una división administrativa heredada del siglo XV. Ahora los tres ayuntamientos cooperan en la prestación de los servicios y comparten un consultorio médico rural y un colegio de primaria. La idea de la candidatura única salió del cronista oficial que también documenta los hechos de los tres territorios, José Antonio Álvarez Castrillón, profesor de la facultad de Historia de la Universidad de Oviedo.

La imagen de la vista real, con la codiciada publicidad a escala nacional que conlleva, ha hecho del premio al Pueblo Ejemplar una competición reñida con el paso de los años. La Fundación recibe entre 20 y 30 candidaturas al año y algunas llevan lustros intentándolo. Los Oscos, sin embargo, han conseguido el premio a la primera y quienes tuvieron la idea de presentarse ven cierta lógica en esa decisión. Probablemente, no hay un lugar en Asturias que simbolice mejor la idea de lo rural. De la notoriedad en los medios de comunicación, sin embargo, han aprendido a desconfiar. Es efímera. A sus pueblos ya los han descubierto otras veces y, después de una semana, la comarca vuelve a quedarse en silencio. En agosto del 2007, José Luis Rodríguez Zapatero, cuya dirección habitual en aquella época estaba en el Palacio de La Moncloa, pasó unos días de vacaciones con su familia en la aldea de Santa Eufemia, a un tiro de piedra de la capital de Villanueva. La visita despertó una gran expectación y estuvo acompañada por un séquito de periodistas y cámaras para explicar a todo el país cómo era y dónde estaba el rincón elegido por el presidente del Gobierno para desconectar de sus obligaciones durante un descanso. Pero nada cambió demasiado cuando se apagaron los focos y las unidades móviles recogieron sus trastos para irse.

Lo que atrajo a Zapatero, además de la tranquilidad de la aldea, son los mismos recursos que están a disposición de cualquier visitante. Los Oscos son una zona de media montaña y, antes del Pueblo Ejemplar, habían conseguido en el 2008 otro premio que indica el compromiso de los vecinos con su tierra. Junto con otros 11 municipios de Asturias y Lugo, la comarca forma parte de uno de los parajes naturales españoles con sello de protección de la Unesco: la Reserva de la Biosfera de Oscos, Eo y Terras de Burón. Lo que hace especial a ese espacio es que no se trataba de un tesoro natural previamente existente y ya protegido por la legislación nacional o autonómica, sino que el organismo internacional dependiente de la ONU reconoció con él el trabajo de las comunidades locales en la conservación del paisaje y en la interacción armoniosa del hombre con la naturaleza a través de la generaciones.

Para ir a Los Oscos y quedarse unos días, es posible encontrar numerosos alojamientos rurales a buen precio. La comarca ha creado numerosos pequeños lugares de visita, como la antigua ferrería de Mazonovo, con su histórica forja de hierro, la casa del ilustrado marqués de Sargadelos o el ecomuseo del pan. El monasterio de Santa María, en Villanueva, atrae a los aficionados a los monumentos, que también pueden encontrar iglesias y ermitas diseminadas por todo el territorio de los tres concejos. Y, si se buscan rutas a pie fáciles y espectaculares, la cascada de Seimeira no exige una preparación física especial y garantiza unos paisajes para recordar.

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