Puccini y la Ópera Nacional de Moldavia vuelven con «Tosca» a Pola de Siero

«Es un rol de los que más disfruto cantando, porque Tosca es una mujer fuerte que lucha por lo que quiere», afirma la soprano Rodica Piricenau, al frente del reparto de la obra

Rodica Piricenau y Pedro Carrillo, en un momento de «Tosca»
Rodica Piricenau y Pedro Carrillo, en un momento de «Tosca»

Redacción

La Ópera Nacional de Moldavia y Puccini vuelven a Pola de Siero. El pasado noviembre fue con Turandot, y el jueves, 17, a las 20 horas, repetirán en el Teatro Auditorio con otro clásico del repertorio operístico italiano: esta vez una Tosca que encarnará la soprano moldava Rodica Picirenau. Junto a ella estarán Pedro Carrillo como Scarpia y Daniel Damianov como Cavaradossi, además del elenco de una de las pocas compañías nacionales del Este europeo que sigue contando con orquesta, coros, solistas y ballet, a la usanza de la época soviética. La ópera italiana y los autores rusos son la especialidad de la compañía.

En el centro de la representación estará en el la voz y la presencia escénica de la soprano moldava, que empezó queriendo cantar soul pero a la que finalmente sus estudios la condujeron a un repertorio operístico en el que declara su predilección por la ópera italiana, donde dice sentirse «más cómoda que en las obras en francés y ruso». Rodica Picirenau es de las intérpretes que está convencida de que la ópera «tiene la misión de educar a la humanidad y hacer la vida más preciada», y desde esa convicción busca tender puentes con el público a través de «la emoción, el estado espiritual y el sentido de la música».

Pero la soprano moldava es también de las que admite que el acercamiento a la ópera requiere «un cierto intelecto, una determinada fase de desarrollo», y de las que lamenta que el público se haya vuelto «más mimado, más perezoso». «Quiere que seamos más atractivos , más rápidos , más accesibles. En la ópera todo se oculta , es más lento, más suave, pero cada vez entidades, teatros quieren intentar modificar, mejorar y a veces funcionar de una manera inaceptable», se lamenta Picirenau, que rechaza « la modernización de las obras, sacar desnudos utilizando una imagen moderna, computadoras o ropa desafortunada».  «Quizás esto hace la ópera más accesible al público, pero cambia su esencia», considera la soprano que, no obstante, tiene fe en que por debajo de todo ello persista «el espíritu de la música, que es lo que tiene que quedarnos».

Esa posición respetuosa con la tradición es de la que parte en su Tosca, «un rol de los que más disfruto cantando, a pesar de su complejidad vocal, porque», añade, «me gusta Tosca ,una mujer fuerte que lucha por lo que quiere». De sus compañeros de reparto solo puede decir «cosas buenas», aunque destaca especialmente la buena sintonía «tanto vocal como interpretativa» con Pedro Carrillo y Daniel Damianov, y la «amplia experiencia» del director Nicolae Dohotaru. Junto a ellos y al resto del elenco, Rodica Piricenau promete una representación en la que el público poleso vibrará especialmente con célebres arias como Vissi d'arte, E lucevan le Stelle o Recondita armonia.

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