«Carmen y Lola», la polémica película sobre el amor de dos adolescentes gitanas

La película llega el viernes a los cines tras las críticas de la  Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad, que acusan a la directora de hablar de la cultura gitana desde «su posición de paya»


La cineasta Arantxa Echevarría ha dirigido Carmen y Lola, un filme que relata la historia de amor entre dos mujeres jóvenes gitanas y que desde su comienzo suscitó polémica con la Asociación Gitanas Feministas por la Diversidad, que acusan a la directora de hablar de la cultura gitana desde «su posición de paya».

«Yo creo que es autodefensa, que la comprendo. Lo hicieron mal porque criticaron sin ver la peli, pero comprendo los miedos. Es una paya hablando de su mundo y hablando de las mujeres de su mundo y con otra mirada», ha señalado la directora en una entrevista concedida a Europa Press en relación a la citada controversia, una situación que provocó que finalmente no se proyectase la película en la XXXII Muestra de Cine y Mujeres de Pamplona el pasado junio. En este sentido, ha lamentado que, en su opinión, el «sinsentido» de la discusión comenzó cuando la directora dijo que «si ella no hablaba de este tema, entonces no lo haría nadie». «Me refería a que no hay directoras de cine gitanas que puedan hablar de este tipo de historias, que ojalá las hubiera. Siento ser paya», ha expresado.

La cinta, que fue seleccionada para la Quincena de realizadores del último festival de Cannes y elegida, junto a Handia y Petra, por la Academia del Cine Europeo, se estrena este viernes 7 de septiembre. Así, relata la historia de Lola, una adolescente gitana que aspira a estudiar y viajar, y Carmen, otra joven gitana que está apunto de casarse. Sin embargo, en un entorno de barrios marginales y de mercados deambulantes se conocen e inician un romance que se enfrentará a las discriminaciones sociales por parte de su familia.

En cualquier caso, Echevarría ha matizado que el proyecto nació de la idea base de «hablar del primer amor» y que mientras intentaba enfocar la historia se topó con una noticia en un periódico sobre la primera pareja de mujeres gitanas que se casaban. Según ha señalado, en la fotografía las dos mujeres aparecían de espaldas para no ser reconocidas, y al evento no asistió nadie de su familia. «Me sorprendió que eso, que ocurrió en el 2009, fuera noticia», ha expresado. Fue en ese momento cuando decidió investigar la cultura gitana, una cultura que «desconocía totalmente», algo que le hizo inmiscuirse en un proceso de documentación que comenzó «desde cero». En este punto, ha matizado que buscó tanto en asociaciones como en colectivos Lgtbi a chicas adolescentes gitanas y homosexuales, pero no encontró ninguna información.

«Un día se me ocurrió la idea de que estas chicas tenían que hablar con alguien si o si y que una manera de hacerlo anónimamente eran las redes», ha relatado para añadir cuando cogió confianza con estas chicas le comenzaron a contar historias «desoladoras». «De hecho la película no llega a ese punto de dramatismo».

Esta fue su primera inmersión en el tema, la segunda fue con los castings, donde en vez de hacer pruebas con texto al uso, Echevarría se dedicó a conocer a los gitanos que se presentaban y a saber «si podrían hacer de si mismos». De hecho, el elenco solo cuenta con una actriz profesional, el resto de actores han surgido de este casting al que se presentaron miles de gitanos que no habían trabajado en el cine antes.

Una mezcla de experiencias

Así, ha explicado que aunque la idea base de la película es suya, el proyecto final ha terminado siendo «una mezcla de experiencias» puesto que los diálogos han surgido de las propias palabras de los gitanos, resultando en frases como «prefiero que te cases con un mal gitano que con un buen payo» o «ser gay es cosa de payos, no de gitanos». «Tenemos miedo a lo que desconocemos. Ellos cuando me conocieron a mi me dijeron que estaba loca y que este tipo de historias no pasan en el mundo gitano. Pero según iban pasando los meses y yo les contaba que se trataba de un canto a la libertad, empezaron a tratarlo de otra manera», ha dicho.

Asimismo, ha expresado que con este proyecto aspiraba a «empoderar a la mujer» y a visibilizar a un colectivo que, en su opinión, son invisibles, y es el de las mujeres homosexuales y gitanas. «Si hemos conseguido con una película que una sola persona deje de ser homófoba, ni Cannes ni nada, es lo que yo quería», ha concluido.

En cuanto a las protagonistas, Zaira Romero (Lola) de 18 años y merchera, y Rosi Rodríguez (Carmen) gitana de 21 años y casada, han asegurado que comenzaron a rodar sin haberse leído el guión. «Es un guión sobre una familia gitana escrita por una paya, entonces ella nos explicaba lo que teníamos que decir, y nosotras lo hacíamos a nuestra manera», ha indicado Romero.

Por su parte, Rodríguez ha lamentado que «a los homosexuales se les juzga por su físico» sin tener en cuenta que «pueden ser unas bellísimas personas», y ha señalado que antes de rodar la película juzgaba a su propio primo, y le llamaba «maricón», y que al terminar el proyecto le pidió perdón y se reconcilió con él. «Hay mucha gente escondida que tiene que abrir sus corazones y enseñar al mundo que no son extraterrestres. Ojalá salgan al ver la peli y se descubran y vivan su propio sueño», ha expresado tras matizar que con Carmen y Lola han aprendido a «empatizar».

Por último, Rodríguez ha señalado que durante el rodaje les enseñaron «mucha educación» y aprendieron a «diferenciar entre homosexual y heterosexual» conceptos totalmente desconocidos para ellas. «Antes cuando nos referíamos a los homosexuales decíamos maricón o bollera, pero hasta que no empezamos a rodar no me daba cuenta de que eran palabras denigrantes», ha lamentado.

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