Bukowski y el rostro sórdido de Los Ángeles

Se cumplen 25 años de la muerte del «escritor maldito»


Los Ángeles / Efe

Los Ángeles exporta al mundo una imagen de glamur, palmeras, sol y estrellato, pero entre sus calles aún conserva rastros de Charles Bukowski, escritor maldito de cuya muerte se cumplieron el pasado sábado 25 años y que retrató el rostro más sórdido de la ciudad californiana.

Frente a la magia del cine en Hollywood o el lujo de Beverly Hills, Bukowski (1920-1994) centró su obra, llena de detalles autobiográficos, en la marginación y la pobreza con personajes callejeros marcados por el estigma de los perdedores y la soledad.

Y aunque Bukowski tuvo una vida de nómada en medio del desastre, con empleos fugaces y viajes a ninguna parte, encontró en Los Ángeles lo más parecido a un hogar. «Cuando le preguntaron si pensaba trasladarse a las afueras, Bukowski exclamó: ¡No, por Dios! Me gusta la anarquía de la ciudad, la mugre, el aire contaminado, la peligrosidad de las calles. En el campo me volvería loco. A mí dadme el estruendo de las bocinas de los coches y las aceras sucias», se lee en la biografía Hank: The Life of Charles Bukowski (1991), obra de Neeli Cherkovski.

Varios grafitis, una de las manifestaciones de amor más propias de Los Ángeles, rinden homenaje al novelista y poeta. En el barrio de Los Feliz sobrevive un mural con varios de sus libros apilados en lo que sería la biblioteca ideal de un fan de Bukowski. Además, al lado de la sala de conciertos The Mint, un grafiti con el rostro de Bukowski recuerda una de sus sarcásticas citas: «No me gusta la cárcel: tienen el tipo equivocado de barras ahí».

Como no podía ser de otra manera para un escritor tristemente célebre por su alcoholismo, sus seguidores tienen un punto de encuentro ideal en Barkowski, un bar de Santa Mónica consagrado al autor de Ham on the Rye (1982). Pero más allá de tributos contemporáneos, Los Ángeles es también el sitio perfecto para escudriñar su vida. Así, la compañía Esotouric ofrece, esporádicamente, un tour literario dedicado a los lugares que solía frecuentar, mientras que Discover Los Angeles, una web impulsada por las autoridades turísticas locales, publicó el año pasado una detallada guía para seguir los pasos del novelista.

«Los Ángeles está llena de gente muy extraña, creedme. Hay muchos que nunca han estado a las 7.30 horas en una autopista, apagado un despertador, tenido un trabajo [...] y morirán antes que tener una vida común», aseguró el escritor en 1972. «En cierto sentido, cada uno de ellos es un genio a su manera, luchando contra lo obvio, nadando a contracorriente, enloqueciendo, colocándose con hierba, vino, whisky, arte, suicidio, cualquier cosa excepto la fórmula común», añadió un autor cuya obra de realismo sucio y estilo visceral se emparenta con Hemingway o la generación beat.

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