Teresa Sanjurjo: «Los premios ponen de relieve la necesidad de dotar de medios a quienes nos cuidan»

La directora de la Fundación Princesa de Asturias habla en esta entrevista del año más atípico de los premios desde que se instituyeron

Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias, esta semana en el Hotel de la Reconquista de Oviedo
Teresa Sanjurjo, directora de la Fundación Princesa de Asturias, esta semana en el Hotel de la Reconquista de Oviedo

La directora de la Fundación Princesa de Asturias, Teresa Sanjurjo, afronta este año -al igual que todos los actos sociales- una ceremonia de entrega atípica. Habrá actos culturales en la fábrica de La Vega, pero la covid-19 sin duda reducirá mucho la celebración, que tendá lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo el próximo día 16 de octubre.

-El pasado 24 de septiembre se cumplieron, exactamente, cuarenta años de la firma del acta constitutiva de la Fundación Princesa de Asturias. Echando la vista atrás, ¿cómo ha evolucionado la institución? ¿Qué es igual? ¿Y qué ha cambiado en estas cuatro décadas?

-La Fundación ha evolucionado, lógicamente, al ritmo del conjunto de la sociedad española, que es muy distinta a la de los años 80. Son muchos los cambios que se han producido, nuevas formas de comunicación que han influido en nuestra forma de relacionarnos. Ha habido transformaciones fundamentales a las que nos hemos adaptado, pero, en todo caso, la esencia de la institución, sus objetivos primordiales, permanecen inalterables. Seguimos reconociendo y premiando a los mejores, a las personas y a las instituciones que son referentes para todos. Son las formas de alcanzar estos objetivos, las herramientas con las que trabajamos, las que se han adaptado a los tiempos.

-Aparentemente, visto desde fuera, la acogida social fue buena y hubo una creciente comprensión de la dimensión de los Premios y de su utilidad en cuanto a difusión y reconocimiento de valores humanos. El camino siempre pareció fácil. ¿Cree que fue realmente así o hubo dificultades?

-Por toda la información que he podido leer y que me han contado, en particular, Graciano García y las personas que participaron en sus inicios en la constitución de la Fundación, no fueron momentos fáciles. Fue un empeño muy creativo, un empeño, sin duda, arriesgado, innovador y quijotesco, que algunos observaron con cierto escepticismo. Es cierto, también, que era aquella una España llena de ilusión, con una democracia recién estrenada, y este tipo de iniciativas fueron acogidas, y en concreto así sucedió con la Fundación, con ánimo y esperanza. Y desde aquel inicio, como digo, arriesgado y creativo, la Fundación ha vivido una historia de éxito que sigue hasta nuestros días.

 -Volviendo al presente, ¿cómo afronta la Fundación este año tan particular, un reto tan complicado en cuanto a los protocolos debido a la covid-19?

-La Fundación afronta este año con la atención puesta en dos principios fundamentales: primero, la protección y el cuidado de la salud, no solo de las personas que trabajamos aquí, sino del conjunto de la sociedad; y, en segundo lugar, el cumplimiento de nuestra misión fundacional. Lo que hemos hecho, desde el principio, ha sido apostar por la continuidad adaptándonos a las nuevas circunstancias. Hemos organizado las reuniones de los jurados de forma telemática y, desde luego, nuestra intención es culminar este proceso con el acto de entrega de los galardones para que la obra de nuestros premiados sea, de nuevo, ejemplo y referente. En la organización de toda nuestra actividad hemos observado de forma muy estricta, extremadamente responsable y siempre de la mano de las autoridades sanitarias, todas las medidas de seguridad para preservar la salud de las personas y no contribuir a la expansión del virus.

-Dos de los Premios, el de Concordia y el de Cooperación, reflejan esa preocupación internacional por la pandemia y reconocen, precisamente, la lucha de los sanitarios y la sociedad civil contra las enfermedades. ¿Cree que los galardones servirán para concienciar tanto a los poderes públicos como a la sociedad de la necesidad de combatir unidos?

-Pues espero que ayuden a fortalecer esa necesaria toma de conciencia general sobre la importancia de la cooperación, de la unidad. Y, además, que impulsen la idea de que es preciso impulsar la investigación científica, la sanidad y la ciencia en general. Aspectos que deben estar en el centro de la reflexión que nos lleve a salir de la crisis en la que estamos, que no es solo sanitaria. También ponen de relieve la necesidad de dotar de medios y de las adecuadas condiciones de trabajo a quienes nos cuidan.

-El uso del espacio de la Fábrica de La Vega fue un éxito el año pasado. ¿Le gustaría que se convirtiera en un espacio cultural definitivo, abierto al público?

-Me gustaría destacar, en primer lugar, el inmenso agradecimiento de la Fundación hacia el Ministerio de Defensa y la Delegación de Defensa en Asturias por la cesión, ya por tercer año consecutivo, de las instalaciones de la Fábrica de Armas de La Vega para nuestra programación cultural. Hacemos todo lo posible para que La Vega se convierta, mientras que disfrutamos de ese uso, en un espacio cultural de primera calidad con interés para todo tipo de públicos. La Semana de los Premios, cuyo eje es la obra de nuestros galardonados, tiene como objetivo poner al alcance de la ciudadanía esas trayectorias de excelencia.

 -¿Se plantea la Fundación realizar -cuando la pandemia lo permita- aún más actividades, es decir, ampliar el calendario que ya ha venido creciendo año tras año?

-La Fundación lleva bastantes años muy volcada en trabajar para facilitar al conjunto de la sociedad un mayor conocimiento de la vida y la obra de nuestros premiados. Consideramos que, de esta forma, cumplimos mejor nuestros fines fundacionales. Este año, hemos tenido que cancelar el programa educativo “Toma la palabra”, que cumpliría su sexta edición. Cuando logremos, por fin, salir de esta situación en la que nos encontramos, tendremos que analizar nuevamente las oportunidades que tenemos y poner todo nuestro esfuerzo para retomar todas nuestras actividades.

-Este año hay dos premiados españoles, los sanitarios y Carlos Sainz, aunque a menudo se le pregunta a la Fundación por qué son más numerosos los extranjeros. ¿Es esta una cuestión importante en la imagen de la institución?

-Es importante tener en cuenta que el ámbito de actividad de la Fundación es internacional. La convocatoria es enviada a miles de organizaciones y de personas de todo el mundo. Cuando el jurado, que es independiente, concede un premio valora la labor que los candidatos han desarrollado en sus diferentes ámbitos y la trascendencia de sus contribuciones. La máxima garantía que ofrecen, como expertos en las diversas áreas, es su profesionalidad y capacidad para reconocer y defender los logros de los candidatos.

-El Premio a la FIL de Guadalajara es, al mismo tiempo, según el acta del jurado, un homenaje al mundo del libro y a la proyección del idioma español. ¿Cree que ambos, el idioma y el libro, gozan de buena salud en un mundo en el que el inglés aún es la lengua universal de comunicación?

-El español goza de muy buena salud, no me cabe duda. Su uso crece cada vez más y tiene cada vez un mayor número de hablantes. Y, desde luego, el libro, con independencia del soporte en el que se lea, es decir, la lectura, también está muy viva; y creo que en unos meses como los que hemos pasado se ha demostrado todo lo que nos aporta y nos ayuda la literatura.

 -Y el Premio de Letras va aún más allá y reconoce a una poeta, Anne Carson. ¿Son tiempos en que la poesía es necesaria?

-La poesía es necesaria siempre. Los poetas nos han acompañado, inspirado y ayudado a lo largo de los siglos y creo que el premio a Anne Carson es un magnífico Premio de las Letras que nos alegra muchísimo.

-La crisis económica que está generando la covid-19 obligará a los gobiernos a replantear su presupuesto, probablemente en los próximos años. ¿Qué les diría a los críticos respecto al gasto que supone la Fundación en un contexto de urgencia social?

-La Fundación dedica todos los fondos que recibe, que son mayoritariamente privados, al desarrollo de sus actividades; lo cual tiene un impacto muy beneficioso en la economía asturiana. Generamos empleo directo, empleo indirecto y mucha actividad económica. Nos gustaría este año haber podido desarrollar el mismo número de actividades, con la misma intensidad que el año pasado, pero las circunstancias de la pandemia nos lo han impedido. Evidentemente, estamos en un contexto de crisis y serán las Administraciones las que decidan las prioridades en cada caso.

 -¿Es la Fundación, como institución cultural, ajena al debate público que este año se ha suscitado en torno a la monarquía?

-La Fundación procura no estar ajena a las cuestiones que ocupan a la sociedad y nuestra percepción es que en este momento la inmensa mayoría de los españoles estamos preocupados por dos temas, que son la salud y el empleo. Y los recursos que necesitamos como país para superar esta crisis.

-Acaban unos Premios y comienzan otros. ¿Cuáles son los principales retos de la Fundación para la próxima edición?

-En estos momentos, creo que compartimos con todas las instituciones públicas y privadas españolas la incertidumbre. Como todos, estamos muy pendientes de la evolución de la pandemia para tomar decisiones. Aunque nosotros, en todo caso, tenemos absolutamente claro que nuestra esencia, el objetivo para el cual trabajamos y por el que existimos, es el mismo y no ha cambiado por esta situación. Nuestro principal reto, por tanto, es seguir trabajando, seguir reconociendo a los mejores, seguir impulsando, a través de los premios, la cultura, la ciencia, la solidaridad, la cooperación, todo lo mejor de la sociedad.

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