Aquella melodía que nos suena tanto

CULTURA

Fotograma del filme de J.J. Abrams «Star Wars: El ascenso de Skywalker», estrenado este viernes
Fotograma del filme de J.J. Abrams «Star Wars: El ascenso de Skywalker», estrenado este viernes

La música de cine de John Williams y Ennio Morricone, premios Princesa de Asturias de las Artes 2020, forma parte de nuestras vidas

13 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

John Williams y Ennio Morricone compusieron buena parte de la banda sonora de nuestras vidas. Esto es un tópico y también es cierto, con toda seguridad, para todas las generaciones que han visto cine desde los años 60 del siglo pasado, y mucho más en realidad: ambos forman parte de ese colosal registro de música que guardamos en la cabeza y que permanece mucho más allá que el propio cine. Cuántas melodías se recuerdan claramente cuando el argumento de la película en las que aparecieron es apenas una idea difusa, cuántas cintas serían casi nada sin lo que transmite su potente música.

El premio Princesa de las Artes a Williams y Morricone es un homenaje al mundo de las bandas sonoras, un patrimonio que se cuenta entre lo mejor que nos dejó el tremendo siglo XX. También sería bastante injusto afirmar que ellos son el todo y no la parte. Son maestros insustituibles pero junto a ello llegó por vía directa hasta nosotros la emoción de John Barry (James Bond, Cowboy de medianoche, Memorias de África), la fantasía de Danny Elfman (Batman, Misión: Imposible), las grandes aventuras de Miklós Rózsa (Ben-Hur, El ladrón de Bagdad) o de Howard Shore (El señor de los anillos, El silencio de los corderos).

Sí, podrían haber sido muchos otros los que recibieran el premio. Serán, al final, dos de ellos. Uno, Williams, anciano pero en absoluto vencido. Morricone no pudo llegar hasta la playa, se quedó en el inmenso mar de su música. Sin embargo, nadie, ni siquiera aquellos a los el cine pueda dejar indiferente, es capaz de negar la intensidad de Williams en Star Wars o en Indiana Jones, donde sus compases le dicen al espectador qué sentir y en qué momento exacto hacerlo. Y el miedo no sería lo mismo, claro está, sin las famosas vibraciones de la música de Tiburón.