Prórroga en la cumbre del clima para intentar salvar un acuerdo

«Nos han fallado una vez más», denuncian los jóvenes en Madrid


redacción / la voz

«Es difícil anticipar un resultado. No sabemos cuánto nos vamos a demorar, pero no saldremos del Ifema sin obtener un buen resultado». Compungido y con rostro cansado, Andrés Landerretche, coordinador de la presidencia de la cumbre del clima de Madrid, la COP25, no sabía ayer cómo esquivar las preguntas de los periodistas. Pasadas las siete de la tarde, cuando ofreció la rueda de prensa, no tenía ningún acuerdo que ofrecer. Ni nada que se le pareciera. «Es difícil», repitió en varias ocasiones. Quedaba por delante una larga madrugada para intentar llegar a un consenso, que se espera presentar hoy, aunque tampoco sería descartable que se hiciera el domingo.

Pero si el principal objetivo de la conferencia era desarrollar el artículo 6 del Acuerdo de París para permitir implementar un mercado mundial de carbono, de tal modo que aquellos países y empresas que no cumplan con sus objetivos puedan comprar derechos de emisión a otros que sí lo hagan, la realidad ayer es que este compromiso parecía aún lejano.

Tampoco se avanzó mucho en otra prioridad: la ambición climática. En teoría se esperaba que las 196 partes del tratado presentaran objetivos de recortes de emisiones de efecto invernadero más contundentes de lo que habían hecho hasta ahora, muy insuficientes para contener el calentamiento del planeta por debajo de los dos grados de aquí a fin de siglo.

La cumbre, oficialmente, terminaba el viernes, pero se prolongó de madrugada y es muy posible que lo haga a lo largo del día de hoy. Es la tónica habitual en este tipo de reuniones, solo que en esta ocasión ayer por la tarde no se vislumbraba un pacto que satisfaga la demanda ciudadana, que ayer volvió a clamar por una mayor ambición climática en ciudades de todo el mundo. Entre los manifestantes se palpaba la decepción. «Nos han fallado una vez más», decían.

La profe que te enseña a ser Greta

bibiana villaverde

Docente en el CEIP Antonio Palacios de O Porriño, Miriam Leirós es la coordinadora nacional de Teachers For Future, inspirado en el movimiento que lidera Thunberg

Esta profesora le declaró la guerra al plástico en el año 2014. «Cuando empecé con el programa Plastic-off con mis alumnos, en el colegio me llamaban La Plásticos. Al principio me miraban como un bicho raro, ahora todavía hay gente que me ve con recelo». Miriam Leirós sonríe al recordar cómo su proyecto de merienda escolar sin residuos causó sorpresa entre el alumnado y también entre muchos profesores. «Los niños sí eran sensibles a la existencia de islas de basura en el océano pero creían que no serviría de nada que abandonásemos en las meriendas los plásticos de un solo uso. Entonces tiramos de matemáticas: 25 niños en clase por 400 centros que lo hacen en España por 180 días de curso lectivo... Vieron que realmente estaban haciendo algo y les motiva».

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