Los seis milagros que resucitaron al Sporting

Los rojiblancos volverán a apelar a la épica en la última jornada para conseguir la permanencia. Las tres cruces de Ortiz, la promoción ante el Lleida, los partidos de Castellón y Valladolid o el ascenso en el Villamarín son parte de las hazañas del equipo gijonés

Los jugadores celebran el ascenso tras el partido contra el Betis.
Los jugadores celebran el ascenso tras el partido contra el Betis.

Redacción

Temporada 1960-1961. El Sporting se juega la promoción de descenso a tercera división (en aquella época no había 2ªB) y pierde los dos partidos contra el Burgos, por lo que baja de categoría. El club está sumido en una profunda crisis y la situación es catastrófica. Parece que el equipo ha tocado fondo pero la renuncia del Condal de Barcelona a su plaza por problemas económicos abre una puerta a la esperanza. Los rojiblancos reclaman ese sitio pero la federación decide organizar un torneo en Mallorca para ver quién sustituye a los catalanes. Sestao, Sevilla Atlético, Sporting y Castellón todavía tienen opciones. El Sestao no se presenta y los rojiblancos quedan emparejados con el Castellón, partido que empatan a tres goles después de una prórroga. El método elegido para ver quien pasa de ronda es lanzar una moneda al aire. En los dos sorteos de campo (el del inicio del encuentro y el de la prórroga), el capitán asturiano, Pepe Ortiz, había elegido cruz. Ante la mirada atónita del resto de compañeros, vuelve a pedir cruz. Gana el sorteo y pasa a la final, en la que vence por dos goles a uno al Sevilla Atlético y salva la categoría. Esas son las famosas tres cruces de Ortiz, el primero de una serie de milagros que la afición sportinguista recuerda para coger ánimos ante la última jornada de liga. Al igual que hace año, su futuro inmediato dependerá de lo que pase en el Villamarín, el campo en el que el Sporting firmó la última gesta de su centenaria historia. Para escribir una nueva página épica en el libro del club, las cuentas están claras: ganar al Villareal y que el Getafe no lo haga ante el Betis. También podría valer un empate siempre y cuando los madrileños pierdan en Sevilla. En ese caso, también dependerían de lo que haga el Rayo frente al Levante.

La lista de carambolas que ha beneficiado al Sporting en los últimos años es extensa. Todas ellas tienen en común que los aficionados han tenido que esperar hasta el último suspiro para poder festejar la consecución de los objetivos. El más reciente es el ascenso del año pasado, pero hay más. En la temporada 1981/1982, los rojiblancos lograron la permanencia en primera en la última jornada gracias a triunfo del Valladolid en Las Palmas. Aquella era la época dorada del Sporting y habitualmente peleaba por objetivos más altos, como demuestran las dos finales de Copa del Rey, frente al Barcelona y al Madrid, en las que no hubo milagro. Pero las dos últimas décadas están plagadas de fechas difícilmente olvidables para la mareona.

En 1995, el Sporting jugó la promoción de descenso a segunda división frente al Lleida. En el partido de ida, en Cataluña, el Sporting empató a dos goles. En el encuentro de vuelta, con el Molinón a rebosar, los rojiblancos sufrieron hasta el final, ya que ganaron por un apretado 3 a 2, lo que les dio la permanencia. Un tanto más del Lleida hubiese supuesto el descenso del Sporting, por lo que los nervios estuvieron presentes en la grada hasta el pitido final.

Castalia

La derrota en Castellón en el 2008 por un gol a cero dejaba al equipo que entrenaba Manolo Preciado sin depender de sí mismo en la última jornada de liga. La presión pudo a unos jugadores que continuaban llorando sobre el terreno de juego después del pitido final. Las opciones se esfumaban (ese año no había play off, ascendían los tres primeros) con la victoria de la Real Sociedad frente al Alavés, pero cuando todo parecía perdido, los de Vitoria remontaron el encuentro. Otro milagro más y la afición celebró en Castalia por adelantado un ascenso que ratificó en el Molinón el domingo siguiente con una cómoda victoria ante el Eibar. Aunque no puede considerarse una hazaña de la misma importancia, de esa época los sportinguistas también tienen guardada en su memoria la victoria en el Bernabéu ante el Real Madrid de Mourinho, que supuso el fin de una racha de nueve años sin conocer la derrota como local del entrenador portugués.

En la 2008-2009 el Sporting llegaba a Zorrilla en una situación muy parecía a la de ayer en Getafe. Jugaba frente a un rival directo por la permanencia y la mareona dominaba en la grada. El equipo sufrió hasta el último segundo. Se adelantó en el marcador con un golazo de Camacho, pero el Valladolid empató el encuentro. Bilic anotó el segundo y una parada en la última jugada del partido de Cuellar permitía a los de Preciado depender de sí mismos en la última jornada frente al Recreativo. El Sporting empezó perdiendo contra los de Huelva pero finalmente remontó. Con nueve puntos en los tres últimos partidos, el equipo firmó otro milagro.

El último de todos todavía está reciente para la mareona. La victoria por tres goles a cero ante el Betis (en el Villamarín) y el empate del Lugo contra el Girona permitió a los de Abelardo retornar a la máxima categoría. Goles anulados, final del partido para disputar los últimos minutos más tarde y un gol de Caballero en los últimos segundos del encuentro fueron la penitencia que tuvo que pagar una afición rojiblanca acostumbrada a sufrir para poder disfrutar de su equipo.

Después de empatar en Getafe, los de Abelardo llegan al último partido dependiendo de terceros. Esta semana se hablará de maletines y de amiguismos, pero las cuentas están claras. El Sporting tiene que ganar al Villarreal y esperar un favor del Betis para que el Getafe no gane. La carambola también serviría si los rojiblancos empatan y los madrileños pierden, aunque en ese caso también dependerían de lo que haga el Rayo frente al Levante. A todo esto, Marcelino vuelve a su casa como entrenador del equipo que tiene en su mano descender al Sporting. El morbo está servido en un encuentro en el que los rojiblancos aspiran a firmar el séptimo milagro de su historia reciente.

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