Expertos desaconsejan la refundación de una banca pública en Asturias

La propuesta del grupo Izquierda Unida en la Junta tiene una valoración negativa por los riesgos que implica. Técnicos sugieren alternativas que conllevarían una menor inversión


Redacción

Las bancas públicas han sido uno de los sectores más afectados de la crisis económica, llegando a su desaparición en los últimos años. Hay ciertos sectores que echan en falta las funciones que cumplían este tipo de entidades, como su obra social y la atención especializada a empresas locales y regionales, y reclaman la creación de nuevos organismos públicos que vuelvan a asumir sus funciones. Una de las facciones que opta por este tipo de solución es Izquierda Unida. A través de su portavoz, Gaspar Llamazares, ha anunciado la intención de dirigirse al Ejecutivo regional con el fin de que explique si Asturias, al igual que ya ha hecho el Gobierno navarro, encargará un informe sobre las posibilidades de constituir un banco de capital público, tanto desde una perspectiva de mercado, como legal y presupuestaria. El periódico La Voz ha consultado a dos expertos asturianos en banca de la facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Oviedo: el catedrático Francisco González Rodríguez y al profesor titular Fernando Gascón García-Ochoa.

Francisco González es tajante y directo en su opinión: su valoración de la propuesta es negativa. «Hay muchos estudios sobre el papel de la banca pública, está muy documentado su peso sobre la economía. Dichos trabajos concluyen que cuanto mayor sea, menor será el desarrollo del sector bancario y de la economía del país», afirma. Al parecer, «mientras no se demuestre lo contrario», estos estudios dejan a la vista dos cosas. En primer lugar, según González, la banca pública es «menos eficiente a la hora de ejercer crédito». Por otro lado también «está asociada a mayores crisis bancarias», siendo el caso más reciente y evidente el de la quiebra de las cajas de ahorros. La privatización de la banca pública también ha sido objeto de análisis en las últimas décadas y, en palabras de González, se concluye que ha habido «una mejora en la eficiencia y menos crisis bancarias» desde que se ha venido efectuando.

«No veo la manera factible de fundar una banca pública. Además de que hay muchos requerimientos, ponerse a competir con bancos privados es una causa condenada al fracaso. Empeñaría y llevaría al despilfarro de las arcas del Principado, aunque no habría impedimentos legales», comenta el catedrático de la Universidad de Oviedo, que ofrece una posible -aunque «nada aconsejable»- alternativa: la nacionalización. «Esa sería otra opción pero si se hace sin más tendría también consecuencias muy negativas, entre ellas la huída de las inversiones extranjeras», sentencia, poniendo el ejemplo de Japón para mostrar otro posible problema con el que quizá se tendría que lidiar y que apareció en el estado asiático. «Los bancos fueron nacionalizados y, después, se pusieron a conceder préstamos. El % de créditos morosos se incrementó respecto a la primera crisis», relata sobre el país del sol naciente.

La idea de González es que la banca pública y la intervención del Estado tienen su razón de ser «únicamente en épocas de crisis bancarias y durante el menor tiempo posible», hasta que se solvente la situación y vuelva la normalidad, tal como está evolucionando el caso de Bankia. Por lo tanto, la propuesta de Llamazares «no tendría ningún pro». «¿Una entidad pública puede hacerlo mejor? No, porque sus intereses están sesgados», asevera el académico, concluyendo con que «lo considera poco conveniente, ya que reduce el crecimiento económico y aumenta la inestabilidad financiera».

Opciones alternativas a la creación de una nueva caja

Por su parte, el profesor de la Universidad de Oviedo, Fernando Gascón, no es tan tajante en su postura respecto a la propuesta del portavoz de Izquierda Unida, que ya hizo una propuesta similar en 2008, aunque tampoco es partidario de su creación ya que «no es fiable porque hace falta mucho que tendría que salir de otro lado». «Es una opción muy cara que requiere de  unos fondos mínimos y presenta riesgos similares a los ya sucedidos en anteriores etapas. Sería viable a costa de renunciar a muchas otras cosas», comenta Gascón, que añade que la idea de financiar a empresas y familias es buena pero para ponerla en marcha, además de mucho dinero «es necesario un consejo que funcione, directivos con experiencia». Sin embargo, y a diferencia de su colega, sí que destaca algunas ventajas. «Entre los beneficios de una caja está la obra social y el trato especial con empresas de la región, de las que tienen un gran conocimiento que la banca privada no suele tener», relata.

El profesor Gascón propone varias alternativas que, en su opinión, realizarían una función similar a la creación de una banca pública sin la necesidad de asumir los altos costes y riesgos que implicaría. Ambas se basan en recurrir a instrumentos que ya existen. Para empresas la solución sería la inversión en sociedades de garantía recíproca, como por ejemplo Asturgar. «Habría que darles más financiación para que concedan avales -los cuales generan muchísimo riesgo- a pequeñas y medianas empresas. Con esos avales la banca privada concedería un préstamo y cuando esa empresa sobrevive crea empleo», asegurando que esta alternativa saldría «por una vigésima parte, por decir una cifra». Al respecto de las familias, propone el fomento de los microcréditos. En casos más extremos de hogares necesitados o para aquellos que precisen de un aval porque quieren desarrollar una actividad cree que el mecanismo oportuno sería la creación de una entidad similar a Asturgar pero enfocado a particulares.

«Esas alternativas serian viables sin necesidad de crear un banco público», sentencia Gascón, que se centra en el propósito de financiar a las y pequeñas empresas familias -lo cual «cumple una función no solo social sino mucho más importante»- más que en la creación del ente público. Igualmente, hace hincapié en que, en última instancia, hay un factor clave para que una banca pública funcione bien y ese es el consejo de administración. «La crisis puso de manifiesto que los consejos de administración funcionaban mucho mejor en la banca privada», concluye, a la par que añade que la idea de Izquierda Unida lo único que hace es «proponer volver a crearlas, con lo bueno y con lo malo».

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