Las empresas «epecistas» tiran del carro de las exportaciones asturianas

Este tipo de compañías, junto con las Pymes, entran fuerte en el panorama exportador el Principado


Redacción

Las exportaciones en Asturias están evolucionando. A las tradicionales ventas a países extranjeros de productos relacionados con la industria del metal o de los bienes de equipo a través de grandes empresas se están sumando nuevas maneras de internacionalizar los productos de la región. Las Pymes y las empresas epecistas -de las siglas EPC, Engineering, Procurement and Construction- es decir, aquellas que realizan proyectos en mano, por encargo, relacionados con ingeniería, adquisiciones o construcción, están entrando fuerte en el mercado internacional. Las primeras son ya un conglomerado que esta formado por casi 2.000 empresas que representan el 55% de las exportaciones del Principado. Respecto a las epecistas, son un sector en auge que genera «el 17% del PIB asturiano», según afirma Alfonso Del Río Lledó, director general de Sociedad de Promoción Exterior Principado de Asturias (Asturex). Ello viene acompañado de unos crecimientos anuales del 8% en el número de empresas que exportan, los cuales se mantienen constantes en los últimos ejercicios.

«El balance anual es positivo, crecemos en empresas que exportan», afirma Lledó. En este ejercicio el incremento se vuelve a producir tanto en aquellas que se inician como con los exportadores ocasionales -aquellos que no han vendido en la serie histórica de los últimos cinco años-,  y se consolidan algunas habituales, de las cuales hay ahora mismo 520 en Asturias. «Estamos dos puntos por encima de la media nacional en la cuestión y, al igual que en los últimos diez años, crecemos por encima de España. Eso significa que tenemos una situación muy interesante desde el punto de vista de las Pymes, que se están acercando al mercado internacional”, comenta el director general de Asturex.

Panorama de las Pymes y el crecimiento «epecista»

«Nos gustaría que todas las pequeñas empresas que empiezan apostasen por el mercado internacional sin tirar la toalla», resalta del directivo de Asturex, aunque recuerda que es un mercado en el que hay que «tener paciencia, capacidad financiera y asumir ciertos riesgos». Hace hincapié en que uno de los obstáculos es, precisamente, la pequeña dimensión de las empresas y la financiación, algo en lo que Asturex trabaja para crear cooperación entre ellas. Esta cooperación entre compañías las hace «más grandes» y las que puedan aguantar mejor el inicio y desarrollo de la actividad. «Estamos haciendo un esfuerzo muy importante en este proceso de cooperación entre Pymes. Hemos creado trece consorcios de exportaciones en los últimos tres años, que afectan en torno a 50 empresas. Además trabajamos cada año de manera individual con unas 80 empresas que se inician en la exportación», expone Lledó, para quien el crecimiento y cuidado de esta base exportadora es lo que da en el futuro «mejores réditos».

Respecto a las empresas epecistas, Asturias es una de las comunidades donde tienen una muy importante participación sobre el total de las exportaciones. «Estas actividades no contabilizan en la estadística porque no tienen código Taric, ergo no pasan por aduana. Son contratos en mano de proyectos de servicios, ingeniería, TIC, etc.», comenta el directivo, que añade que los datos oficiales no reflejan la realidad de éstas en Asturias «ni en muchas comunidades». «Las exportaciones suponen un 17% sobre el PIB asturiano, pero al no incluirse este tipo de proyectos significa que estamos en unos niveles superiores. Yo creo que podemos confirmar que ello nos coloca al nivel de la media nacional», asegura el directivo.

Exportaciones repartidas al 50% y con destino europeo

En cuanto a los números hay que enfocarse dos grupos, grandes empresas y Pymes, que se dividen casi al 50% el mercado de las exportaciones. En el segmento que abarca desde enero hasta agosto de 2016 se tradujo en casi 2.300 millones de euros de ingresos, según los datos oficiales. El principal destino de los productos de la región es el continente europeo, la UE en concreto, aunque se ha experimentando un crecimiento del 3,2% gracias al comercio con países de fuera de la UE. Francia es la nación que más le compra a Asturias, por delante de Italia y Alemania, respectivamente. Turquía es el país no perteneciente a la UE que ocupa el primer lugar.

En cuanto a las grandes, el 45% de las exportaciones las realizan entre seis y ocho empresas que venden commodities -productos afectados por la situación del comercio internacional de materias primas- relacionados con la industria del metal como zinc, hierro y acero; o las agroalimentarias. Por cuestiones históricas éstas materias primas siguen siendo muy importantes en el balance asturiano, pero «cada día tienen menos peso sobre el total» y se están viendo afectadas por las bajadas de precios, reducción de mercados o la entrada de nuevos competidores. «Ello es debido a la competencia China y de las economías emergentes en el sector del metal”, señala Lledó. El otro 55% lo copan las Pymes, un grupo formado por casi 2.000 empresas de las cuales muchas son «ocasionales» pero están representando una «apertura comercial muy importante», en palabras del directivo. En el caso del sector agroalimentario se están abriendo paso poco a poco en el mercado exterior muchas empresas pequeñas, además de las consolidadas como puedan ser la lácteas Central Lechera Asturiana o Reny Picot.

Importaciones y expectativas

En cuanto a las importaciones, lo que más se demanda en Asturias son materias primas y productos que forman parte de la cadena de producción de las empresas. «Tenemos un saldo positivo de la balanza de pagos porque importamos, transformamos y exportamos», afirma Alfonso Del Río Lledó. Alemania, Portugal, Estados Unidos, Francia y Canadá se sitúan al frente del ranking de los países de origen de las compras del Principado.

Las expectativas, para Lledó, son «ir creciendo y la especialización de los sectores». Todas las acciones que toman están enfocadas desde un punto de vista comercial a la especialización. De esta manera realizan acciones «muy a la medida» de las empresas, ayudándolas a posicionarse en los mercados exteriores. «La internacionalización ya no es una posibilidad, es una necesidad», sentencia el directivo.

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