Los «nanocontratos» aterrizan en el Principado

Las relaciones laborales de unas pocas horas de duración comienzan a ser habituales en Asturias


Redacción

Contratos por minutos. Esa es la premisa de la que partía un noticia publicada el día 28 de diciembre en aprendemas.com y difundido por diferentes plataformas de empleo en las redes sociales. En la información -que no trataba de ser nada más que una inocentada- una ficticia presidenta de la Confederación Nacional de Empresarios explicaba que los nanocontratos llegaban a España por herencia de países como Alemania o Letonia, «donde ha funcionado el método y se ha logrado reducir la tasa de paro considerablemente». Según la «presidenta», este nuevo tipo de contratos establecen una relación laboral entre empresario y trabajador por un tiempo determinado, concretamente por minutos u horas, y se suelen firmar para cubrir puestos de trabajo exprés o de corta duración. Cobrarían unos 10 céntimos por minuto -6 euros a la hora- y computarían a la Seguridad Social. Lo que debería de haber quedado como una inocentada no lo es tanto y la realidad ha superado a la ficción. La broma ha dado en el clavo y en el Principado ya se dan casos de este tipo de contratos exprés en los que los trabajadores no desarrollan su labor más allá de la hora o, en el mejor de los casos, de las tres. No tienen ningún tipo de continuidad -quizá siendo llamados para otra ocasión- y cobran cifras similares a las del artículo de la inocentada que no es tal: los nanocontratos ya están aquí.

La metodología de contratación siempre suele ser parecida. El trabajador, inscrito en alguna bolsa de trabajo, ETT o en la agenda de alguna empresa es avisado mediante un mensaje de Whatsapp o una llamada telefónica con muy poca antelación, de la mañana a la tarde o con un par de horas de antelación a lo sumo, para informarle del trabajo y comunicar si está interesado. «Muchas veces me requieren para ir a un domicilio, que puede estar perfectamente en el otro extremo de Oviedo, lo cual ya te requiere un tiempo de desplazamiento de 20-30 minutos, una hora contando la vuelta», según atestigua Patricia Morán, una auxiliar de enfermería que trabaja «en lo que le va saliendo» mientras prepara las oposiciones. Además afirma que en su profesión como auxiliar de enfermería también son muy habituales este tipo de llamadas y contratos exprés. Para personal de cocina también. Así se pudieron ver ofertas de empleo durante el pasado periodo navideño en la cuales se buscaban personas con «amplia experiencia como ayudante de cocina» para realizarles contratos de tres o cuatro horas. 

No es un caso único

El caso de Patricia no es, ni mucho menos, el único en el Principado. Concha García trabaja -cuando la llaman- en Gijón, en un centro de discapacitados «muy conocido». Tiene 53 años y llevaba mucho tiempo sin conseguir ocupación, tanto que ya había perdido las esperanzas de volver a tener un empleo. Entró en verano durante un mes y medio en dicho centro, para dar vacaciones, ejerciendo labores en el servicio de mantenimiento y limpieza, al igual que como auxiliar de cocina. «Después de eso me han llamado para hacer sustituciones de tres horas porque tenía que hacerse una prueba médica una de las trabajadoras, u otra vez porque otra tenía un funeral. Otra vez estuve dos días en la cocina…», relata Concha García. Los días 26, 27 y 28 de diciembre regresó a los módulos como limpiadora, para ser llamada al lunes siguiente para cocina por otra sustitución. Ha cobrado nóminas de 18 euros, aunque las hay más bajas. «El personal está justo, muy reducido y con sobrecarga de trabajo… De ahí esos turnos de horas», asegura la empleada.

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