La energía solar: un escaso megavatio plenamente rentable

El número de instalaciones térmicas y fotovoltaicas creció más del 50% en la última década

Panel solar en medio de un campo de maíz
Panel solar en medio de un campo de maíz

Gijón

Avanzan, pero de forma muy lenta. Las instalaciones de energía solar, tanto fotovoltaica como térmica, registraron crecimientos superiores al 50% en la última década y, sin embargo, su presencia es casi testimonial. Al menos así ocurre en el caso de la energía solar fotovoltaica, que es la que transforma la radiación solar en electricidad, y cuya potencia total en Asturias no pasa de un único megavatio. Representa, de hecho, un ínfimo 0,003% en la energía eléctrica generada en Asturias. 

El director de la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN), Juan Carlos Aguilera, explica que el número de instalaciones solares fotovoltaica ha ido creciendo de forma continua desde el siglo pasado, aunque efectivamente la evolución fue diferente a la de otras partes de España. En 2015, con un incremento del 2,3% respecto al año anterior, se alcanzaba una potencia total instalada, tanto aislada como conectada a red, de un megavatio. Entre 2013 y 2015 destaca, además, el hecho de que se cancelaban seis instalaciones fotovoltaica por cese de actividad. En todo caso, desde 2006, las instalaciones crecieron en un 65%. 

En cuanto a la energía solar térmica, que transforma la radiación del sol en calor, Aguilera indica que el crecimiento del número de instalaciones fue constante «como producto de las ayudas y de la normativa edificatoria, registrándose en 2015 un aumento del 1% respecto al año anterior y alcanzando una superficie total instalada de más de 36.800 metros cuadrados. Desde 2006, la superficie total de instalaciones solares térmicas creció aproximadamente en un 51%. 

¿Son rentables las instalaciones de paneles solares en Asturias?

Aguilera explica que la rentabilidad económica de cada instalación depende de la demanda energética y el precio del suministro de energía. «En general se recupera la inversión antes de que se termine la vida útil de la instalación, por lo que se puede decir que son plenamente rentables», asegura, recordando de paso que se debe tener en cuenta que, según lo especificado en el Código Técnico de la Edificación, «en Asturias todo edificio nuevo o rehabilitado debe cubrir, al menos, el 30% de su demanda de agua caliente con energía solar o mediante otros sistemas de energías renovables, instalaciones de cogeneración o fuentes de energía residuales». Eso garantiza que, por lo tanto, exista una demanda mínima de agua caliente que es obligatorio cubrir con energía renovable o residual. 

¿Cuánto cuesta instalarlas? 

El tamaño de cada instalación, su tipología o la calidad de equipos son factores que determinan el coste final y cada caso es diferente. «Como en cualquier producto o servicio que se adquiere, las prestaciones y condiciones que se soliciten determinan el valor de la inversión y su rentabilidad», explica el director de la FAEN, que calcula que el rango de precios puede oscilar entre los 500 y los 1.400 euros por metro cuadrado en el caso de las instalaciones solares térmicas. Por su parte, los módulos fotovoltaicos vienen a suponer entre 1.500 y 3.000 euros por kilowatio pico (kWp). Un kWp necesita una superficie de paneles fotovoltaicos de entre ocho y diez metros cuadrados.

¿Cuántos años se tarda en amortizar la inversión?

Aguilera, en esta cuestión, deja claro que calcular el precio de la energía a largo plazo es difícil y «la incertidumbre elevada». En función del coste y del nivel de uso se determina la rentabilidad de una instalación solar, aunque la posibilidad de comparar con otras soluciones energéticas siempre depende de la disponibilidad de otras fuentes y de su coste. Así, tomando como referencia los precios actuales de otras fuentes de energía, Aguilera calcula que una instalación produce energía más barata cuando supera los 10 años de funcionamiento.  

¿Cuánto se paga cada mes?

Las instalaciones solares no consumen combustibles, por lo que el gasto mensual es muy pequeño. «Se reduce a un pequeño gasto de electricidad para las bombas eléctrica que mueven los fluidos en el caso de instalaciones térmicas», indica Aguilera, que recuerda que el coste del mantenimiento no es diferente del de una instalación convencional. «Para las instalaciones fotovoltaicas, al igual que otro tipo de instalaciones eléctricas el mantenimiento es muy bajo», apunta, señalando que las horquillas de precios están entre los 200 y 600 euros al año en función del tamaño de la instalación.

¿Qué ocurre cuando se presentan excedentes?

En el caso de las instalaciones fotovoltaicas, si están destinadas al autoconsumo y presentan excedentes, el vertido de este excedente a la red eléctrica se ha regulado a través del polémico real decreto 900/2015, que regula las condiciones administrativas, técnicas y económicas de las modalidades de suministro de energía eléctrica con autoconsumo y de producción con autoconsumo. «Para realizar ese vertido, la empresa distribuidora eléctrica debe poder gestionar la energía excedente que recibe de la instalación fotovoltaica. Dependiendo del tamaño de la instalación tenemos dos tipos de instalaciones, de forma que unas reciben dinero por la electricidad vertida a red y otras no», explica Aguilera.

¿Qué impuestos se pagan?

En la actualidad, señala Aguilera, no se paga ningún impuesto especial por la energía solar térmica. En el caso de la fotovoltaica, si se trata de instalaciones aisladas o de autoconsumo catalogadas como tipo I, tampoco pagan impuestos especiales. Pero las instalaciones de autoconsumo tipo II sí deben pagar el impuesto a la generación renovable que se grava con un tipo del 7%.

«Adicionalmente, tras la aprobación del real decreto 900/2015, la energía autoconsumida debe pagar un cargo por los costes del sistema eléctrico y por otros servicios del sistema. Este cargo varía en función de la tipología de la instalación y de la tarifa contratada por el consumidor asociado», explica Aguilera, que indica que el rango de variación va desde 0 a 6,8 céntimos de euro por kilovatiohora autoconsumido, según los últimos valores publicados en la orden ETU/1976/2016, que establece los peajes de acceso de energía eléctrica para 2017. 

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