Becarios en España, mucho oficio y poco beneficio

La polémica generada por Jordi Cruz enfrenta a empresas y sindicatos, que tienen criterios encontrados sobre el pago de becas

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redacción / la voz

Cuando un joven entra en una web de búsqueda de empleo para encontrar unas prácticas, las opciones de que obtenga una remuneración económica son bastante limitadas. Y esto no solo sucede en el ámbito de la alta cocina, aunque fue a raíz de unas declaraciones de Jordi Cruz que comenzaron a saltar todas las alarmas. Los stagiers que están bajo la tutela del chef catalán no cobran por su trabajo, situación que ha causado tanto revuelo mediático que la Intersindical CSC, un sindicato catalán de orientación independentista, ha llevado ante la Inspección de Trabajo al establecimiento para que compruebe si los becarios del restaurante están realizando funciones que se alejan de lo estipulado en el convenio o se están dedicando a aprender.

La realidad que se vive en parte del sector de la hostelería es extrapolable a muchos jóvenes que rondan la veintena e intentan hacerse un hueco en el mundo laboral. No hay apenas gremio en el que el 100 % de las prácticas estén remuneradas y el tamaño de las empresas tampoco es indicativo. Mientras muchos aspirantes a becarios se pelean por entrar a cualquier precio -o a ningún precio- en una multinacional para poder poder el nombre de la compañía en su currículo -todavía tabula rasa-, en otras empresas más pequeñas, sobre todo de ámbitos liberales, los expertos ofrecen sus conocimientos a los más jóvenes, pero muchos lo advierten en Infojobs, Primer Empleo o en las bolsas de prácticas de las universidades, ninguna remuneración.

Ante la magnitud de la polémica, Juan Rosell, presidente de la CEOE, afirmó ayer que «trabajar un tiempo con los que más saben, aunque sea sin cobrar, es una oportunidad de aprendizaje para los que empiezan». Del mismo modo, Rosell animó a los que están dando sus primeros pasos en el mercado laboral a no dejar pasar los trenes con los que se crucen, aunque sea sin cobrar. Y se refirió a sectores como el de la arquitectura, la abogacía o la alta cocina para resaltar que estar al lado de quien más sabe aporta más conocimiento que toda la carrera universitaria.

Comisiones Obreras, no obstante, asegura que el prestigio o, en el caso de la hostelería, el hecho de poseer una Estrella Michelin no exime a un restaurante de tener que cumplir con los convenios colectivos del sector y que lo contrario origina competencia desleal y contratación fraudulenta de mano de obra. Así, CC.OO. informa, según recoge Europa Press, de que es posible «realizar un contrato de formación remunerado y regulado por el convenio colectivo de hostelería».

Mientras este sindicato habla de «abusos», el popular jurado de MasterChef volvió a defenderse ayer de toda crítica alegando que en sus restaurantes «les mimamos y cuidamos [a los becarios] y les deseamos lo mejor. Yo estoy orgullosísimo de eso». Y aunque algunos se conforman con una carta de recomendación que, seguramente, abra más de una puerta otros aspiran a un soporte económico que muchas veces, en grandes urbes como Madrid o Barcelona, consiste en una ayuda por los gastos derivados del transporte.

El 58 % de las prácticas no se pagan

El 58 % de los becarios españoles no recibe ningún tipo de remuneración económica. Este dato, que pertenece a un informe elaborado por la Comisión Europea, no resta ganas a los alumnos que se encuentran haciendo prácticas, ya que este documento revela que son más importantes el interés por ganar experiencia y por encontrar un hueco en el mercado laboral que la necesidad de ingresar unos euros. Sin embargo, 7 de cada 10 becarios reconocen que su carga laboral es semejante a la de los trabajadores que forman parte de la plantilla. Por otro lado, la web especializada en prácticas Becatester recoge que el 70 % de los becarios que están o han estado en empresas han visto valorado su trabajo.

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