Sangría de afiliados en los sindicatos de clase asturianos

UGT, CCOO y USO frenan el ritmo de pérdida de apoyos en 2016 pero la cifra de cotizantes sigue cayendo. Solo la CSI, el que menos miembros tiene de los cuatro, crece en los últimos meses

Pancarta que encabeza de la manifestación del Día de los Trabajadores, organizada por UGT y CCOO, en Aviles.Pancarta que encabeza de la manifestación del Día de los Trabajadores, organizada por UGT y CCOO, en Aviles
Pancarta que encabeza de la manifestación del Día de los Trabajadores, organizada por UGT y CCOO, en Aviles

Redacción

Los sindicatos asturianos continúan en crisis, al menos según los datos de afiliación. Las centrales mayoritarias de la región siguen perdiendo cotizantes, aunque el análisis del último año permite una lectura moderadamente optimista. El estallido de la burbuja inmobiliaria se ha llevado por delante a miles de afiliados de UGT, CCOO y USO, que han visto decrecer el número de miembros de forma continuada desde 2008. Pese a ello, en el último año han aumentado el número de altas, por lo que ahora sus esfuerzos se centran en fidelizar a los más veteranos. La excepción es la Corriente Sindical de izquierda (CSI), el cuarto en importancia por número de socios, que en los últimos dos años es el único que ha crecido.

El principal sindicato de la región por número de afiliados sigue siendo UGT. La central tenía a cierre del año pasado 39.317 cotizantes -los que se mantienen al corriente de pago-, frente a los 40.111 del ejercicio anterior. Es decir, perdió el 2%. La caída respecto a 2012, año en el que el sindicato tenía 44.828 cotizantes, es del 13%. Abel Suárez, secretario de Organización de UGT, explica que en el último año la afiliación bajó «pero muy poco, parece que nos estamos estabilizando». Además, destaca un dato que permite una lectura positiva, ya que «notamos un crecimiento de las nuevas altas», y especifica que el año pasado se sumaron al sindicato 1.800 nuevas personas y que en los primeros tres meses de 2017 ya lo han hecho 595.

Por este motivo, sus esfuerzos se centran en «fidelizar» a los cotizantes más antiguos. «Uno de los principales problemas es la falta de estabilidad en el mercado laboral», señala, una realidad que, a su juicio, no permite a los trabajadores comprometerse con las organizaciones sindicales. Para corregir esa pérdida de apoyos, Suárez propone «acercar el sindicato a los centros de trabajo y que la organización sea más participativa». Además, añade que «unos pocos -en referencia a las centrales- estamos financiando el beneficio social y laboral del conjunto del país, y tenemos que conseguir que la gente lo sepa».

Para CCOO de Asturias, 2016 tampoco ha sido un buen año en cuanto a afiliación sindical. La central tenía a cierre del año pasado 36.243 cotizantes, el 2% menos que al cierre de 2015. En la comparativa con 2010, la pérdida ha sido del 16%. La mayor caída ha sido en la federación de la construcción, la más castigada por la crisis. Emilia Escudero, secretaria de Organización del sindicato hasta el congreso del pasado viernes, reconoce la pérdida del año pasado aunque apunta que «parece que se ha frenado la caída».

En cuanto a los motivos de esta pérdida de apoyos, la responsable sindical considera que la principal causa es «económica», ya que sostiene que las encuestas internas así lo reflejan. El objetivo es recuperar el apoyo social para volver a crecer, para lo que desde CCOO ya se han puesto manos a la obra. Escudero afirma que han vuelto a retomar programas como «las charlas en institutos o en centros de formación profesional» para que los posibles afiliados «sepan qué hacemos y cuál sería su referencia dentro del sindicato».

El tercer sindicato de la región por número de afiliados es USO. Begoña Díaz, responsable de la gestora del sindicato en Asturias, cifra el número de afiliados a cierre de 2016 en 7.911, de los que casi la mitad pertenecen a la federación de industria y el 33% a servicios. Al igual que en UGT y CCOO, el descenso anual fue del 2%. En los últimos siete años, desde el sindicato afirman que la pérdida ha sido de unas 300 personas, es decir, aproximadamente el 4%.

Díaz explica que «tenemos mucha afiliación nueva, pero muchas bajas», por lo que se marcan como objetivo prioritario «fidelizar a los trabajadores que tenemos de alta». Además, añade que «en los últimos meses estamos repuntando, aunque muy tímidamente» y explica que ese crecimiento se está produciendo fundamentalmente en el sector de la limpieza. Coincide con los sindicatos mayoritarios en afirmar que la principal causa para pedir la baja es la económica, aunque cree que tienen que introducir cambios en su sistema actual porque «nuestro reglamento permite que con solo cuatro meses los afiliados ya puedan utilizar nuestro servicio jurídico, algo que no pasa en el resto, y hay quien utiliza esto y una vez que soluciona su problema se va». En cuanto a las principales señas de identidad que diferencian a USO de las centrales mayoritarias, Díaz destaca que «nosotros no dependemos ni estamos vinculados a ningún partido político y tenemos una caja de resistencia y solidaridad, que solo tiene otro sindicato en Euskadi».

CSI, el único que crece

El único de los cuatro sindicatos de clase asturianos más grandes de la región que ha crecido en los últimos años es la CSI, aunque por número de afiliados sigue siendo el cuarto en importancia. Nacho Fuster, secretario general de la CSI, cifra el número de cotizantes en «casi 5.000». Aunque no concreta los números exactos, asegura que en dos años el crecimiento ha sido de «entre el 20 y el 25%», y que desde el estallido de la crisis no han parado de ganar cotizantes. En cuanto a sus sectores de crecimiento, destaca transportes, hostelería y comercio.

«Cuando la gente viene a afiliarse, nos dice que lo hacen porque la CSI nunca deja tirado a ningún trabajador, que luchamos por el puesto y no por un poco más de dinero en las indemnizaciones», asegura Fuster. Sin embargo, este crecimiento en afiliación no se corresponde proporcionalmente con el aumento de delegados en las elecciones sindicales, un hecho que el responsable de la CSI achaca a que «en las empresas grandes, como Arcelor, estamos creciendo mucho, pero en las pequeñas, que son la inmensa mayoría en Asturias, es muy difícil ser de la Corriente porque te puede generar problemas». «De hecho, tenemos a mucha gente que paga la cuota por el banco y no descontándoselo de la nómina», apostilla.

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