Euskaltel se lanza a la conquista de todo el norte tras comprar la asturiana Telecable

La dueña de la gallega R pagará 686 millones al fondo Zegona, que será segundo accionista

Las cifras de la operación Las cifras de la operación

redacción / la voz

La operadora vasca Euskaltel acaba de culminar un ambicioso proyecto que empezó a acariciar hace casi dos años, cuando decidió que el País Vasco se le había quedado pequeño. El mes de julio del 2015 fue crucial. El día 1 empezó a cotizar en bolsa y el 23 anunció conversaciones formales con el fondo CVC y Abanca para comprarles la cablera gallega R por 1.190 millones. Rumiaba también hacerse con la asturiana Telecable, para así cerrar el círculo y conformar la gran teleco del norte de España, capaz de codearse y competir con las grandes compañías. Pero el fondo británico Zegona fue el que se llevó el gato al agua, y el 27 de ese mismo mes de julio cerró un acuerdo formal de compra del 100 % de la asturiana por 640 millones de euros.

Sin embargo, donde hubo fuego, cenizas quedan. Dos años después de aquel jarro de agua fría, el grupo Euskaltel, con R incluida, comunicó ayer un pacto con Zegona para controlar al fin Telecable. Con la cablera gallega ya era grande, ahora lo será mucho más.

La asturiana aumentará un 20 % el mercado de la gran teleco del norte, que, tras la operación, ofrecerá 2,4 millones de servicios diarios a un total de 800.000 clientes. Operará en un territorio con seis millones de habitantes, el 12,76 % de la población española, y que supone el 13,34 % del PIB nacional.

Los ingresos del nuevo grupo sumarán 711 millones de euros, un 24 % más que en la actualidad; y la plantilla pasará de 546 a 726 trabajadores (200 de R y 180 de Telecable).

Tres marcas diferenciadas

Aunque funcionarán como una sola empresa cotizada se mantendrán las tres marcas diferenciadas, así como los equipos y las sedes actuales independientes, según informó el grupo.

Fuentes de la operadora destacaron que al fin han conseguido conformar ese gran grupo de telecomunicaciones del norte, que será el cuarto a nivel nacional, según subrayaron.

¿Y ahora qué más? Las mismas fuentes de Euskaltel resalta que ahora, calma. Porque primero habrá que cerrar la operación anunciada hoy. Es precisa aún la autorización de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, y la transacción no culminará antes del tercer trimestre de este año. Y cuando eso ocurra, a crecer. ¿Dónde? Fuentes del grupo explican que su primer objetivo será aumentar cuota de mercado en sus territorios natales. El País Vasco alberga todavía posibilidades de crecimiento en el segmento de empresas, y tanto Asturias como Galicia, en el negocio del móvil. Y después, «veremos qué hay alrededor, miraremos hacia los vecinos», esto es, a Cantabria, Navarra, La Rioja y Castilla y León. En estos territorios no hay operadoras que comprar, pero sí muchos clientes potenciales.

Zegona vende, pero se queda. El fondo británico, fundado en el 2013 por dos inversores procedentes de la multinacional Virgin, se convertirá, tras la operación, en el segundo mayor accionista del grupo Euskaltel, con el 15 %, desplazando a la familia March y a su brazo inversor, Corporación Financiera Alba, a la tercera posición; pasará de poseer el 10 % actual al 9. El banco Kutxabank se mantendrá como dueño principal, aunque reducirá su participación del 25 al 21 %. Abanca, que vendió a la operadora vasca su 30 % de R por 357 millones, reinvirtió 80 en títulos del nuevo grupo, y se convirtió en el tercer mayor accionista con el 5,2 %. La entrada de Zegona reducirá también su participación hasta el 4,3 %.

Además de quedarse para mandar, el fondo británico hará un buen negocio con Telecable. Compró la operadora asturiana por 640 millones, y la vende por 686, incluyendo una deuda de 245 millones, que refinanciará Euskaltel. En efectivo recibirá 186 millones y en títulos de nueva emisión del grupo, 26,8 millones a un precio de 9,5 euros, lo que supone un valor en acciones de 255 millones.

Zegona tendrá algunas limitaciones para vender su participación. Podrá transmitir sus acciones como dividendo entre sus accionistas, pero solo podrá colocar en el mercado un tercio de sus acciones al año de cerrar la operación, otro tanto a los 18 meses y otro tercio a los dos años.

El mercado bursátil respaldó ayer la operación aupando el valor de las acciones del grupo Euskaltel casi un 5 %. Los títulos cerraron a un precio de 9,67 euros, lo que supone una capitalización bursátil de 1.467 millones de euros.

Un sector en concentración

Peces grandes que se comen a los pequeños. Está ocurriendo también en el sector de las telecomunicaciones desde hace al menos tres años. Empezó Vodafone con la absorción de ONO por 7.200 millones, operación que tuvo que autorizar la Comisión Europea. Siguió Orange con la compra de Jazztel por 3.355 millones. Luego llegó Euskaltel y adquirió R, primero, y Telecable, después. El consejero delegado de Vodafone España, Antonio Coimbra, destacó ayer que las operaciones seguirán, aunque no por parte de su empresa.

Nerviosismo en R por el convenio

El presidente del comité de empresa de R, Javier Gómez, valoró la compra de Telecable por parte de Euskaltel como una operación que puede abrir nuevas oportunidades de negocio para el grupo. No teme un impacto en la plantilla en forma de reestructuración de personal, aunque quizá sí en los mandos de Telecable, como ocurrió en R. Así, explicó que, tras la compra de la compañía gallega por parte de la teleco vasca, han abandonado R hasta seis directivos que estaban antes de la operación. Solo quedan tres del equipo anterior. En cambio, Euskaltel ha respetado la plantilla. Aunque ha notado el cambio de mando. «Es otro modelo de trabajo, de organización, y la adaptación no siempre es fácil», avanzó. R mantiene su independencia, con su equipo directivo propio, liderado por Alfredo Ramos, pero en muchas cuestiones debe rendir cuentas a la dirección en Bilbao.

Javier Gómez sí reconoció que existe cierto nerviosismo entre los trabajadores, no tanto por la compra de Telecable, como porque se produce en plenas negociaciones del convenio colectivo y temen que la dirección pueda endurecer las condiciones. El presidente del comité desea que no sea así.

El consejero delegado del grupo, Francisco Arteche, explicará mañana al comité de A Coruña la operación anunciada ayer.

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