Seis claves sobre la «veda» de Liberbank

Cómo funcionan las posiciones cortas que con tanta saña han golpeado al banco de raíz asturiana

La cotización de Liberbank La cotización de Liberbank

Redacción

En la Comisión Nacional del Mercado de Valores no creen que la situación de Liberbank sea comparable a la del Popular. Es más, están convencidos de que si la cotización del banco nacido de la fusión liderada por Cajastur se ha venido abajo es por contagio con el rescate del segundo. No hay -quieren dejar claro desde el regulador- datos reales que avalen ese descalabro ni noticias negativas sobre la entidad que vayan a ver la luz. Y por eso han decidido poner freno a la especulación. ¿Cómo? Prohibiendo las posiciones cortas -esas que con tanta saña golpearon al Popular- sobre Liberbank. Durante un mes. Hasta el 12 de julio, incluido.

Y, de momento, la veda ha resultado efectiva. Ayer los títulos de la entidad, que la semana pasada perdieron casi la mitad de su valor, recuperaron casi un 42 %. Y eso después de haber estado cerca de una hora con la cotización estrangulada, incapaz de marcar precio por la gran cantidad de órdenes de compra que se agolpaban sobre las mesas de operaciones. Entre otras cosas, porque los mismos que estaban apostando estos días a lucrarse con el descalabro han tenido que dar marcha atrás y adquirir acciones de Liberbank a toda prisa.

Por partes, para entender un tipo de operativa que se antoja complicada, pero que no lo es tanto. Aunque sí muy dañina. 

¿Qué son las posiciones cortas?

Las toman quienes apuestan por que el precio de una acción se va a venir abajo. Para hacer efectiva esa apuesta, el especulador en cuestión pide prestados los títulos de la empresa que tiene en su diana y, a continuación, los vende en el mercado con la esperanza de que caigan. Si acierta, los recompra más baratos, se los devuelve a quien se los alquiló y se embolsa la diferencia.

El problema radica en que si esas operaciones se multiplican y se concentran en un corto espacio de tiempo provocan un aluvión de ventas y, en consecuencia, el desplome de la cotización. 

Un ejemplo práctico para entenderlo mejor

Pongamos que un inversor bajista vendió el pasado viernes 1.000 acciones de Liberbank que había pedido prestadas. Supongamos que lograra venderlas al precio más alto de ese día: 0,795. Esa venta le reportó unos ingresos de 795 euros. Imaginemos que aguantó el tirón las recompró en los peores momentos de la jornada, cuando más baja estaba la cotización (0,516). Pagó por ellas 516 euros. Ya solo le queda devolverle los títulos a su dueño y embolsarse la diferencia entre el precio de una operación (la venta de las acciones) y el de la otra (la recompra). Esto es, 279 euros.

Aunque a esa cifra habría que restarle todavía lo que hay que abonarle al propietario real de las acciones por alquilárselas. Que en esto de la bolsa nada es gratis.

Por eso ayer, cuando la CNMV anunció que se acabó lo que se daba, los bajistas tuvieron que comprar acciones a toda prisa. Para poder devolvérselas a quienes se las habían prestado. Unas compras que sirvieron para resucitar la cotización de Liberbank.

¿Quién suele utilizar este tipo de estrategia?

Lo puede hacer cualquiera. Pero lo cierto es que quienes más la emplean son los llamados hedge funds, o fondos especulativos. En este caso, el nombre, sí, lo dice todo. Aunque conviene aclarar que asumen sus riegos (y muy elevados). No siempre se salen con la suya.

Bajo esa intrigante denominación se esconden nombres como BlackRock, Oceanwood o UBS. 

¿Es la primera vez que la CNMV toma una medida de este tipo?

No. Ya lo ha hecho antes. En el 2011 y el 2012, cuando la prima de riesgo española andaba por las nubes y el país, a los pies de los caballos y a merced de los especuladores.

¿Cuánto llegaron a tener los bajistas en el Popular?

Las posiciones cortas sobre el Popular llegaron a alcanzar el 12,06 % del capital, lo nunca visto en la larga historia de la entidad e igual de inédito en el resto del sector bancario patrio. En el caso de Liberbank, esas posiciones alcanzaban al cierre del pasado viernes el 1,39 %. 

¿Qué intenta evitar el regulador con la prohibición?

Que la caída en picado de la cotización acabe haciendo mella en la confianza de los clientes de Liberbank y estos decidan retirar en masa su dinero. La solvencia suele ser la mayor preocupación de un banco, pero sin liquidez no hay quien sobreviva.

Por eso no extraña que muchos de los accionistas que lo han perdido todo en el Popular le echen en cara a la CNMV que no hiciera lo propio con quienes se pusieron las botas especulando con las acciones del banco ahora propiedad del Santander. Para defenderse de las voces que dicen que siempre llega tarde y mal, en el regulador se aferran a eso de que no son comparables.

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