La anchoa «se sale» del Cantábrico

Científicos vascos certifican la buena salud del «stock», cuya biomasa cuadruplica la recomendada

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redacción / la voz

La anchoa del Cantábrico se sale. Pero es que, además, podría decirse que la anchoa se sale del Cantábrico. De tanta que hay, si se permite la licencia hiperbólica. Atrás queda aquella pesadilla que motivó el cierre de la pesquería durante cinco largos años porque daba síntomas de agotamiento y hoy el stock continúa dando señales de buena salud. 

La situación actual es bien diferente de la del 2005, cuando no se veía una anchoa en el caladero. Ahora se estima que en el golfo de Vizcaya debe de haber en torno a 85.000 toneladas de bocarte. Es decir, cuatro veces más de la que, atendiendo al rendimiento máximo sostenible (RMS) -santo y seña de la política pesquera común en materia de gestión a partir del 2020-, es la biomasa límite de la especie: 21.000 toneladas. Son los datos -provisionales, eso sí- de la campaña Bioman 2017, que cada primavera realizan investigadores del instituto tecnológico vasco AZTI para evaluar la abundancia de anchoa adulta mediante el método de producción diaria de huevos. Esos resultados se encuentran, según el propio AZTI , entre los cuatro mejores de los últimos 30 años, desde el principio de la serie histórica.

Hay abundancia y ha habido un buen reclutamiento, aunque todo apunta a que el perfil de la próxima costera va a ser similar al de este y otros ejercicios, con amplias capturas de especies de tamaño pequeño. Talla permitida, pero escasa para las conserveras. Eso es lo que puede deducirse del hecho de que el 75 % de los individuos que se incorporaron a la pesquería eran ejemplares de un año de vida, un porcentaje «alto, en relación con la serie histórica». Las anchoas de dos años suponen un 19 % de la biomasa, mientras que baja al 6% del total lo que corresponde a bocarte de tres años.

Fijar el TAC

Los datos obtenidos en el marco de la campaña Bioman 2017, en conjunto con las aportaciones que realicen otras instituciones a nivel internacional, servirán para elaborar el dictamen científico sobre los niveles de explotación de la anchoa, que a su vez permitirá a la Comisión Europea establecer las medidas de gestión oportunas, como el total admisible de captura (TAC), que garanticen la sostenibilidad de la actividad pesquera. Bioman 2017, que evalúa la población de anchoa adulta mediante el método de producción diaria de huevos, debe completarse con los resultados de la Pelgas y Juvena, campañas con idéntico objetivo pero que emplean métodos acústicos para determinar la biomasa, y con los datos de captura de la flota. Ese análisis se desarrollará en noviembre, en el marco del grupo de trabajo de anchoa, sardina y jurel del Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES), que determinará el estado del stock

Una de las mejores costeras en dos decenios, según el Gobierno vasco

A los armadores de buques de cerco gallegos que se desplazaron a aguas de Cantabria y el País Vasco para tomar parte en la costera de la anchoa de este año todavía no se les ha borrado la sonrisa de la cara. Esa que se dibuja en el rostro cuando la suerte se pone de cara y el pescado entra bien en la red y las capturas se pagan en lonja aún mejor. Y este año ha sido de los que se ha pescado bien y se ha pagado mejor. Tanto, que algunos profesionales optaron por retrasar el regreso a Galicia e hicieron su rentrée en la esquina más occidental del caladero ya con san Xoán y su sardina encima.  

Esa bonanza la certifica mismo el Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras del Gobierno vasco, que sostiene que la costera de la anchoa de este año «ha dado lugar a una de las mejores campañas de los últimos 20 años». Las capturas que se llevaban subastadas en los puertos vascos hasta ahora mayo sumaban más 16.000 toneladas (un 20 % más que el año pasado), cuyo precio medio se ha situado alrededor de 1,62 euros el kilo (0,8 céntimos por encima de la media del 2016) y la facturación total en más de 26 millones de euros (un 25 % más).

Si al principio de la temporada dominaban los ejemplares de tamaño pequeño, al avanzar la costera barcos gallegos dieron con bancos de anchoa de buen tamaño que dispararon la cotización y subieron la media. El volumen de capturas hizo que la campaña se cerrase un par de semanas antes de la fecha prevista, pues ya se había alcanzado el 85 % del cupo y, además, habían caído drásticamente las cotizaciones.

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