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El nuevo PIVE castigará sin ayudas a los diésel y gasolina convencionales

Dotado con 50 millones, primará la compra de híbridos y eléctricos a partir de octubre


redacción / la voz

Si está esperando a que el Gobierno apruebe un nuevo plan PIVE y su intención es comprar un coche diésel o gasolina convencional (los que emiten más de 120 gramos de CO2 por kilómetro), muy probablemente esté perdiendo el tiempo.

El próximo programa de ayudas al achatarramiento de vehículos contaminantes dejará sin bonificación del Gobierno los modelos más tóxicos desde el punto de vista medioambiental, que, además, son también los más vendidos del mercado.

El Gobierno reservó en los Presupuestos un partida de 50 millones para incentivar el mercado español, que desde el 2012 ha encadenado ocho ediciones consecutivas de planes PIVE; el último, que acabó en julio del 2016, dotado con 225 millones. Pero la nueva remesa de ayudas que está por llegar este otoño romperá moldes, según adelantan fuentes de la patronal de concesionarios Faconauto.

La Comisión Europea ha dejado claro que, después del Dieselgate (el fraude de las emisiones falsas de Volkswagen), nada puede volver a ser lo mismo. Y el Gobierno español trabaja sobre esa premisa, a la espera de que los dos ministerios implicados se pongan de acuerdo.

La cartera de Energía, presidida por Álvaro Nadal, defiende, en un principio, que los 50 millones se dediquen íntegramente a ayudas al vehículo eficiente y para la instalación de infraestructuras de recarga. «Supondría dedicar todo el presupuesto a bonificar la compra de eléctricos, híbridos enchufables (diésel o gasolina) o vehículos de gas. Lo que hasta ahora era el plan Movea pasaría a ser el nuevo PIVE», explican fuentes de la red comercial.

Cuestión de gramos

Pero este plan de Energía choca con el del ministro De Guindos. Fuentes de Industria aclaran que se apuesta por un plan combinado al 50 % para que los fabricantes de coches no pongan el grito en el cielo. «Se está pensando en un 50 % para Movea, que, con 15 millones, sería suficiente, y el otro 50 % para hacer una versión Movea Plus, un programa que beneficie a coches más eficientes que los de los PIVE anteriores, que tenga achatarramiento y permita impulsar la demanda», explican.

Aparte de decidir el reparto de fondos, que tendrá que cerrarse a lo largo de este mes, faltaría por concretar qué se considera vehículo más eficiente. Energía quiere unas emisiones de entre 114 y 117 gramos de dióxido de carbono (CO2) por kilómetro, lo que dejaría fuera casi todo el mercado, mientras Industria está peleando por fijar la barrera en los 120 gramos de CO2 por kilómetro, lo que afectaría a casi la mitad de los coches que se compran actualmente en España.

El nuevo programa, que podría activarse en octubre, se agotará antes de que concluya el ejercicio, según los cálculos de Industria. Se basa para ello en que el plan Movea 2017, que vio la luz a finales de junio para la compra de vehículos ecológicos (dotado con 14,26 millones de euros) se agotó en 48 horas.

Las matriculaciones tácticas disparan la cifra de unidades en «stock» en los concesionarios

La industria del automóvil tiene estos días una de sus grandes citas en el Salón de Fráncfort, y allí está quedando de manifiesto una práctica cada vez más habitual en España, las matriculaciones de unidades por parte de los concesionarios para cumplir objetivos de venta. El presidente y consejero delegado de Jaguar Land Rover en España y Portugal, Luis Antonio Ruiz, aseguró ayer que el volumen de las matriculaciones denominadas tácticas ha aumentado en el mercado español desde que finalizó la crisis económica y tras el punto final del plan PIVE.

El sector reconoce que este tipo de ventas, que incluyen kilómetro 0, exportaciones y matriculación de flotas para uso interno, ha crecido en los últimos tiempos para alcanzar los objetivos comerciales establecidos por las marcas cuando estaba en vigor el plan PIVE. «Las matriculaciones tácticas no tienen por qué ser negativas si es algo que se hace con control», explicó Ruiz.

Solo en Galicia, está práctica de cumplir objetivos puede haber provocado que se superen en estos momentos las 3.000 unidades en stock, según estimaciones de la red comercial. La mejor prueba es que, de una media de 3.000 unidades que se «venden» al mes en Galicia, entre 600 y 700 figuran como matriculadas el último día. «Hasta que no nos bajen los objetivos seguiremos matriculando coches y generando stock», dice el sector.

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