El Santander da a los afectados del Popular tres meses para aceptar la compensación

Es un bono canjeable en el 2024, solo para quienes fueron a la ampliación del 2016, y que obliga a decir no a la vía judicial

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Redacción

El Santander ha puesto ya negro sobre blanco la oferta de compensación -«acción comercial voluntaria», como se le ha trasladado a la plantilla- a los pequeños accionistas que perdieron toda su inversión en el Banco Popular. Matiz: solo a los que fueron a la ampliación del 2016 y tenían su dinero aún el 7 de junio, cuando se produjo la resolución del banco. Ana Botín ya avanzó en junio que habría compensaciones, y el banco que preside concretó en julio que serían en forma de bono perpetuo. Este producto se puede aceptar gratuitamente desde este miércoles en las oficinas tanto del Santander como del Popular. Los clientes interesados tienen hasta el 7 de diciembre para poder dar su aceptación. El Santander estima que moverá 981 millones de euros y que el 99 % de los que fueron a la ampliación del 2016 recuperarán el dinero. Incluidos los empleados, una mayoría también accionistas. Estos ahora tienen un desafío muy complejo: convencer a los clientes de que se trata de una buena alternativa, si es que la consideran buena para ellos; y mientras siguen a la espera de que el banco les diga qué va a ser de su futuro. «Se nos pone ante una tesitura perversa», lamentaban este martes los sindicatos. Estas son las claves:

¿Qué ofrece el banco?

Un bono perpetuo, canjeable al séptimo año, solo por el valor de las acciones que compraron en la ampliación de capital del Popular en la primavera del 2016. Hay tres tramos: a los que metieron hasta 100.000 euros, se les da todo en bonos;hasta 500.000, el 75 %; y hasta un millón, el 25 %. A partir de ahí, nada. El bono tiene una rentabilidad del 1 % anual, y un pago trimestral.

¿El bono se puede canjear por dinero líquido?

Sí, desde el primer día se pueden vender a través del mercado secundario de bonos (el Santander ha llegado a un acuerdo con Bankinter para moverlos), pero ello puede conllevar pérdidas para el cliente. Se estima que tienen un valor del 70 %. Si el bonista decide mantenerlos hasta diciembre del 2024, el banco los amortizará y le dará el dinero. Ojo: este paso es voluntario por parte de la entidad. Pero lo cierto es que el Santander, con productos similares, siempre ha canjeado. De hecho, si no lo hace tendrá que pagar una rentabilidad mayor. Al Santander, en cierto modo, no le interesa ir más allá de ese año.

¿Qué tiene que hacer el cliente a cambio?

Dos cosas. De entrada, renunciar a iniciar acciones legales contra el Santander, el Popular o cualquiera de sus directivos (nada dice de los antiguos gestores); si ya se han puesto en manos de un abogado, deberán renunciar expresamente por escrito. Hay millares de denuncias, y ya se han presentado las primeras en juzgados de primera instancia.

La segunda premisa es volver a fidelizarse con el Popular,igual que antes de la crisis. Es decir, si un cliente cabreado retiró todos sus depósitos o canceló un crédito, tendrá que retomar una «relación comercial equivalente», como lo denomina el banco. 

¿Supone algún riesgo?

Sí, y así lo avisa el folleto registrado ante la CNMV. Los bonos, como cualquier producto de este tipo, pueden amortizarse por debajo de su valor, convertirse en acciones en cualquier momento o reducirse a cero si lo requiere el banco para su capitalización. O, claro, mantenerse a perpetuidad.

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