La sequía hace perder este año 733 millones a las tres grandes eléctricas

La menor aportación de renovables encareció un 12 % el recibo de la luz hasta octubre

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redacción / la voz

Mientras la factura de la luz para una familia tipo fue, según cálculos del Ministerio de Energía, un 12 % más cara de enero a octubre, las tres principales compañías eléctricas ganaron en conjunto 733 millones de euros menos durante los nueve primeros meses de este año. El porqué de uno y otro caso es el mismo: no llueve. La menor aportación de energías renovables -sobre todo, de hidráulica- al mercado de la electricidad, que influye en un tercio de lo que pagan los hogares al darle al interruptor, ha hecho subir los precios del megavatio hora porque las tecnologías más caras (gas y carbón) han tenido que producir más para suplir a las verdes, más baratas.

Pero ¿cómo es posible que las compañías no engorden sus cuentas a costa del recibo eléctrico? Primero, porque ese 12 % de subida afectó a los consumidores con un contrato en el mercado regulado de la electricidad (11,5 millones), intervenido por el Ministerio de Energía, de modo que también el margen de beneficio de las empresas comercializadoras está marcado por el Gobierno. Este mercado no es el que les da beneficios a las compañías. Lo es el otro, el liberalizado. En él hay 14,5 millones de contratos. Estos clientes pactan con su suministradora un precio de la luz para un período determinado, que suele ser por un año. La referencia que se utiliza para fijar la tarifa es, como en el regulado, lo que ocurra en el mercado eléctrico. Pero si este sube mucho, y de forma sorpresiva, el precio de esos contratos liberalizados no se actualiza hasta que no venza el contrato.

Ahí está uno de los factores que explican que las eléctricas hayan ganado menos dinero. Otro, fundamental, es que sus ingresos por la venta de energía hidráulica se han desplomado. No hay agua suficiente en los ríos, por tanto, las centrales no pueden producir a un ritmo rentable.

Por compañías, el mayor desplome del beneficio neto lo ha experimentado Endesa: ganó 1.085 millones, un 17 % menos. En cambio, ingresó un 5 % más, hasta los 14.824 millones. El lastre fueron los elevados precios del mercado mayorista (un 48 %), que encarecieron los costes en la compra de energía para la venta a clientes finales (un 26,5 %). Endesa no produce suficiente electricidad en sus centrales y tiene que comprarla para atender a sus abonados. El margen del negocio liberalizado se contrajo un 18 %.

El beneficio de Gas Natural Fenosa sumó 793 millones, un 14,7 % menos. En este caso, la razón principal fue el desplome de un 72,4 % de la producción hidráulica, vital en su negocio.

Iberdrola fue la única de las tres grandes que incrementó su beneficio neto, pero fue exclusivamente por el negocio internacional. Así, según datos de la compañía, ganó 2.417 millones de euros -más, por cierto, que Endesa y Gas Natural juntas-, un 18,4 % más, gracias a una plusvalía de 521 millones por una reorganización societaria en Brasil (donde opera con Neoenergía). Descontando esa cantidad, el beneficio neto habría descendido un 7 %. Su producción hidráulica en España cayó un 70 %.

Las tres compañías, que presentaron ayer sus resultados de enero a septiembre, prevén remontar y alcanzar los objetivos marcados para final de año.

El Gobierno admite que prepara medidas que no servirán para abaratar la luz

El Consejo de Ministros aprobará previsiblemente este viernes la reforma del gas, que obligará a los dos operadores dominantes del sector, Gas Natural Fenosa y Endesa, a actuar como creadores de mercado dentro del mercado organizado Mibgas, aumentar la competencia y enfriar los precios del combustible, informaron fuentes del Ministerio de Energía.

Esta fue la medida estrella anunciada en enero por el ministro de Energía, Álvaro Nadal, para contener la escalada de precios de la electricidad en invierno. Ese mes, la factura de la luz se disparó un 28 % en relación con enero del 2016. La escasez de renovables y el aumento de la demanda por la ola de frío pilló con el pie cambiado a las operadoras con centrales de ciclo combinado. Tuvieron que comprar gas casi de un día para otro a precios desorbitados.

La normativa obligará a los operadores dominantes del mercado de gas, en proporción a su cuota en los aprovisionamientos, a tener ofertas permanentemente disponibles en el mercado del gas con unas condiciones de volumen y precio final reguladas.

Fuentes del Ministerio de Energía admitieron que esta medida no supondrá una intervención para que bajen los costes: «Son para mejorar el funcionamiento del mercado, pero no para abaratar artificialmente los precios».

Más liquidez

El Ministerio de Energía prevé que la normativa, una vez pase el trámite de la CNMC, esté ya en marcha a finales de este mes o principios de diciembre. Con esta medida, se pretende aumentar la liquidez del mercado organizado del gas y conseguir que exista una menor volatilidad con el fin de evitar su impacto en los precios de esta materia prima.

El Gobierno trabaja también en modificaciones en el conocido como plan de invierno para elevar las exigencias de almacenamiento de gas para los operadores en la época invernal. En concreto, esta revisión del plan pasa por aumentar la obligación de los dos días de consumo actual a tres días y medio, lo que facilitará una mejor gestión en el caso de nuevas olas de frío.

Para los consumidores domésticos, el gas natural se ha encarecido un 3 % durante los primeros nueves meses de este año, según el ministerio.

Un mercado de lo más voluble que mira al cielo

f. f.
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¿Por qué la solución está en la lluvia y el viento?

Solo los forofos del intrincado mundo del sector eléctrico sabían que existía un mercado mayorista que se celebraba cada día y en el que los precios del megavatio hora eran diferentes cada hora. Ahora les sonará, o debería, a los pobres mortales que cada mes se pelean con su factura de la luz para entenderla. Desde finales del 2014, las cotizaciones del mercado eléctrico determinan una parte de ese recibo, alrededor de un tercio. El resto son impuestos o costes fijos del sistema que el consumidor paga a plazos en su factura.

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