Bruselas exige a España y Portugal un plan quinquenal para salvar la sardina

Presiona a ambos países para que pacten «acciones urgentes» que eviten el cierre

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bruselas, redacción / la voz

No más retrasos. La Comisión Europea quiere soluciones para la sardina ibérica y las quiere de forma urgente. Así se lo hizo saber el director general de Pesca de la UE, João Aguiar, a España y Portugal esta misma semana, durante el encuentro que mantuvo en Bruselas con las autoridades pesqueras de ambos países para analizar la hoja de ruta que elaboraron de forma conjunta Madrid y Lisboa para frenar el agotamiento del recurso.

Aguiar quiere una estrategia integral y completa que garantice la supervivencia del stock en aguas ibéricas. De lo contrario, el cierre de la pesquería está garantizado en el 2018, tal y como recomendó el ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar). Se acabaron las esperas. Tienen hasta el 4 de diciembre para presentar un plan multianual (2018-2022) viable y sostenible.

La Secretaría General de Pesca de España informó de que en ese encuentro del lunes le habían avanzado al luso Aguiar algunas de las medidas que se proponen aplicar ambos países (más bien, sus flotas) para evitar el cierre de la pesquería. Entre ellas, el Ministerio de Pesca citaba genéricamente el establecimiento de vedas temporales para la recuperación de los alevines, moratorias, tallas mínimas, limitaciones de desembarques y refuerzo de los controles. Pero esas directrices no han sido los suficientemente concretas para atajar la sobrepesca de sardina y Aguiar exigió a ambos países un plan bien detallado y convincente para no aplicar el total admisible de capturas (TAC) cero a partir del 2018. Y es que las cifras de los expertos científicos han escandalizado a Bruselas. Tanto es así que, según fuentes comunitarias, Aguiar tuvo que recordar a España y Portugal el «estado pobre» en el que se encuentra el stock antes de advertirles de que «la situación es muy grave».

Bruselas insiste en que no es ajena a la importancia socioeconómica que tiene la pesca de la sardina para gallegos y lusos, pero insiste en que es «esencial» poner en marcha «acciones urgentes» para recuperar la pesquería.

Mientras, el sector aguarda con los dedos cruzados para que estas conversaciones entre España y Portugal y de ambos, con Bruselas, fructifiquen y no se aplique el temido TAC cero que propusieron los científicos del ICES.

Nadie sabe qué dirá ese plan de choque conjunto para salvar la sardina. Pero el sector está resignado ya a que a partir de enero dispondrán de menos cuota. Eso seguro. La propuesta que manejaba el ministerio era defender un tope de entre 13.500 y 15.000 toneladas anuales, a repartir entre España y Portugal. Este año fueron 17.500. Fuentes del ministerio avanzaron que todavía están trabajando en el documento y que no hay aún una cifra final.

Andrés García, representante de la asociación de armadores de cerco de Galicia (Acerga), espera que en los próximos días les expliquen el contenido del plan.

Otras fuentes del sector pesquero gallego aclaran que las alternativas son pocas y que todas confluyen en un recorte de los meses de faena el próximo año. En la actualidad, la campaña arranca el 1 de marzo y finaliza a mediados de octubre, aunque es en los meses de verano cuando se intensifica el trabajo. De hecho, se reserva la mayor parte de la cuota anual para esa temporada alta.

En todo caso, el compromiso alcanzado por el sector es pactar esas medidas restrictivas, pero una vez que se conozca la cantidad de toneladas de sardina que podrán capturar en el 2018 acordadas entre ambos países y las autoridades de Bruselas.

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