España se prepara para una negociación «muy dura» de las cuotas de pesca

La Comisión Europea propone un recorte de hasta el 30 % para la merluza ibérica

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BRUSELAS / CORRESPONSA

Se acerca la gran cita anual para el sector pesquero europeo. En Bruselas ya redoblan los tambores para recibir el próximo lunes y martes a los ministros de Pesca de los Veintiocho. La flota gallega, como todos los años, se juega el pan en la capital comunitaria. Y todo parece indicar que la contienda de este año será ardua. «Las negociaciones este año van a ser muy duras», admite abiertamente una fuente diplomática, como hace unos días lo había reconocido también el secretario general de Pesca, Alberto López-Asenjo.

Lo que ocurre es que se acerca la fecha límite para conseguir que todas las pesquerías se exploten en niveles de rendimiento máximo sostenible (RMS) y la Comisión Europea quiere apretar el acelerador a toda costa: «Será el gran caballo de batalla. Queremos alcanzar el RMS, pero el precio que tiene que pagar el sector por ello puede ser muy caro», aseguran esas mismas fuentes. España quiere flexibilidad y sensibilidad con las necesidades socioeconómicas de regiones pesqueras como Galicia y evitar a toda costa la disminución de la actividad.

Los planes del comisario de Pesca, Karmenu Vella, van por otro lado. El pasado mes de noviembre puso sobre la mesa una propuesta de totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas para el 2018 que provocó pavor y sudores fríos a una parte de la flota comunitaria. La gallega, sin ir más lejos.

La flota espera una solución para los descartes de especies como el ochavo o el bacalao Bruselas pretende pasar la tijera hasta en un 30 % a la cuota de merluza ibérica, encadenando su cuarto año consecutivo de recorte. El stock no se recupera, sostiene. Para su par del norte, el porcentaje se reduce al 19 %. Mientras, para el jurel en aguas al sur de Fisterra (zona IXa), la bajada sugerida es del 24 %. Un 12 % y un 10 % para los rapes y gallos de Gran Sol y un 2 % de descenso para el rape ibérico completan la siega. Se salva el gallo del Cantábrico, que podría aumentar un 20 %.

Otro debate abierto que salpicará a los ministros es el de qué hacer con las especies de estrangulamiento, esos ejemplares que caen en las redes y para los que no se tiene cuota o, si se tiene, esta es ínfima.

La «soga» para España

Especies como el ochavo, el eglefino o el bacalao pueden poner en problemas a la flota en aguas del noroeste, obligándolas a amarrar por falta de cuota de algunas variedades de pescado a pesar de disponer de posibilidades para las que tienen por principal objetivo.

«Pediremos posibles soluciones», aseguran fuentes negociadoras. España teme que lo peor esté todavía por llegar cuando en el 2019 entre la prohibición completa de descartes y la flota se vea obligada a desembarcar todas sus capturas.

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