«La industria española paga un 30% más por la energía que la alemana»

Compañías como ArcelorMittal, Azsa o Alcoa reclaman más compensaciones para ser competitivas en Europa

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Redacción

En la asociación de empresas con gran consumo de energía (AEGE) están las mayores industrias intensivas del país, como es el caso en Asturias de ArcelorMittal, Asturiana de Zinc o Alcoa. Cada una es un mundo, pero todas comparten el mismo problema: el precio de la energía, esencial para ellas porque en torno al 40 % de sus costes de producción se esfuman en la factura eléctrica. En 1995, el Gobierno ideó un modo de compensar económicamente a estas compañías para que pagasen menos por la luz. Creó el servicio de interrumpibilidad, por el cual, las plantas se prestan a reducir o quedarse sin suministro si el sistema eléctrico lo necesita para no colapsar. El dinero, a razón de 500 millones anuales, se reparte mediante subasta desde el 2014. Fernando Soto, director general de AEGE, considera que ese mecanismo es insuficiente.

-El Gobierno está revisando el mecanismo de subastas: ¿cómo les gustaría que fuese?

-La industria electrointensiva presta un servicio por el cual consigue una retribución que mitiga parte del gran diferencial de precios que tenemos con nuestro competidores, en particular con los franceses y con los alemanes, y lo único que pedimos siempre es que se dé estabilidad al proceso y al servicio. La industria necesita certidumbre y, en paralelo, que el ministerio implemente medidas que ya existen en otros países al objeto de compensar a esta industria, que está en riesgo de deslocalización.

-¿Qué tipo de medidas?

-Por ejemplo, los Presupuestos Generales del Estado del 2017 reservaban una partida para compensar los cargos por financiación de las renovables por importe de 231 millones y, sin embargo, a día de hoy no se ha llegado a implementar. Hay otro tipo de compensaciones en las tarifas de acceso: en otros países, por ser interrumpible hay bonificaciones que van del 50 al 90 % de esos precios. Aquí pedimos lo mismo.

-O sea, que tienen dos problemas: el precio de la energía y la falta de apoyo del Gobierno.

-Claramente. Nuestro mercado eléctrico es poco competitivo. Si tuviéramos mayor interconexión eléctrica con Francia, los precios se igualarían y, por tanto, el consumidor español, no solo el industrial, gozaría de precios similares a los del resto de Europa. Ese es el principal hándicap, el elevado precio que pagamos en España. Pero es que, además, nuestros competidores en Alemania y en Francia gozan de unas compensaciones y aquí pedimos que se nos aplique el mismo patrón.

-Desde que existen las subastas, o sea, desde hace tres años, ¿la industria española es menos competitiva?

-No tiene por qué, los resultados de las subastas, en general, han sido más o menos estables. Pero si el mercado eléctrico no baja en la misma proporción que lo hace esa retribución, se resiente la competitividad de la industria.

-¿Cuánto tendría que abaratarse su recibo eléctrico para equipararse con el resto de Europa?

-Un 30 %, que es lo que paga de más una industria española en comparación con una alemana.

-¿Incluye las compensaciones que reciben vía interrumpibilidad?

-No, las compensaciones son diferentes para cada empresa. Pero, en el 2017, el precio del megavatio hora en España fue de 52,2 euros y el alemán, de 34. Hay que ir hacia un mercado eléctrico más competitivo.

-Antes comentaba que la industria necesita estabilidad, ¿en qué sentido?

-Que la regulación sea estable y competitiva, con las mismas compensaciones que en otros países. Y precisamos certidumbre, es decir, saber de antemano que vamos a tener una subasta con estas características y de tales o cuales productos. Es raro el año que no se cambia algo, nunca sabemos si la subasta será en septiembre, en noviembre o qué. Con tener una normativa estable estaríamos contentos.

-En la última subasta quedaron fuera once plantas. ¿Hay alguna en peligro de cierre? ¿Qué le transmiten los asociados?

-La intranquilidad que existe es por la incertidumbre que rodea al servicio y sobre todo porque se ve que el precio de la energía eléctrica sigue los mismos derroteros que en el pasado y no se adoptan medidas.

-Pero ¿hay fábricas en peligro?

-No me ha llegado esa información. Pero sí hay intranquilidad sobre lo que va a pasar, claro.

«Hay plantas que producen de noche para ahorrar»

El servicio de interrumpibilidad se creó en un momento de fuerte expansión de la economía, con una demanda eléctrica creciente y un parque de generación en el que no habían aparecido todavía los ciclos combinados. Es decir, el riesgo de apagones era real. Ya no lo es tanto desde que empezó la crisis y, con ella, el consumo se retrajo y la capacidad de producción eléctrica se quedó grande. Pero Soto lo defiende.

-Competencia cuestionó el servicio en un informe en el que venía a decir que en tres años se habían repartido 1.500 millones entre las industrias a cambio de un servicio innecesario. ¿Qué le parece?

-El servicio de interrumpibilidad se presta, no solo cuando hay un fuego. En este caso, los bomberos, que son las industrias, están pendientes y vigilantes las 24 horas del día, cumplen unos requisitos y cuando hay un incidente apagamos el incendio y evitamos que afecte al consumo doméstico. El servicio cumple su misión principal de asegurar el suministro y, cuando hay un problema, ahí están las industrias. A cambio, claro, de una retribución para compensar no solo las horas que están paradas, sino también el cambio en la organización interna del trabajo, porque no es lo mismo producir de día durante la semana que los fines de semana por la noche. Hay que llegar a acuerdos con los sindicatos y hay que dotarse de sobrecapacidad para poder fabricar en esas horas y almacenar.

-O sea, que muchas industrias están produciendo de noche para ahorrar en el consumo energético.

-Hay dos patrones de consumo: las que consumen lo mismo a lo largo de las 24 horas del día y las que se organizan para concentrar el trabajo en las horas valle (las más baratas) los fines de semana y los festivos. Y para eso, o llegas a un acuerdo con los sindicatos para trabajar en esas condiciones, o... Imposible.

-El precio de la energía es ya una reivindicación histórica de la industria.

-Sí, pero como consumidor doméstico podríamos decir lo mismo. En nuestro caso, del precio de la electricidad dependen nada menos que los 180.000 puestos de trabajo, y sus familias, que suman nuestras 27 industrias asociadas.

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