Los aranceles de Trump provocan un efecto rebote en la industria asturiana

La pretensión del presidente de Estados Unidos de subir impuestos al acero y al aluminio podría minar la competitividad de Arcelor y Alcoa

ArcelorMittal culminará la remodelación de la Acería de Avilés en el último trimestre de 2019
ArcelorMittal culminará la remodelación de la Acería de Avilés en el último trimestre de 2019

Avilés

Las declaraciones de Donald Trump son un claro ejemplo del efecto mariposa: él habla de algo y hay repercusiones en todo el mundo, como la mariposa que aletea sus alas y provoca un tsunami en la otra parte del planeta. La última de sus controvertidas opiniones tiene que ver con los aranceles para que productores extranjeros de acero y aluminio puedan vender en Estados Unidos. Su mayor medida proteccionista hasta el momento podría notarse en la industria asturiana, a pesar de que apenas vende allí. El presidente norteamericano ha mostrado su intención de encarecer un 25% los aranceles del acero y un 10% los del aluminio para determinados países. Aún está por desarrollar y no se sabe cuáles serán los afectados, tiene hasta mediados de abril para definir su propuesta. Puede que España no se encuentre entre ellos, pero de cualquiera de las maneras sus productores sí que se podrían ver afectados, entre ellos los que tienen plantas en Asturias.

Desde las direcciones de ArcelorMittal y Alcoa muestran precaución por algo que aún no se sabe cómo se resolverá, pero que ya ha tenido un impacto en la bolsa. En la multinacional del acero están «evaluando el posible efecto que las medidas anunciadas puedan tener para nuestras plantas, así como sus posibles implicaciones para la industria siderúrgica mundial de forma más amplia». Ellos mismos reconocen que la cantidad de acero producida en Asturias que se vende en Estados Unidos es «reducida». Europa es su gran mercado y podría verse afectado por las restricciones que Trump ponga. No sólo afectarán al norteamericano, sino al resto. Desde la planta de Alcoa de Avilés no sale nada que se venda en Estados Unidos. De hecho la empresa forma parte de un grupo que tiene su sede en ese país, por lo que podrían abastecerse con producto nacional.

Las repercusiones que el aumento de aranceles planteado por Trump puede tener en la industria asturiana es de rebote. Entre los posibles afectados por el encarecimiento de los aranceles podría estar Canadá, una de las grandes productoras de aluminio junto a Brasil y Corea del Sur, en los que parece haberse fijado Trump para recuperar la siderurgia nacional. Si no le sale rentable vendérselo a su vecino buscará otros mercados y lo hará, probablemente, con ofertas agresivas. Ese mercado no será otro que Europa, en el que sí se comercializan productos salidos de la planta de Alcoa en Avilés. Esto supondría una competencia muy fuerte en un mercado que ya de por sí se ha visto mermado en los últimos años por otro país: China. Desde la multinacional recordaban su interés en que “se busque una solución a la sobreproducción” procedente del país asiático.

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