La industria asturiana pagará más por la energía en el segundo semestre

El Ministerio planea una subasta con lotes más pequeños y más exigencias para acogerse a la ininterrumpibilidad

Factoría de Alcoa en Avilés
Factoría de Alcoa en Avilés

Redacción

La energía que pagarán las grandes industrias asturianas en el segundo semestre del año será más cara, aunque sea más adecuado decir que las bonificaciones que obtendrán por acogerse al servicio de ininterrumpibilidad serán menores, que a efectos prácticos viene a ser lo mismo. El Ministerio de Energía ya planea cambios a introducir en la nueva subasta, que tendrá vigencia a partir del 1 de junio, y estos no pintan bien para las empresas, especialmente la planta asturiana de Alcoa, que todos los años siente vértigo cuando se anuncian las condiciones de la puja holandesa y cuando se celebra. Este año tiene carácter semestral, lo que se traduce en que ese vértigo se dobla. Hasta ahora se ponían a disposición de las grandes industrias bloques de 90 y de 5 megawatios. Los primeros son los más atractivos, porque ofrecen mejores prestaciones económicas y porque dan más solvencia. En la próxima puja no estarán. A cambio habrá de lotes de 40 megawatios, que se antojan mucho menos competitivos.

Es una de las modificaciones introducidas por el departamento de Álvaro Nadal al proceso de subasta y que, según argumentan, se hace «alineada con las directrices de la Unión Europea, en la valoración sobre los mecanismos de capacidad existentes en nuestro país». También se apunta en el documento hecho público por el Ministerio que «mayor flexibilidad» redunda «en una mayor competencia en el procedimiento de subastas». Además de bajar la capacidad de los lotes, se extreman las exigencias a aquellas empresas que quieran acogerse al sistema de ininterrumpibilidad. Deberán no tener deudas pendientes contraídas en relación al servicio de ininterrumpibilidad en los cuatro años naturales anteriores, lo que significa desde que se inició este proceso de subastas. Los interesados deben presentar la solicitud y documentación antes del 6 de abril y antes del 27 de abril se habrán de tener listos los parámetros y condiciones de los que sean admitidos. Aún queda pendiente saber cuántos lotes de 40 y 5 megawatios se sacarán en subasta, así como el precio mínimo de cada uno de ellos. Además, al reducir a más de la mitad la capacidad de los lotes, podría darse una mayor competitividad, porque no solo las grandes empresas -como ocurría antes- van a pujar por esos.

En la subasta que se celebrará esta primavera los lotes adquiridos por los participantes tendrán una vigencia de siete meses, algo que es provisional. El Ministerio de Energía no tiene una fórmula definitiva para el proceso de subastas a la espera de una próxima reforma más profunda de los mecanismos de capacidad que vendrá definida desde Europa. Mientras tanto, se desoyen las peticiones que desde que se inició el proceso de subastas hicieron las empresas, los sindicatos y varias fuerzas políticas. Desde Asturias se reclama un marco más amplio, que se pueda comprar a más largo plazo para que las empresas puedan hacer planificaciones con tiempo y no esté en duda la continuidad de una planta. Eso o que junto a la subasta se introduzcan otra serie de bonificaciones que complementen el proceso de ininterrumpibilidad. En la subasta participan ArcelorMittal, Asturiana de Zinc y Alcoa, aunque es la aluminera la que siempre parece tener más problemas para conseguir energía a un precio competitivo. De hecho, la planta de Avilés solo ha tenido un bloque de 90 megawatios, en los otros tres años ha tenido que «consolarse» con varios de 5 megawatios.

Más cortes para no subir el precio

Los cambios introducidos por el departamento de Álvaro Nadal son pocos, aunque importantes, porque en la anterior subasta fueron más numerosos. Entre ellos destacaba uno: que podía cortar el suministro de energía a las empresas asociadas al servicio de ininterrumpibilidad no solo porque escaseara y pudiera ponerse en peligro el suministro a particulares, sino también por motivos económicos. Y esta última posibilidad se ha explotado. En los dos primeros meses del año la planta de Alcoa en Avilés ha sufrido siete cortes, los mismos que las instalaciones asturianas de ArcelorMittal. Son muchos más de los que se daban en periodos anteriores y suponen algún que otro trastorno para las producciones que tienen que parar durante una hora. Se han hecho para evitar que las facturas de la luz de las familias y pequeños negocios sufrieran una subida, algo que sí ocurrió en años anteriores y no en lo que llevamos de 2018. A cambio de que no se dispare el precio de la luz las industrias paran.

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