Redobles de tambor por el futuro del carbón

PSOE y UGT salen en defensa del sector. Greenpeace asegura que España podría abandonar el carbón en 2025 si lo sustituyera por renovables

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Redacción

El futuro del carbón está movilizando a sectores enfrentados en el mantenimiento del mineral como fuente de energía. Mientras el PSOE de Asturias y Castilla y León y también UGT han reclamado una solución de futuro para el sector, un informe de Greenpeace presentado hoy sostiene que España podría prescindir sin problemas de la energía nuclear y la de carbón para satisfacer su demanda eléctrica en apenas 7 años, si las sustituyera por renovables.

El secretario general de la FSA, Adrián Barbón, y su homólogo de Castilla y León, Luis Tudanca, han manifestado sus «coincidencias» a la hora de abordar temas como la minería del carbón, la transición energética, la lucha contra el despoblamiento y la necesidad de impulsar la alta velocidad a ambas regiones.

«Queremos exigir al Gobierno de España que deje de marear la perdiz y ponga encima de la mesa el cumplimento del Marco de Actuación 2013-2018 y qué espacio va a quedar para el carbón nacional», ha destacado Barbón, que ha remarcado la oposición del PSOE al cierre «indiscriminado» de las centrales térmicas mientras no haya un plan de cierre acordado con todas las administraciones y agentes sociales y económicos.

Respecto al anuncio del ministro de Energía, Álvaro Nadal, de crear una ley para regular el cierre de las térmicas, Barbón ha afirmado que «no se está negociando nada» con el PSOE y le ha pedido que ponga dinero.

Por su parte, la Federación de Industria, Construcción y Agro de UGT (UGT-FICA) espera que la proposición de ley que va a presentar el PP en el Congreso para regular el cierre de centrales eléctricas sirva para mantener en funcionamiento las centrales térmicas que usan carbón nacional hasta 2050. El sindicato ha dicho hoy que es necesario que esa proposición de ley «apueste inequívocamente por primar el interés general de todos los españoles por encima del interés económico y empresarial de las compañías eléctricas».

Ha calificado de «claramente sesgados, cuando no engañosos», los argumentos utilizados por las eléctricas en el sentido de que su cierre reducirá las emisiones de CO2 y les piden que inviertan en tecnologías que contribuyan a proteger el medio ambiente y en mejorar la eficiencia de las centrales térmicas mediante su adaptación, desulfurización y desnitrificación.

Ecologistas

En el lado opuesto se encuentran los ecologistas. Según el documento 'Único sentido: 2025 sin carbón ni energía nuclear', presentado por Greenpeace, la diferencia de costes y emisiones entre las diferentes opciones es «lo suficientemente pequeña como para que no sirva de base para una decisión política» y permite la viabilidad económica de este reemplazo energético.

El sobrecoste que supondría pasar de un escenario continuista a otro sin carbón ni nuclear, con un mínimo crecimiento de la demanda eléctrica y con un nivel alto -65 %- de renovables, sería de 186 millones de euros, una cifra «muy pequeña cuando estamos hablando de cambiar el sistema eléctrico», ha indicado Montón.

Como referencia, ha asegurado que «sólo la mala gestión de Castor ha costado a los usuarios 1.755 millones, sin contar los intereses», por lo que «con el gasto de Castor podríamos haber cambiado nuestro sistema eléctrico diez veces».

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