Escotet denuncia una «intervención política» de Banesco para encubrir la crisis venezolana

El régimen de Maduro golpea al mayor banco del país en plena campaña electoral y ante un probable colapso financiero

Escotet: «La decisión de intervenir Banesco es política, no se corresponde con los hechos, es desproporcionada» El empresario hispanovenezolano pide a plantilla y clientes que sigan en la entidad tras la actuación de los agentes de Maduro

Redacción

Juan Carlos Escotet aterrizó a mediodía en Caracas -media tarde en España- con un mandato claro: «He venido a responder, a trabajar por la liberación de mis compañeros. No se trata de una cuestión económica, es amor por el país y arraigo y agradecimiento. Estén seguros de que daré la batalla hasta el final».

El trabajo que le aguarda al empresario hispanovenezolano se antoja complicado por la gravísima crisis económica, política y social en que se encuentra Venezuela, y en un clima hostil a causa de las elecciones convocadas para el día 20. Un cóctel en el que encuadra Escotet la decisión tomada el jueves, de forma sorprendente, por el régimen de Maduro: la intervención durante 90 días de Banesco, su entidad en Venezuela. «Ha sido intervenido injustamente y por motivaciones políticas: es el primer banco de Venezuela, el más rentable, solvente y con mayor cuota de mercado. No hay razones financieras para ello», apuntaba antes de aterrizar en su país, sin saber exactamente qué se iba a encontrar. Finalmente, según la periodista venezolana Elyangélica González, Escotet fue recibido por un coche particular; nada de miembros del Gobierno, militares o jueces tras la intervención de Banesco y la detención de once altos cargos.

Uno de sus primeros mensajes ya en tierra fue este: «La intervención administrativa de Banesco tendrá una duración de 90 días. No es un proceso de estatización [nacionalización], por lo tanto, los accionistas de Banesco mantenemos la propiedad».

Llegada sin sobresaltos

Tras dejar la presidencia de Abanca en España -tampoco tiene ese cargo en sus otros bancos en Panamá, Estados Unidos o República Dominicana, una manera más de blindar a sus empresas-, Escotet se dispone a pasar una temporada en Caracas con varias metas. La más inmediata, la liberación de los directivos. La segunda, la vuelta al control privado de Banesco, ahora bajo mando de una junta administradora con una mujer del chavismo, Yomana Koteich Khatib, al frente. Y la tercera, evitar que este golpe del Gobierno de Maduro haga mella entre plantilla y clientes. «A mis compañeros les quiero decir que mantengan el ánimo en alto: son ustedes quienes han hecho posible este banco y mantener un servicio de calidad para 8 millones de clientes. A estos, que sigan en Banesco, ya que bajo mi propiedad o no siempre será el mejor garante de los depósitos», escribió en un largo discurso en Twitter unos minutos antes de llegar al país, procedente de Oporto.

«No se trata de una cuestión económica, es amor por el país y arraigo y agradecimiento. Estén seguros de que daré la batalla hasta el final»

Lo primero será averiguar qué hay detrás de las detenciones y de la intervención. Porque lo cierto es que, aunque Escotet y su empresa han estado siempre en el punto de mira del chavismo, la intervención es un paso muy grave del régimen. Y no parece casual. Primero, el país se encuentra al borde de un colapso financiero por la elevada inflación y medidas como añadir ceros a los billetes, algo que está provocando un caos en el sistema informático bancario (no caben los ceros en los ordenadores para dar una orden) que puede derivar en un colapso real de los sistemas de pago. Impensable en cualquier economía moderna. Segundo, hay elecciones en apenas dos semanas. En un clima de enorme descontento, señalar a Banesco como uno de los culpables del gran problema cambiario se antojaba fácil. Y así se hizo: en apenas 48 horas se llamó a declarar a los once directivos (con Óscar Doval al frente), se les puso delante de la Dirección de Contrainteligencia, acabaron detenidos y poco después se ordenó intervenir Banesco.

«El problema es la escasez de papel moneda. Y no lo origina ni promueve Banesco», dijo Escotet, que tiene claro que la intervención del banco está sirviendo como cortina de humo para tapar la grave crisis: «Este problema no se resuelve interviniendo al mayor banco y al principal operador de los medios de pago, pues este banco es el que más puede ayudar a resolver la delicada situación estructural que atravesamos. ¿No será esto lo que se quiere encubrir con estas decisiones?».

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