Depende de donde se muera, así tributarán sus sucesores

La diferencia entre comunidades hace que heredar pueda costar desde casi cero hasta miles de euros

Billetes y monedas de euro
Billetes y monedas de euro

madrid / la voz

Igual que a la hora de saldar la factura del IRPF con Hacienda el lugar de residencia del contribuyente es determinante para pagar más o menos, la capacidad normativa de las comunidades autónomas también se traduce en desigualdades más que notables a la hora de heredar. Así, mientras que en unos lugares de España aceptar estos legados puede resultar casi gratis a efectos fiscales, en otros llega a suponer decenas de miles de euros, tanto que hay herederos que renuncian a ellos.

La asimetría territorial del impuesto de sucesiones y donaciones la recogen los expertos del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), órgano especializado del Consejo General de Economistas (CGE), en la última edición del estudio Panorama de la fiscalidad autonómica y foral 2018.

Y es que, por ejemplo, mientras que un soltero de 30 años que herede de su padre 800.000 euros, de los que 200.000 corresponden a la vivienda, no tributaría nada en Andalucía y pagaría 1.586 euros en Madrid, si residiera en Aragón tendría que abonar más de 153.000 euros por el impuesto. 

Línea en el puente de los Santos

En este mismo supuesto, que el heredero residiera a uno u otro lado del puente de los Santos se traduciría en una diferencia de casi 90.000 euros en su bolsillo o en el del fisco, ya que en Asturias el impuesto de sucesiones ascendería a 103.135 euros (tras Aragón, es la segunda comunidad que más lo grava) y en Galicia (en la zona intermedia del ránking) apenas rebasaría los 15.000.

En cualquier caso, los expertos del REAF destacan que en el último ejercicio se ha dado «una competencia fiscal claramente a la baja», como consecuencia de las intensas movilizaciones ciudadanas registradas en Andalucía o Asturias, donde cristalizaron colectivos que exigían la eliminación del tributo.

El caso es que el último año cinco comunidades autónomas (Andalucía, Extremadura, Castilla y León, Murcia y Asturias) han rebajado el impuesto -nueva tarifa, reducciones y bonificaciones- para que los familiares directos de los fallecidos prácticamente no paguen por heredar. Galicia se adelantó, ya que rebajó el impuesto en el 2016, de modo que los legados inferiores a 400.000 euros por heredero (excluyendo de esa cuantía la vivienda habitual) no tributan, lo que en la práctica beneficia al 99 % de las herencias, según la Xunta de Galicia.

Las comunidades han usado mucho su capacidad normativa, tanto que el REAF estima que las bonificaciones autonómicas en sucesiones suponen ya una merma recaudatoria mayor que las bonificaciones en rentas del trabajo en el IRPF.

Este año solo Cantabria y Navarra han subido este impuesto, que en casi todas las comunidades prácticamente no pagan los familiares directos. Pero el caso más llamativo es el de Andalucía, que ha pasado de ser el territorio con las sucesiones más gravosas a ser donde menos pagan las herencias de familia directa este ejercicio, menos incluso que en Madrid. 

Cesión política

Detrás de este giro de 180 grados está la aritmética política, ya que el PSOE andaluz se vio obligado a rebajar el tributo si quería obtener el apoyo de Ciudadanos para aprobar los Presupuestos de este ejercicio. La formación naranja exigió que se elevara el límite exento de pago hasta el millón de euros y los socialistas aceptaron. Pero el cambio solamente estará en vigor este año, ya que el que viene, con elecciones en el calendario, los impuestos volverán a ser, seguramente, gancho para atraer votantes.

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Depende de donde se muera, así tributarán sus sucesores