Navantia y Windar logran en Portugal otra obra de eólica marina

Fabricarán una cimentación flotante para uno de los tres aerogeneradores del proyecto Windfloat en Viana do Castelo


Ferrol

La alianza formada por Navantia y Windar Renovables ha logrado un contrato de eólica marina para la vecina Portugal, el que hace el quinto que desarrollarán ambas compañías de forma conjunta tanto en Galicia como en Asturias. Así lo desveló ayer Aaron Smith, vicepresidente de Estrategia de la firma del sector PPI Power, en el tercer Galician Offshore International Hub que se celebró los dos últimos días en la comarca ferrolana. Smith afirmó que Navantia y Windar fabricarán una de las tres cimentaciones flotantes para el proyecto Windfloat, que constará de tres aerogeneradores que producirán 25 megavatios de potencia y que estarán situados a 20 kilómetros de las costas de Viana de Castelo.

Las otras dos sujeciones flotantes para los molinos de este proyecto se ejecutarán en astilleros portugueses.

En su exposición en el congreso sectorial ferrolano, Aaron Smith aseguró que las piezas están diseñadas para mantener una vida operativa útil en el mar de 25 años.

Navantia y Windar Renovables han mantenido un férreo mutismo sobre este pedido, del que tampoco ha trascendido su importe. No obstante, los primeros trabajos ya han comenzado en las instalaciones que tiene la firma asturiana en esa comunidad y, en torno al mes de agosto de este mismo año se iniciarán las tareas en el astillero de Fene. La obra tendrá que estar completamente terminada en agosto del próximo año.

El proyecto Windfloat tiene dos fases: la primera, que ya culminó, consistió en la instalación de un prototipo de 2 megavatios de potencia a cinco kilómetros de Aguçadoura. Esta segunda implica la fabricación de los tres aerogeneradores y sus bases flotantes, que operarán ya en condiciones más extremas, a 20 kilómetros de la costa de Viana do Castelo, a entre 85 y 100 metros de profundidad, donde las olas pueden llegar a alcanzar más de 17 metros de altura.

Los impulsores del proyecto destacan que «la plataforma flotante es semisumergible y está anclada al fondo marino. Consigue su estabilidad gracias al uso de placas de atrapamiento de agua situadas en la parte inferior de los tres pilares, asociados a un sistema de lastres estáticos y dinámicos».

Este es el quinto pedido que logran ambas compañías desde que, en diciembre del 2014, Iberdrola le encargase fabricar 29 jackets -estructuras metálicas de varias patas que sujetan los aerogeneradores en el mar- para su parque marino alemán de Wikinger. Luego llegarían otros encargos de la noruega Statoil, de la alemana Siemens y otro también de la eléctrica vasca.

Expectativas

Navantia y Windar están presentes en todas las licitaciones internacionales. Tienen puestas muchas expectativas en contratos que se resolverán este año para el suministro de componentes para otros tantos recintos: el de Saint Brieuc, que impulsa Iberdrola en Francia, y el Moray, de EDP en aguas escocesas. Ambas obras supondrán varios años de trabajos a sus adjudicatarios.

La industria eólica marina muestra su pujanza en Ferrol con más proyectos

Los nuevos parques generarán una demanda de unas 200 «jackets» al año

Beatriz Couce

«Vivimos tiempos muy emocionantes en los que la eólica off-shore está pasando de ser la alternativa emergente a ser considerada convencional y en los que vemos establecerse nuevos mercados. Esta es una gran oportunidad para evaluar el camino recorrido y aprender de la experiencia que la industria ha vivido en los últimos años». De esta manera aludió ayer en Ferrol la ingeniera Irina Elisabeth Cortizo al grado de madurez que ya ha alcanzado la industria eólica marina, que está impulsando nuevos proyectos que generarán importantes oportunidades de negocio para los suministradores y firmas complementarias. 

En el marco de la tercera edición del Galician Offshore International Hub, que organizan Asime, Navantia, Windar Renovables y la Xunta, Pierre Tardieu, director de Política de la organización sectorial Wind Europe, aseguró que, actualmente, los parques marinos que operan en el continente producen 169 gigavatios, con el que se da respuesta al 12 % de la demanda europea. Además, afirmó que el sector movilizará en el período comprendido entre el 2017 y el 2020 alrededor de 24 billones de euros y sustentará más de 287.000 empleos, aunque si se cumplen las expectativas, la curva de crecimiento diez años después llevará a que haya cerca de 600.000 puestos de trabajo ligados a esta actividad.

Ricardo Jorge da Silva, jefe de Subestructuras Offshore de EDP Renováveis, aseguró que en los próximos ejercicios se demandarán unas 200 jackets -las estructuras de acero que sustentan los aerogeneradores en el mar- al año. También reseñó el importante papel que está desempeñando Navantia en este mercado. «Es uno de los que tiene la mayor capacidad de Europa», afirmó. 

En el congreso también se incidió en la importancia que ha tenido la curva de aprendizaje de todos los actores de la cadena de valor de la eólica marina. Estanislao Rey-Baltar, director del proyecto alemán de Wikinger, de Iberdrola, aseguró que «todos estamos aprendiendo mucho y eso hace que los componentes se puedan fabricar a un coste más bajo». También puso el acento en el esfuerzo inversor y de gestión que realiza su compañía en el sector, con proyectos en Alemania, Reino Unido. Francia y Estados Unidos.

También Francisco Aréchaga, de Windar, recordó que con la transformación energética, la eólica y la fotovoltaica, además del coche eléctrico, ganarán peso, y apeló a la capacidad que tienen las industrias del sector para dar respuesta a los nuevos retos. Además, subrayó la ventaja competitiva que tienen las empresas que, como Windar, han estado desde el principio en este mercado y el conocimiento adquirido.

El director de Navantia en la ría ferrolana, Rafael Suárez, reconoció la idoneidad de las instalaciones de Fene para la eólica marina pero subrayó la valía del capital humano para el desarrollo de esta industria. 

Un parque en Galicia

De nuevo el congreso celebrado en el Centro de Innovación y Servicios (CIS) de A Cabana sirvió para poner de relieve una demanda que no ha dejado de amplificarse en los últimos años. Tanto el presidente de Asime, Julio Gómez, como el alcalde de Ferrol, Jorge Suárez, abogaron por la instalación de un parque marino en las costas gallegas.

El conselleiro de Industria, Francisco Conde, cerró el congreso y defendió más inversiones para Navantia Fene.

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