Menos imprevistos en las agencias de viajes pequeñas

La patronal explica que la nueva ley del Principado incrementa las garantías para los clientes


La adaptación de la legislación Europea a la normativa española y europea mejorará las garantías de los clientes de las agencias de viajes en caso de imprevistos, cancelaciones o de la quiebra de los grandes distribuidores, como está pasando justo en estos momentos con la crisis de la rusa Natalie Tours, que ha dejado en tierra a alrededor de 50.000 clientes. Sobre todo, esa mejora la notarán los clientes de las agencias pequeñas, que tienen la obligación de incrementar sus avales de garantías hasta 100.000 euros y de suscribir un seguro de responsabilidad civil lo más amplio posible. Así lo explica Íñigo Fernández Ortiz, presidente de la patronal Otava, que ya se está poniendo a trabajar para conseguir buenas condiciones para sus asociados. Aunque tienen un año para adaptarse a la normativa, una vez que entre en vigor -por el momento ha salido a exposición pública-, está convencido de que en cuestión de meses lo tendrán todo listo. Los empresarios no esperarán hasta el último momento sino que la mayoría hará el cambio a medida que tenga que renovar las pólizas que ya tienen suscritas.

El Gobierno del Principado sacó a exposición pública el pasado lunes, 2 de julio, el proyecto de decreto, que todavía tendrá que pasar numerosos trámites, aunque ya ha recibido el visto bueno del Consejo Asesor de Turismo. Se trata de una norma que adapta el derecho de la UE sobre empresas de intermediación de viajes a las normativas regionales de agencias de viajes. Asturias va con retraso, ya que todo este proceso tendría que haber concluido el pasado 1 de julio. Las principales novedades de este documento son dos. La primera es que incrementa la seguridad de que los viajeros cobrarán lo que les corresponde en caso de que haya imprevistos. La segunda es que determina con exactitud quién puede comercializar viajes. Describe las agencias, las centrales de reservas y las grandes empresas con numerosas sucursales. Pero nadie más. Es decir, cierra por completo la posibilidad de que asociaciones de amas de casas, colectivos de jubilados o culturales o ayuntamientos organicen sus propias excursiones. Si lo hacen tienen que encargárselo a un profesional. Con una única posibilidad, pedir una excepción expresa a la Administración asturiana.

La opinión de las agencias

Las pequeñas agencias tiene un sabor agridulce con todo este proyecto legislativo. Creen que puede ser un punto a su favor en la competencia con las grandes cadenas y los portales web, ya que al incrementa sus avales ofrecen más garantías a sus clientes, ya que la relación entre la cobertura de sus avales y el número de usuarios es mucho mejor. Pero están disgustados porque el Principado les haya mantenido al margen en todo el proceso y que no hayan visto el documento final hasta que no haya salido a exposición pública. Fernández Ortiz explica que tuvieron dos reuniones previas en 2017 y que no volvieron a saber nada, cuando la administración había quedado en consultar el borrador con ellos. Tampoco entienden muy bien la razón por la que no se han cumplido los plazos máximos fijados y el 1 d ejulio todavía no está aprobada. Los empresarios entienden que hubiera que esperar para coordinarse con otras regiones pero otros se han dado más prisa y ya tienen sus leyes aprobadas y publicadas. En las últimas semanas han ido saliendo en cascadas de la Comunidad Valenciana a Aragón.

Como esto ya no tiene solución, la patronal se volcará ahora en aspectos prácticos. Primero mirará si es necesario presentar algún tipo de alegación en el periodo de alegaciones, aunque es posible que no hagan nada, al ser un tema bastante trabajado. Después comenzará a negociar con las compañías las mejores condiciones para que socios firmen buenos seguros de responsabilidad civil y para que consigan avales sólidos. 

Los millennials cambian internet por las agencias independientes

Susana D. Machargo

Las empresas asturianas viven un florecimiento empujadas por la recuperación económica y por la llegada de un cliente joven y tecnológico que prefiere no perder mucho tiempo buceando en las web. Nacieron durante la crisis, de la mano de agentes desenganchados de las grandes cadenas

«¡Vas a montar una agencia! ¿Estás loca? Si van a desaparecer con internet». El amigo que le hizo este comentario a Mónica Blanco, en el año 2011, cuando estaba abriendo la agencia independiente La Villa, en Avilés, no tiene mucho futuro como vidente. Seis años después de embarcarse en la aventura del autoempleo, no para de crecer y diversificar. La Villa es una de las 165 empresas asturianas con licencia para operar en el sector, que se suma a las grandes marcas o grupos verticales, que es como los denominan los profesionales. Este tipo de agencias crece en pleno 2017 espoleado por dos causas, la pérdida del miedo a gastar dinero en las vacaciones y la captura de un nuevo perfil de clientes: los millennials. Los jóvenes nativos tecnológicos no quieren perder el tiempo buceando en decenas de páginas web pero tampoco quieren paquetes cerrados. Así que la opción a la que recurren es a las empresas pequeñas, donde el trato es personalizado y les diseñan un viaje a la medida, a un precio asequible. «Tenemos más clientes jóvenes que la media», confirma Raquel Lago de Viajes Anakel, de Pola de Siero.

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