La pujanza del metal contrasta con la propuesta salarial de la patronal

Los principales indicadores evidencian un fuerte crecimiento de la actividad. Los sindicatos denuncian que los empresarios proponen empeorar las condiciones laborales con el nuevo convenio colectivo

Un soldador
Un soldador

Redacción

El metal, uno de los principales motores económicos de Asturias, está en crisis pese al buen momento que vive el sector. El futuro laboral de 25.000 trabajadores está en el aire después de que las negociaciones entre la patronal Femetal y los sindicatos UGT y CCOO se hayan paralizado. De fondo, cobra cada vez más fuerza la posibilidad de una huelga en el mes de septiembre, ya que las posturas están enrocadas y, a pesar de que la mayoría de los indicadores demuestran que la actividad crece con vigor en la región, los empresarios ofrecen unas condiciones para renovar el convenio colectivo que los trabajadores no están dispuestos a aceptar. De hecho, las centrales denuncian que la propuesta de Femetal es «absurda», ya que, sostienen, supone una pérdida de derechos en un momento de bonanza para las empresas.

En los últimos años han sido varias las voces que han reclamado una subida salarial fuerte que permitiese que la recuperación económica llegase a todas las clases. Sindicatos, políticos y empresarios -entre ellos el anterior y el actual presidente de la patronal asturiana FADE- se han mostrado partidarios de mejorar los sueldos, aunque con matices. Fruto de estas reivindicaciones, CEOE, Cepyme, UGT y CCOO rubricaron un acuerdo nacional que contempla una subida salarial fija de en torno al 2% más una parte variable del 1% ligada a conceptos como la productividad, los resultados o el absentismo injustificado. 

Ese es el contexto en el que se mueve una negociación en Asturias que, aunque comenzó meses antes de ese pacto nacional, no ha sufrido cambios desde que se firmó el acuerdo. De hecho, el propio Belarmino Feito, presidente de FADE y empresario del metal, se desmarcó de la CEOE y recordó que documento no es de obligado cumplimiento. 

Los principales indicadores del metal evidencian que el sector crece con fuerza, motivo por el que UGT y CCOO consideran que es el momento de que esas buenas cifras lleguen también a los trabajadores. Por ello, piden una subida salarial del 3% -dentro del acuerdo nacional que contempla un 2% fijo y otro 1% variable- más la cláusula de revisión vinculada al IPC. Pero la patronal no está dispuesta a concedérselo y ofrece un 1% fijo más otro variable. Además, los sindicatos critican que la propuesta de Femetal incluye otras medidas como la congelación de la antigüedad, un aumento en la distribución irregular de las horas o cambios que perjudican a los trabajadores en formación.

Los datos del sector

La realidad es que en el último año el sector de la industria ha crecido con fuerza. Al menos así lo recogen los datos. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE) los precios industriales subieron en el mes de junio el 3,3% en la región, la entrada de pedidos se incrementó en mayo el 22,3% y la cifra de negocios de la industria aumentó el 10,4% en junio. Por el contrario, el índice de producción bajó el 1% en mayo, aunque el reparto dentro de los subsectores es muy desigual, puesto que la caída se concentra en la energía, mientras que otros más vinculados al metal, como los bienes se equipo, crecieron el 13,9%.

Son datos conjuntos de la industria, pero en ese sector el metal es el auténtico motor en la región. Según recoge Femetal en su último informe de coyuntura, el metal supone el 11% del PIB regional y aglutina a más de 1.100 empresas, el 32% del total de la industria. Emplea a 25.200 personas en la región, el 45% de todos los del sector. Además, en ese informe la patronal reconoce que «se mantiene el nivel de confianza de los empresarios del sector acerca del desarrollo de sus negocios en el primer trimestre del año, según el Indicador de Clima del Metal (ICIM)».

La cifra de negocios del metal en el 2015 -el último ejercicio del que se disponen datos- superó los 5.100 millones, las exportaciones del primer trimestre de 2018 alcanzaron los 640 millones -pese a bajar el 2,2% en tasa anual- y las importaciones los 939 millones. El metal supone casi el 70% de todas las exportaciones de la región.

Críticas sindicales y silencio empresarial

Los sindicatos UGT y CCOO consideran que tanto el acuerdo nacional como los datos del sector en Asturias avalan sus reivindicaciones. Destacan que sus exigencias se encuentran dentro del pacto estatal y que los empresarios no tienen argumentos que justifiquen su postura. 

Jenaro Martínez, secretario general de UGT-FICA Asturias, reconoce que «la negociación sigue bloqueada, después de las dos concentraciones del mes pasado no hemos vuelto a hablar». La principal discrepancia es la subida salarial, ya que Femetal ofrece un 1% y un 1% variable, pero hay mucho más. «No es una propuesta seria porque, en conjunto, supone que los trabajadores pierdan derechos cuando todos los indicadores recogen la buena marcha del sector», señala el líder de MCA.

La distribución irregular de las horas, los contratos de formación dual y la antigüedad son los otros grandes puntos de desencuentro entre las partes. «En su momento escuché a Guillermo Ulacia -presidente de Femetal- decir que era un problema de tiempo, igual estaba esperando a que se firmase el convenio estatal, por lo que ahora que ya está, esperemos que vuelva el sentido común», afirma Martínez. «Los trabajadores ya han hecho bastantes esfuerzos y no se puede pretender seguir precarizando sus condiciones laborales», añade antes de aseverar que «si no convocan una nueva reunión, el conflicto irá a peor».

En la misma línea se expresa José Manuel Cima, responsable de Negociación Colectiva de CCOO de Industria, quien reconoce que las conversaciones están «bloqueadas» desde antes del verano. En su opinión, su oferta de subida salarial de 1% fijo es «absurda», por lo que espera que la patronal recapacite y haga una nueva propuesta en septiembre.

El tema salarial es el principal punto de discrepancia, pero no es solo eso. Cima explica que el contrtao de formación que ofrecen «perjudica a los chavales jóvenes. Queremos que se formen y tengan condiciones especiales, pero deben tener unas salarios dignos», añade. Y hay mucho más. Tampoco están de acuerdo con la nueva nueva «distribución irregular de la jornada, para la que quieren aumentar esa bolsa de horas para poder ajustar los horarios a la carga de trabajo y organizar la jornada como ellos quieren. Esto va contra la conciliación». Por último, «quieren congelar o que desaparezca la antigüedad, algo que para nosotros es fundamental porque supone un 5% cada cinco años y es lo que aporta dignidad a los sueldos». El responsable de CCOO también apunta que, pese a que se trata de un sector muy masculinizado, pretenden incluir propuestas en materia de igualdad. 

En resumen, Cima señala que «ofrecen un retroceso en las condiciones que supone volver a hace 30 o 40 años y no estamos dispuestos». Por ello, advierte de que «nos están obligando a tomar medidas contundentes». La opción de una huelga cada vez toma más fuerza.

Por su parte, la patronal no ha querido dar su versión sobre la situación en la que se encuentran las conversaciones.

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