«No soy independentista, pero sí creo en una España diversa y plural»

Pepe Álvarez, secretario general de UGT, minimiza el desgaste que ha supuesto para el sindicato el apoyo a la manifestación en Barcelona para pedir la libertad de los políticos presos

.El secretario general de UGT, Josep María Álvarez
El secretario general de UGT, Josep María Álvarez

Barcelona

El secretario general de UGT, Jose Maria Álvarez, apuesta por el diálogo entre el Gobierno y la Generalitat para resolver la situación política en Cataluña y sostiene que la posibilidad de un referéndum pactado «no puede ser la prioridad», dado el actual grado de división de la sociedad catalana.

Álvarez (Belmonte de Miranda, Asturias, 1956), que siempre se ha mostrado partidario del derecho a decidir, considera que en Cataluña existe actualmente una «crispación» que no se daba años atrás y que en este escenario plantear un referéndum pactado con el Estado es una opción más que «discutible» para solventar el conflicto político.

«Creo que la tensión y la división de la sociedad catalana no aportan la serenidad suficiente como para poder encarar el futuro, tanto si sale una cosa como otra», explica el líder sindical, que cree que fijar una fecha límite para celebrar un referéndum de independencia, como hizo el anterior gobierno catalán, sería «un error» que sólo provocaría «desasosiego y seguramente más división» en Cataluña.

«En estos momentos lo que realmente es prioritario es abrir el camino del diálogo y ver cómo solventamos las situaciones jurídicas que hay pendientes y se genera un ánimo y un sosiego que permitan que cada uno no renuncie a nada, pero en todo caso se puedan encauzar las demandas de unos y otros», apunta Álvarez, que lidera UGT desde marzo de 2016, después de 26 años al frente del sindicato en Cataluña.

En este nuevo escenario, el dirigente sindical se muestra esperanzado en que la vuelta al diálogo entre el Gobierno y la Generalitat dará sus frutos, aunque «hay que dar tiempo al tiempo» para que se produzcan los cambios. «El hecho de que se haya reunido la (Comisión) bilateral me parece de suma importancia. Quiere decir que hay un reconocimiento por parte del gobierno de la Generalitat del Estado y eso es lo contrario a la DUI (declaración unilateral de independencia)», afirma Álvarez.

Tras advertir que la cuestión catalana no se resolverá sólo de Cataluña o desde Madrid, el dirigente sindical incide en que UGT hará todo lo posible para «fortalecer» ese diálogo: «Cuando bajen las aguas, los puentes serán muy necesarios para poder transitar». Destaca, en cualquier caso, que no le parece «razonable que siga habiendo políticos independentistas en prisión preventiva »cuando podrían estar en su casa esperando el juicio«.

«Creo que el riesgo de fuga asociado a personas que han huido de la ley de manera colectiva no es un argumento de fondo», asevera el líder de UGT, que recuerda que algunos de los políticos que están en la cárcel regresaron de Bélgica para declarar en la Audiencia Nacional aún «sabiendo a lo que arriesgaban».

Reconoce que su posicionamiento sobre el proceso soberanista, tanto a favor, inicialmente, del derecho a decidir, como de la libertad de los políticos presos, le ha comportado críticas, pero subraya que «el sindicato es como la sociedad catalana» y que por lo tanto ha vivido la misma tensión que se respira en las calles. «Yo he dicho siempre que no soy independentista, pero sí creo en una España diversa, plural, respetuosa y que eso no tenga límites», apunta.

UGT, al igual que CCOO, participó el pasado 15 de abril en una multitudinaria manifestación en Barcelona para pedir la libertad de los políticos presos, lo que provocó un alud de críticas y un gran malestar en el propio sindicato. Preguntado por si UGT volvería a participar en un acto de este tipo, Álvarez responde de forma contundente: «Sin ningún lugar a dudas, sí».

«Nosotros éramos muy conscientes de las dificultades que tenía una manifestación de esas características y pusimos condiciones. La pancarta no hablaba de presos políticos, decía que los queríamos en casa», subraya Álvarez, que reitera que «no tiene ningún sentido» que los políticos independentistas estén en prisión preventiva »pudiendo estar en su casa preparándose el juicio».

Este apoyo a los presos soberanistas ha pasado también factura a UGT, aunque su líder minimiza el alcance y cifra en «menos de 300 en toda España» el número de afiliados que se han dado de baja en los últimos meses por esta cuestión. De hecho, apunta el dirigente sindical, la organización ha mantenido una evolución positiva en el último año y ha cerrado 2017 con 939.358 afiliados, unos 8.000 más que el ejercicio anterior. «Y este 2018 -remarca- seguramente vamos a batir el récord de personas que se afilien desde que tenemos contabilizados los registros».

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«No soy independentista, pero sí creo en una España diversa y plural»