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El turismo asturiano ha registrado este verano peores datos de ocupación que el año pasado, tanto en alojamientos como en restauración, especialmente en el mes de julio, algo que el sector ha achacado a la tendencia nacional, que también ha sufrido un descenso respecto al verano anterior, y a la mala climatología. La Mesa de Turismo de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) ha ofrecido los datos de la temporada turística en el Principado de este verano.

Una encuesta realizada a más de 67 establecimientos ha concluido que los resultados de ocupación turística son peores que los del año pasado, ya que se ha pasado de un 77 por ciento de ocupación en julio de 2017 a un 68 por ciento en este año, y de un 89 por ciento a un 87 por ciento en el mes de agosto. Una caída que también se ha visto reflejada en el precio, con descensos del uno por ciento de media en el Principado, y que se acentúa en el caso de Oviedo, donde la caída ha alcanzado el 2,5 por ciento.

El ejemplo de Oviedo

Este análisis ha hecho especial hincapié en el caso de la capital asturiana, que ha obtenido unos datos mucho peores que años anteriores, y que la Mesa de Turismo ha achacado a la nula relación del actual Gobierno municipal con el sector empresarial y a la ausencia de un Plan Estratégico de Turismo.

El presidente de la patronal Otea, José Luis Almeida, ha señalado que este año ha sido peor que el pasado por culpa de la «tendencia nacional», con un mes de julio «especialmente malo», que ha impedido al sector alcanzar los niveles de rentabilidad de 2017, especialmente en las ciudades entre las que ha resaltado a Oviedo, que ha sido «un solar» donde ha faltado actividad. En esta presentación también ha estado presente el responsable alojamientos, turismo rural y campings, Fernando Corral, el responsable de restauración, Javier Martínez, y el presidente de la Asociación de Turismo Activo, Julio Bobes.

Respecto a los retos del sector para el futuro, Almeida ha incidido en la necesidad de seguir batallando y controlando las viviendas de uso turístico ilegales, que destruyen el tejido empresarial, así como la importancia de prestar especial atención al sector del camping y las autocaravanas, para acabar con la permisividad actual con la pernoctación en espacios ilegales. Además, ha subrayado la importancia de mejorar la conectividad, tanto a nivel de transporte, resaltando la necesidad de la llegada del Ave al Principado, como en redes de cable, ya que no puede haber establecimientos «sin conectividad».

Almeida también ha alertado de la necesidad de trabajar en turismo de calidad y no de volumen, poniendo como ejemplo el caso de los recintos feriales y macrobotellones y la preocupación de que las fiestas tradicionales estén tomando «tintes» de eventos de consumo de alcohol descontrolado. Acerca del Plan Estratégico de Turismo del Principado, ha reconocido que el trabajo en materia de promoción y publicidad «es bueno», pero ha lamentado que no haya fondos suficientes para desarrollarlo, ya que el presupuesto para el sector es de tan sólo 8 millones de euros. Una situación que hace que el empresario reclame al Gobierno regional «ayuda para crear producto turístico» y proyecto para vender y facilitarle las cosas al empresario.

Por su parte, Fernando Corral, que ha ofrecido los datos de ocupación en alojamientos en verano, ha destacado que el descenso también ha sido importante en el caso de los campings y en el turismo rural, especialmente en el mes de julio.

Respecto al sector de la restauración, Javier Martínez ha explicado que la bajada en el sector de restauración, más acentuada en el interior que en la zona de costa, se ha debido a tres motivos: la tendencia nacional, la mala climatología, y la incidencia de actividades paralelas a su sector, como es el caso de la Semana Negra, Metrópoli y demás eventos que aglutinan gran cantidad de gente y desvían la atención de su sector. En este sentido, ha recordado que la promoción del Principado se basa en el paisaje, la naturaleza y la gastronomía, por lo que la potenciación del consumo de comida y bebida en «carpas y actividades paralelas» supone una merma en la calidad gastronómica.

Por último, Julio Bobes ha reconocido que el turismo activo también ha sufrido un descenso importante en la productividad respecto al 2017, condicionado sobre todo en julio por la mala meteorología, que ha desembocado en una «gran cantidad de cancelaciones», aunque ha reconocido que agosto «ha compensado en parte las pérdidas de julio».

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Los empresarios constatan el peor mes de julio en Asturias