El Gobierno intenta rebajar tensión con Arabia por el temor a perder las corbetas

La plantilla de Navantia pide el cese de la ministra de Defensa y anuncia protestas

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ferrol / la voz

Pese a las llamadas a la calma, las tibias declaraciones efectuadas desde diversos ámbitos del Gobierno central siguen sin convencer a los trabajadores de Navantia, que cada día que pasa ven más cerca la cancelación del pedido para la construcción de cinco corbetas para la Armada de Arabia Saudí, después de la decisión del Ejecutivo de revocar la venta de 400 bombas a ese país. El termómetro del conflicto subió enteros, al echarse a las calles los empleados del astillero de San Fernando (Cádiz) -en donde se van a hacer los barcos- y cortar la carretera que comunica con Puerto Real, tras celebrar una asamblea en la que analizaron la situación. Jesús Peralta, presidente del comité de empresa de la mencionada factoría, explicó que le habían comunicado desde la Embajada de Arabia Saudí que habían dado un ultimátum al Gobierno español para retirar la decisión tomada sobre el suministro de material bélico, o de lo contrario anularían el contrato.

La plantilla se toma muy en serio esta amenaza, ya que el pedido está firmado desde el pasado julio, pero no entrará en vigor hasta el próximo octubre. De hecho, Peralta negó que se hubiese efectuado pago alguno por parte de Arabia Saudí a la empresa naval pública, como aseguró la secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez, en su comparecencia de este viernes en la comisión de Defensa para dar cuenta del informe de la venta de exportación de armas correspondiente al año 2017. A la pontevedresa le tocó bailar con la más fea, pues todos los portavoces de los grupos la acorralaron a preguntas sobre la más que posible crisis abierta con Arabia Saudí por el material militar. Solo alcanzó a decir al respecto que «hasta donde yo sé, el contrato sigue vigente y la fabricación continúa adelante» y manifestó su confianza en que el pedido naval no esté en riesgo.

También transmitió un mensaje de tranquilidad la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, pero una vez más sin la firmeza esperada para despejar todas las dudas sobre la continuidad del pedido, valorado en 1.800 millones de euros, y que garantiza carga de trabajo para los próximos cinco años. «Este Gobierno pretende y trabaja, y creemos que conseguiremos llegar a una solución satisfactoria para todas las partes», afirmó, al mismo tiempo que explicó que la suspensión del suministro de las bombas láser se abordará en una comisión ministerial que tendrá que elevar su propuesta al Consejo de Ministros.

Una delegación árabe que iba a venir a España la próxima semana cancela el viaje Mientras, la ministra de Defensa, Margarita Robles, cuyo departamento filtró -pero no comunicó oficialmente- la decisión de suspender la venta de las bombas, guardó silencio un día más, aunque el portavoz de los trabajadores de San Fernando pidió su cabeza. Peralta afirmó tener constancia de que se había cancelado un viaje previsto para la semana próxima por una delegación de Arabia Saudí, con el jefe de la Armada al frente, para realizar un seguimiento de los primeros pasos del contrato.

Aunque la plantilla de los astilleros públicos está capitalizando las protestas, recuerda que en juego están otros importantes negocios de empresas españolas de construcción, infraestructuras y aviación en el país árabe.

De las medias palabras del Gobierno se deduce que las negociaciones a puerta cerrada entre ambos países están abiertas, pero aún sin resolución definitiva.

Un encargo vital para la pervivencia de toda la compañía

Inicialmente, Navantia había planteado repartir la construcción de las cinco corbetas entre los astilleros de San Fernando (Cádiz) y Ferrol, pero la inminente adjudicación del pedido para la construcción de cinco fragatas F-110 para la Armada española previstas para la ría ferrolana llevó a la empresa pública a concentrar el encargo en la factoría gaditana. Pero pese a que la fabricación se condensa en Andalucía, el pedido no deja de tener una especial trascendencia para el conjunto de la empresa pública de la que dependen 5.500 puestos de trabajo directos en el país y al menos otros 10.000 indirectos.

La obra árabe es, junto a las F-110, una de las piezas clave sobre las que se sustenta el plan estratégico que prevé aplicar Navantia entre este año y el 2022. Necesita de ese pedido también para enderezar sus cuentas, después de que este año las pérdidas se aproximasen a los 400 millones de euros, y para dar holgura económica en un momento en el que tiene que acometer otros retos, como su transformación en un astillero 4.0, para poder hacer los barcos en menos tiempo y a un menor coste si quiere competir en el mercado internacional.

Transformar la planta ferrolana

En este marco, la empresa lanzó un proyecto que supondría la transformación radical del astillero de Ferrol e implicaría la construcción de un dique cubierto, de forma que los buques pasarían a fabricarse en esta infraestructura y no en grada, a expensas de las condiciones meteorológicas, como hasta ahora. Es una actuación ligada a la ejecución de las cinco fragatas F-110. Si finalmente se cumplen los peores temores de la plantilla de Navantia y se cancela el pedido de las corbetas árabes, las futuras fragatas para la Marina española tendrían que repartirse entre las plantas del norte y del sur, ya que el astillero de San Fernando carece actualmente de ocupación alguna, lo que restaría muchas posibilidades de ejecución a la transformación de las instalaciones de la antigua Bazán ferrolana.

En cuanto a carga de trabajo, las factorías de la ría se encuentran mejor posicionadas que la isleña, que solo cuenta con el pedido para Arabia Saudí. En Ferrol se fabrican actualmente dos buques de aprovisionamiento en combate para la Armada de Australia y se concluye el último Buque de Acción Marítima (BAM) para la española. En la antigua Astano está en la fase final el contrato de suministro de 42 jackets -estructuras de acero que sustentan los aerogeneradores en alta mar- y acaban de iniciarse los trabajos para la construcción de una nueva cimentación eólica marina para un parque en Portugal.

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