Los descendientes de emigrados en América piden la nacionalidad española

Desde el Centro de Descendientes Españoles Unidos piden al Gobierno la creación de la Ley de Nacionalidad que les reconozca como ciudadanos de España

Descendientes de Españoles Siempre Unidos

Redacción

Nacen y se crían en el extranjero, pero conocen y viven la cultura de nuestro país. Así son las miles de personas con ascendencia española que han crecido al otro lado del charco. Su entorno y los relatos de sus familiares han hecho que, a pesar de haber nacido en un país de América, se sientan y quieran ser españoles. Esto es lo que les ocurre a los miembros del Centro de Descendientes Españoles Unidos. (Ce.DEU). Su amor por la tierra que vio nacer a sus padres, abuelos y bisabuelos ha hecho que quieran luchar por sus derechos. Unos derechos que les vienen de sangre y que, para algunos de ellos son inalcanzables.

«Pedimos Ley de Nacionalidad prometida para hijos y nietos en el exterior». Así reza la campaña iniciada a través de distintas plataformas y bajo el hashtag #NacionalidadYa. «Nosotros buscamos ser reconocidos porque tenemos un sentimiento de identidad hacia España, porque crecimos amando la tierra de nuestros abuelos. No es interés económico como algunos piensan, de hecho, queremos poder optar a la nacionalidad, cosa que no nos da derecho a subsidios, ni pensiones, ni nada que le genere gastos al país. Pero si nos devuelve nuestra identidad, nuestras raíces, y nos permite honrar la memoria de nuestros abuelos». Así lo explica la argentina María Florencia Carmín, miembro de la plataforma y con ascendencia asturiana por parte de su padre. «La mayoría de nosotros nacimos fuera de España porque a nuestros abuelos los corrió el hambre, la miseria, el miedo. Pero ninguno de ellos olvido sus raíces, es por eso que hay tanta cultura española aquí. Nuestros abuelos han hecho inmensa a España fuera de España».

En la actualidad, los españoles emigrantes pueden transmitir su nacionalidad solo a sus hijos nacidos en el extranjero, pero durante los años 2008 y 2011, la Disposición Adicional 7ª de la Ley 52/2007 permitió que los nietos de españoles pudieran optar por la nacionalidad de origen, sin la necesidad de que sus padres contasen previamente con la misma. Fue así que se permitió un salto generacional para su obtención, siempre y cuando el abuelo español fuese varón, y hubiese conservado la nacionalidad hasta el día del nacimiento de su progenitor. En caso de pérdida de ésta, solo podría ser posible si hubiese sido por cuestiones de exilio entre 1936 y 1955.

La abuela de Carmín emigró a Argentina en diciembre de 1935. Por tan solo seis meses no pudo transmitir su nacionalidad española a su descendencia. Pero este no es el único hándicap con los que estos descendientes se encuentran. Uno de los abuelos de Carmín, a su llegada al país, se vio obligado a naturalizarse para poder trabajar. Por aquella época, algunos países de Sudamérica obligaban a los españoles recién llegados a adoptar su nacionalidad para poder sobrevivir en él. A los hijos ya nacidos de estos matrimonios no les afectaba, pero sí era un inconveniente para aquellos que nacían después de que sus progenitores se hubiesen naturalizado. Esto llegó a provocar que en una misma familia los hermanos llegasen a tener distintas nacionalidades sin posibilidad de encontrar solución alguna.

Pero esta situación se repite en las actuales generaciones. Los hijos de españoles nacidos fuera de España --aquellos que obtuvieron la nacionalidad a través de la Disposición Adicional 7ª de la Ley 52/2007-- pudieron llegar a obtener su nacionalidad siendo menores de 18 años. Los que ya eran mayores de edad cuando la ley entró en vigencia no tuvieron posibilidades. Otro caso de familias divididas por la nacionalidad.

Los problemas no acaban aquí. Otra de las excepciones no recogidas por la ley es el caso de los nietos de las mujeres españolas de origen, casadas con un extranjero, o que hayan perdido su nacionalidad por una razón diferente a ésta antes de la Constitución de 1978. Salvo en el caso de las madres solteras, esta Ley 52/2007 solo permitió acceder a nacionalidad a los nietos de aquellas abuelas emigradas entre 1936 y 1955.

La desinformación, otro gran problema

Los hijos menores de edad de aquellos españoles nacidos fuera de España, a pesar de obtener la nacionalidad de sus padres, tienen la obligación de ratificar la voluntad de ser españoles antes de cumplir los 18 años. La ausencia de campañas gubernamentales que recuerden a estos jóvenes su derecho a esta ratificación, así como la desinformación general por parte de los gobiernos sudamericanos ha hecho que gran parte de estas nuevas generaciones pierda la nacionalidad. «Los consulados no lo notifican y los chicos se enteran al ir a renovar su pasaporte», cuenta Carrín, que muestra entristecida en su cuenta de Twitter, el pasaporte español anulado de su abuela. «Los consulados no atienden los teléfonos y, si lo hacen, es de muy mala gana», denuncia.

 La Ley, un debate pendiente en el Congreso

La agrupación Ce.DEU ha mantenido diversas reuniones con el Partido Popular, Partido Socialista Obrero Español, Ciudadanos, Unidos Podemos y Esquerra Republicana en un intento de hacer llegar la problemática a oídos del Parlamento español. En diciembre de 2016 Unidos Podemos llegó a registrar una proposición de ley para conseguir reformar la Ley de Memoria Histórica. El Gobierno no vetó la toma en consideración de la Proposición de Ley de Unidos Podemos, pero, a pesar de estar lista para debatir, aun no se hace. «Nos han prometido fechas pero luego no cumplen», lamenta Carrín. Tal vez sea porque, tal y como explica «algunos políticos tienen miedo de que una ley de nacionalidad provoque un éxodo masivo, que era algo que ya se temía en la Ley de memoria Histórica pero que, finalmente, no pasó».

La argentina asegura no entender que aún no haya una ley que les permita regular su petición y que, en cambio, se les haya permitido el acceso a la nacionalidad a los descendientes de sefardíes expulsados hace 500 años de España. «Nosotros que somos nietos o bisnietos de españoles no somos reconocidos». Este no es el único ejemplo que utiliza Carrín. También habla del caso de los descendientes de italianos emigrados. «Cualquier descendientes de italiano puede acceder a la nacionalidad, pues es muy extensiva y generosa. Y como estos descendientes en su gran mayoría provienen de países de habla hispana, se radican en España donde se les hace mucho mas fácil integrarse al campo social y laboral por una cuestión de idioma», cuenta. Para Carrín resulta bastante extraño que los descendientes de españoles tengan tantas dificultades, siendo hijos, nietos o bisnietos, pero los descendientes de otros países tengan tanta facilidad.

Por el momento solo les queda esperar y seguir luchando, haciéndose oír a través de las redes sociales. «La mayoría de nosotros tenemos ese sentimiento. Nuestros abuelos sufrieron hasta sus últimos días el estar lejos de sus tierras, y ser parte de España es una reivindicación para ellos», añade Carrín. «Mi abuela siempre me decía: ‘emigrar de la forma en que lo hicimos nosotros es como divorciarse estando enamorado’».

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