Pulso político por la escuela concertada

El Gobierno bipartito de Valencia frena el auge de estos centros y el PP lo explota en la precampaña de las elecciones generales

Los cursos Los cursos

redacción / la voz

Todo es cuestión de colegios. Los colegios electorales del 26J y los colegios concertados de Valencia. Porque en esta comunidad la batalla de la precampaña se libra en los centros privados sostenidos con fondos públicos. Su número de aulas, con los diferentes Gobiernos del PP, se incrementaban cada curso. Pero con el Ejecutivo bipartito formado por los socialistas y Compromís esa dinámica ha cambiado. Insisten en que su prioridad debe ser la enseñanza pública. En cambio, padres y profesores de la concertada han salido a la calle para defender «la libertad de las familias». Y en estas movilizaciones han participado cargos populares. El último en sumarse a este pulso ha sido Mariano Rajoy, que se reunió en Alfafar con representantes de la concertada. Pedro Sánchez declinó la invitación. En los comicios de diciembre los populares se desinflaron en Valencia, uno de sus graneros electorales, pasando de 20 a 11 escaños. En juego están 4.200 millones de presupuesto y un buen botín de papeletas en las elecciones generales. Por eso el recorte de la Generalitat no fue el previsto inicialmente. 

Autonómicos

La enseñanza, en los programas. La concertada ya estuvo presente en la carrera electoral valenciana. Compromís prometió que esta enseñanza quedaría reducida para ser solo complementaria en aquellos lugares en los que la pública no ofreciera plazas suficientes. En el pasado agosto, el nuevo consejero de Educación, Vicent Marzà, anunció que se acababa «la barra libre para la enseñanza concertada».

Escolarización

Adiós al distrito único. La capital valenciana ha vivido su propio giro organizativo en el ámbito de la educación. El Gobierno popular había establecido un distrito único para la escolarización. Desde el curso 2013-2014, la zona de influencia de la familia del niño no puntuaba en la asignación de plazas. Pero eso ha cambiado. Para el PP esta modificación es «un nuevo ataque» a la libertad de elección de centro. Además, se modificaron otros criterios. También se asignaron puntos extra para las familias monoparentales y ganó peso el hecho de tener una renta baja. 

Donaciones

Veto a las aportaciones de los padres. Desde al concertada defienden que el Estado invierte en cada uno de sus alumnos la mitad de lo que le cuesta uno que estudie en un centro público. Pero el Gobierno valenciano cargó contra lo que considera doble financiación de estos colegios, estableciendo la prohibición de que los centros concertados puedan «pedir, exigir o decir que se hagan donaciones en fundaciones». Responsables de la enseñanza privada respondieron que «los centros no tendrían que mendigar si la Generalitat actualizara el módulo de conciertos, que no cubre ni de lejos el mantenimiento de los colegios». 

Movilizaciones

De la «primavera valenciana» a la Mesa por la Educación en Libertad. Antes fueron representantes y alumnos de la educación pública los que tomaron las calles valencianas para protestar por los recortes y por el hecho de que se impartieran clases en barracones. Cuando se anunciaron las medidas de la nueva Generalitat, las principales patronales y asociaciones de madres y padres, y sindicatos de la enseñanza privada constituyeron la Mesa por la Educación en Libertad. Mientras se estudiaban las cifras de supuestos recortes, organizaron movilizaciones y reunieron a miles de personas en la plaza de la Virgen, en la capital del Turia. El mayor desafío para la Generalitat valenciana en lo que va de legislatura. Muchos políticos del PP se sumaron a la causa. Desde el Ejecutivo autonómico lamentaron «que los populares no se comprometieran de la misma forma con la enseñanza pública». 

Recortes

Cifras que bailan. En los primeros bosquejos de la planificación educativa, también llamada «arreglo escolar», figuraba un recorte de once aulas. Pero a medida que aumentó la presión de los representantes de la concertada las cifras fueron mermando. 

Saldo final

Se crean 35 clases y se eliminan 35. El Gobierno valenciano finalmente ha optado por una decisión salomónica, un empate técnico. En la cuenta definitiva se mantienen las mismas unidades concertadas que había fijado el Gobierno del PP, ya que el número de clases que se elimina es el mismo que el de las que se incorporan. 

Puestos de trabajo

La incidencia en los profesores. Uno de los argumentos esgrimidos por los representantes de la concertada para oponerse a las medidas de la Generalitat es que decenas de profesores podrían perder su puesto de trabajo debido a los recortes. El Ejecutivo autonómico valenciano prometió recolocar de alguna forma a aquellos docentes que se quedaran sin su plaza. Es otro frente de la misma guerra educativa (y política).

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