El izado de la red con las capturas pudo haber causado el naufragio del «Senefand 1»

Barcos españoles y senegaleses siguen buscando a un marinero gallego y a dos africanos

«Solo pido que me lo traigan» La mujer del capitán del pequero naufragado cuenta cómo fue el naufragio y pide que la búsqueda siga para traerle el cuerpo de su marido «esté como esté»
C. Ponce
vigo / la voz

Un operativo conformado por unidades de salvamento marítimo de Senegal, una patrullera de la Guardia Civil, el pesquero Senefand 2 y una avioneta contratada por el Grupo Profand continuaban anoche la búsqueda del marinense Vicente Pazos, de 52 años, y de dos marineros senegaleses, desaparecidos desde el pasado miércoles cuando se hundió el pesquero Senefand 1 a unas 75 millas al sur de la capital de Senegal, en la costa noroccidental africana.

El mismo operativo rescataba durante la madrugada de ayer a otros ocho marineros del mismo barco, que desde el día del hundimiento navegaban a la deriva en una de las dos balsas de salvamento que portaba el buque. Entre estos tripulantes está el moañés Fernando Argibay, de 51 años y jefe de máquinas de la embarcación. El resto de los marineros son de Cabo Verde, Guinea-Bissáu y Senegal.

Los primeros testimonios de los marineros rescatados aluden a un lance que provocó el rápido hundimiento del buque que, según la compañía armadora, «había superado sin incidencias las correspondientes revisiones técnicas, realizadas en Vigo en octubre de 2016, y cuenta con todos los certificados necesarios así con equipamiento reforzado de localización y seguridad de última generación». De acuerdo con la versión de los tripulantes, el accidente se pudo producir durante la maniobra de izado del copo con las capturas. «Probablemente, según han comentado algunos marineros, el sobrepeso provocó un escoramiento del barco que fue difícil de recuperar», señalaron ayer fuentes de la empresa. 

La baliza no se activó

La armadora justifica la tardanza en el aviso a las autoridades marítimas senegalesas y españolas en una cuestión de protocolo. Según señala la empresa, el procedimiento habitual es contactar telefónicamente con el barco cada veinticuatro horas, algo que se hizo con éxito el mismo miércoles, fecha del naufragio. El jueves se volvió a llamar por la tarde noche sin lograr contactar con la embarcación. Según explican desde el Grupo Profand, las comunicaciones en Senegal no son muy fiables, por lo que se insistió durante las siguientes horas a la espera de una respuesta. El barco llevaba una baliza de salvamento y se desconocen las razones por las que no se activó. La ausencia de esa señal de alarma influyó en que se retrasara el aviso a los servicios de salvamento. La empresa desconocía ayer tarde si los tres marineros desaparecidos habían llegado a subirse a la otra balsa salvavidas que llevaba a bordo el arrastrero. 

LLamada a la familia

Por su parte, el marinero gallego rescatado, Fernando Argibay, llamó ayer por la mañana a su familia para informales de que estaba bien, una vez que salió del hospital donde fue reconocido por los médicos. La familia señaló que el jefe de máquinas no tenía su destino en el barco hundido y que el patrón del buque, ahora desaparecido, quien lo convenció para que lo acompañase en la infortunada marea. Desde la familia del marinero de Moaña señalaron ayer que la armadora los avisó el viernes de la desaparición del barco y que después no volvieron a tener más noticias de la empresa, lo que les generó una situación de gran angustia.

La conselleira del Mar, Rosa Quintana, ha puesto a disposición de la familia del marinero desaparecido ayuda psicológica a través de los servicios de apoyo de la Xunta especializados en esta materia. Y ha ofrecido la colaboración de su departamento al director general de Profand, Enrique García.

El Senefand 1, como su pareja, el Senefand 2 están asignados a la factoría que el grupo pesquero vigués tiene en la localidad senegalesa de Ziguinchor. Los dos marineros implicados en el naufragio tenían previsto regresar a Galicia en los próximos días, después de trabajar en el caladero africano desde el pasado mes de octubre.

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