El final de una política indestructible

Aguirre sobrevivió a escándalos, fracasos y traiciones, pero en el PP dan por hecho que dimitirá tras la caída de González

MADRIDH

Madrid / La Voz

Salió viva de un formidable escándalo político como el tamayazo; se impuso en un durísimo enfrentamiento con Alberto Ruiz- Gallardón; sobrevivió al fracaso de su intento de golpe político contra Mariano Rajoy en el PP; volvió a la política tras sufrir un cáncer de mama; superó el enorme descalabro en su intento de convertirse en alcaldesa de Madrid; resistió tras el encarcelamiento de Francisco Granados, que fue uno de sus máximos colaboradores; fue capaz de subsistir políticamente después de huir de la policía cuando iba a ser multada. En el 2005, cuando el helicóptero en el que viajaba junto a Mariano Rajoy se desplomó, salió por su propio pie y sacudiéndose el polvo, mientras el líder del PP, lívido, tuvo que ser ayudado para abandonar la aeronave y fue evacuado a un hospital.

Esperanza Aguirre y Gil de Biedma (Madrid, 1952) parecía indestructible. Pero su llantina tras la detención de Ignacio González, tan sorprendente en una mujer poco dada a mostrar debilidad en público, es el anuncio de su rendición. La constatación de que el hombre que fue su mano derecha -y del que más que mentora fue Pigmalión-, es el jefe de una banda de presuntos ladrones ha sido demasiado, incluso para quien recibía con agrado el apodo de dama de hierro. Todo el PP da por hecho que dimitirá, aunque sea eligiendo sus tiempos, y que, esta vez sí, su carrera política está acabada. Si en el 2016 dimitió como presidenta del PP por su responsabilidad -«in vigilando», según sus palabras- en las fechorías de Granados, nadie cree que pueda enrocarse como portavoz del PP en el Ayuntamiento de Madrid tras el escándalo de González. Lo que no se espera, ni ahora ni nunca, es que Mariano Rajoy dé un paso para acelerar su despedida. Esa ingrata labor está reservada para el coordinador general del PP, Fernando Martínez-Maíllo, que ya ha dicho que Aguirre «sabe lo que tiene que hacer». Una fórmula cuyo significado ya todos entienden en el PP, porque es exactamente la misma que se utilizó para forzar la renuncia de Rita Barberá.

Último golpe bajo a Rajoy

Orgullosa, con enorme instinto para controlar los tiempos políticos y los medios, Aguirre prepara ya su salida. Lo hará a su modo, sin pedir perdón y presumiendo de todos sus logros políticos. Algo que hizo incluso durante su declaración como testigo en el caso Gürtel. Su intento de vincular a Rajoy con el imputado López Viejo se considera su último golpe bajo al líder popular. Ese interrogatorio, uno de los tragos más amargos de su vida, coincidió con la caída de González. Fue la puntilla para una mujer sin la que no se explica la historia del PP, en donde enarboló sin complejos la bandera más derechista y ultraliberal -en lo económico- del partido.

Ha sido ministra, presidenta del Senado, de la Comunidad de Madrid. Lleva 35 años ocupando un cargo público. Pero desde que en 1983 fue elegida concejala del Ayuntamiento de Madrid, su obsesión fue convertirse en la primera mujer presidenta del Gobierno de España. Ya no lo será nunca. Su tiempo ha acabado.

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