Rajoy advierte de que no permitirá que la CUP marque el rumbo de Cataluña

Acusa a Puigdemont de entregarse en manos de «la gente más extremista y radical»

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madrid / la voz

Mariano Rajoy se presentaba ante el rey, en el tradicional despacho veraniego, a menos de dos meses de la fecha que los independentistas catalanes han fijado para el referendo; en plena ofensiva de grupos radicales contra intereses turísticos; y con el aeropuerto de Barcelona-El Prat colapsado. El presidente del Gobierno acusó a la Generalitat de haberse «entregado en manos de la gente más extremista y radical que ha habido en España en decenas de años, que son los de la CUP». «Esa es la gente a la que algunos dejan que marque el rumbo en Cataluña y, desde luego, Mariano Rajoy no se lo va a dejar», añadió. La reunión del Palacio de Marivent de Mallorca se tuvo que retrasar dos horas porque el jefe del Ejecutivo sufrió un doloroso ataque de lumbalgia después de dar su habitual caminata matutina. 

Patada al sistema democrático

Rajoy reiteró que no habrá referendo el 1-O y anunció que si la Mesa del Parlamento catalán califica favorablemente la ley que lo posibilita, que registraron la semana pasada Junts pel Sí y la CUP, el Gobierno lo recurrirá inmediatamente ante el Tribunal Constitucional. «Es una nueva patada al sistema democrático en una dinámica que algunos han establecido, que es perversa y que va contra el propio espíritu de la Unión Europea, uno de cuyos principios básicos es el Estado de derecho y el respeto a la ley», señaló tras hablar con Felipe VI. «Muy difícil va a ser exigirle a ningún ciudadanos que cumpla cualquier ley cuando los gobernantes de una comunidad autónoma lo que están haciendo es exactamente lo contrario, que es incumplir la ley y, además presumir de que se la van a saltar a la torera», añadió.

Sobre el conflicto que sume al aeropuerto barcelonés en el caos, que se ha convertido en otro elemento de discordia entre el Gobierno central y las fuerzas independentistas, pidió a la empresa Eulen y a los trabajadores «sensatez, sentido común y responsabilidad» para volver a la normalidad. «No se puede en pleno mes de agosto generar una situación como la que allí se está produciendo», señaló. Pero también lanzó un mensaje a los independentistas que tratan de capitalizar lo que está sucediendo en El Prat, al pedir que no se utilice «este asunto contra nadie por razones meramente políticas». Sostuvo que «no hay que ser mezquinos» y pidió que «cada cual asuma sus propias competencias, que las tiene», en referencia al Gobierno catalán. «A veces esto no es grato pero a la hora de gobernar lo difícil es resolver los problemas», añadió ante las críticas de la Generalitat, que acusa a Aena y al Gobierno de haber actuado tarde en un conflicto. 

Mimar a los turistas

Ayer mismo, voluntarios de la entidad independentista Assemblea Nacional Catalana (ANC) entregaron panfletos independentistas a los pasajeros que hacían cola en los controles de seguridad del aeropuerto. En ellos se leía: «tal vez ahora entiendas por qué muchos catalanes diremos sí en el referendo del 1-O», porque este tipo de situaciones no ocurrirían en una Cataluña independiente.

El presidente criticó duramente los últimos ataques contra el turismo en Cataluña y Baleares por la agrupación independentista Arran. «Yo estoy a favor del turismo, de los puestos de trabajo que crea, estoy a favor a de mi país, y no me gustan los extremistas radicales», afirmó. Calificó de «disparate» que pretendan tratar «a patadas» al turista, «que deja muchísimos ingresos, que permite que muchos españoles puedan trabajar». Defendió que «es uno de los sectores que más están tirando de la economía» y «tenemos que cuidarlo, mimarlo y tratarlo bien». Recordó que en Cataluña hay unas 452.000 personas que viven del turismo.

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No hablará de la reforma constitucional antes del 1-0

Rajoy considera un error abrir el debate sobre la reforma de la Constitución antes del 1-0, como pretende Pedro Sánchez. Los socialistas solicitarán a principios de septiembre la creación en el Congreso de una comisión de estudio para retocar del modelo territorial. El presidente señaló ayer que en este momento es una «prioridad inexcusable» que haya un acuerdo de PP, PSOE y Ciudadanos para hacer frente al desafío independentista y que antes de la fecha fijada para el referendo él no es «partidario de hacer nada». Incidió en que, «en lo esencial» esos tres partidos «piensan lo mismo», porque están a favor de la unidad de España, la soberanía nacional y el principio de igualdad de los españoles y, por tanto, deben «ir juntos». 

En todo caso, recordó que sin el apoyo del PP no se puede reformar la Carta Magna, pero no se cerró a hablar de esta cuestión más adelante. «Ahora de lo que se trata es de que el 1 de octubre España dé un mensaje al mundo de que es un país serio, donde se cumple la ley y los gobernantes están sometidos a su cumplimiento. Y después del 1 de octubre estaremos en un escenario distinto», manifestó.

El presidente afirmó que su Ejecutivo «no reconoce la Asamblea Constituyente de Venezuela ni ninguna decisión que adopte», porque es «ilegal, antidemocrática y contraria a los derechos de los venezolanos»..

Por otro lado, restó importancia a la caída del PP de casi tres puntos en intención de voto que reveló el barómetro del CIS. Remarcó que, en todo caso, las encuestas pueden errar y que, de hecho, antes de las elecciones de diciembre del 2015 los populares aparecían en algunos sondeos como la cuarta fuerza política en España. Señaló que ahora no es momento de «hacer política», sino de gobernar, y que el PP va a trabajar «para que las cosas vayan bien y para volver a ganar las próximas elecciones». «Yo me encuentro en forma para hacerlo a pesar de mi incidente de esta mañana», añadió.

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