Gallegos en Barcelona: «Estuvimos más de dos horas encerradas en la tienda»

La viguesa Paula Prado y los coruñeses Gabriela Antelo y Alberto López, viven o trabajan en las inmediaciones de la zona en la que se ha producido el atentado terrorista de Barcelona

La viguesa Paula Prado trabaja en una tienda cercana a Las Ramblas.
La viguesa Paula Prado trabaja en una tienda cercana a Las Ramblas.

Redacción

Paula Prado estuvo durante algo más de dos horas ajena al caos que está viviendo la ciudad en la que vive, Barcelona. Trabaja a escasos metros de Las Ramblas, en el H&M de Portal de L'Angel, pero durante buena parte de la tarde no supo lo que está pasando fuera del establecimiento porque estuvo algo más dos horas encerrada en la tienda. «Hasta que nos digan lo contrario tenemos que seguir aquí, al parecer el loco este sigue encerrado en un bar y la policía nos ha dado orden de no movernos», comentaba antes de que alrededor de las 20.00 horas los Mossos les permitiesen abandonar el edificio.

Esta viguesa de 26 años estuvo junto a sus compañeros en el espacio que la tienda de ropa tiene reservada para empleados. En un primer momento, los agentes de seguridad llegaron a la tienda y les dijeron que había amenaza de bomba, pero no les hablaron de ningún atropello. «Nos obligaron a quedarnos dentro a los trabajadores pero los clientes se quisieron ir y no los pudimos retener, ahora ya no hay aquí ninguno». «Seguimos nerviosos, no sabemos muy bien que hacer, pero no nos queda otra que esperar», comenta la joven, que ahora ya ha abandonado el establecimiento comercial.

La médico coruñesa Gabriela Antelo.
La médico coruñesa Gabriela Antelo.

«Mis compañeras de piso están encerradas. Yo ya veré dónde duermo»

«Justo me pilló cuando salí de trabajar del hospital, me vine a la playa y aquí apenas hay catalanes, solo extranjeros que están muy tranquilos». Todo lo contrario a cómo se siente Gabriela Antelo, una coruñesa de 27 años. Esta médica vive en pleno centro de Barcelona, al lado de Las Ramblas, y comenta que la noche de hoy no piensa pasarla en casa. «Mis compañeras de piso están allí encerradas y yo ya veré dónde duermo, pero en casa seguro que no».

Alberto López, de 34 años y también de A Coruña, pasa todos los días por el lugar de la tragedia, ya que las oficinas donde trabaja se encuentran en la calle Pau Clarins, a un paso del lugar de la tragedia. Él no trabaja mañana, pero asegura que si lo hiciera iría a su centro laboral como cualquier otro día p. «Es una desgracia horrible, pero mañana habrá que ir a trabajar como siempre y recuperar la normalidad. Aunque yo estoy a la espera de una confirmación oficial de lo sucedido, mientras estoy en casa viendo las noticias que salen. La gente está muy desquiciada y se están escuchando todo tipo de versiones sobre furgonetas, hombres armados, y se genera mucho nerviosismo».

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