La emblemática basílica de la Sagrada Familia en Barcelona acogió hoy una misa por la paz y la concordia, la memoria de las 14 víctimas de los atentados terroristas del jueves y la recuperación de los más de 120 heridos. Al oficio en uno de los grandes símbolos de Barcelona acudieron el rey Felipe VI, el jefe de Gobierno Mariano Rajoy y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, de donde provenían dos víctimas, además de la plana mayor de los Gobiernos de Cataluña y Barcelona.

«Han sido días de lágrimas, de muchas lágrimas, pero sobre todo de mucha humanidad», dijo el arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, al comenzar la ceremonia. «Desde el momento de los atentados hemos podido comprobar el esfuerzo y la solidaridad de muchos ciudadanos en todos los estamentos».

El cardenal leyó luego dos mensajes en los que el papa Francisco expresaba «su más profundo pesar por quienes han perdido la vida en una acción tan inhumana». «Estoy cerca de ustedes en este momento doloroso. Los acompaño mucho. Que dios los bendiga. Rezo por ustedes y ustedes recen por mí», señaló el pontífice argentino.

La misa, abierta al público, contó también con la asistencia del jefe del Gobierno catalán, Carles Puigdemont, la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y representantes de las fuerzas de seguridad y de la comunidad musulmana.

Los atentados perpetrados por una célula yihadista tuvieron lugar el jueves, cuando una furgoneta atropelló y mató a 13 personas e hirió a más de 120 en Las Ramblas, la vía más transitada y turística de Barcelona. Horas más tarde, los terroristas atropellaron a otra persona en la localidad costera de Cambrils antes de ser abatidos. Entre las víctimas hay ciudadanos de 35 nacionalidades, incluyendo fallecidos de España, Portugal, Estados Unidos, Bélgica, Italia y Canadá, así como una mujer hispano-argentina.

El sitio elegido hoy para la misa en su memoria tiene fuerte carácter simbólico: la impactante figura de la Sagrada Familia, el templo diseñado por el arquitecto modernista Antoni Gaudí (1852-1926), es uno de los puntos más visitados de Barcelona y símbolo de la ciudad.

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«Días de lágrimas y humanidad»: Misa en la Sagrada Familia por los atentados